Los obispos y la realidad política de España
Ahora que mi querida María San Gil afirma que denunciará “todos los días” la “anormalidad política” que existe en nuestra sentida España desde hace dos años y medio, véase, desde que el irresponsable de ZP llegó al poder, aprovecho para servir de pequeño altavoz parroquial de la voz episcopal de nuestros ilustres y referentes morales obispos españoles.
Como bien sabéis, “nuestros padres en la fe” aprobaron hace unos días la Instrucción pastoral “Orientaciones morales ante la situación actual de España”, en la que iban desgranando tema por tema la situación político-social de España en los últimos años, véase de nuevo, desde el asalto a bomba armada -espero que sí se me entienda mal- de la cuadrilla socialista al poder.
Pues bien amigos, cual fue mi más agradable sorpresa al leer estas letras de mis admirados y, desde luego, referentes espirituales, obispos ibéricos: “Si es verdad que los católicos pueden apoyar partidos diferentes y militar en ellos, también es cierto que no todos los programas son igualmente compatibles con la fe y las exigencias de la vida cristiana, ni son tampoco igualmente cercanos y proporcionados a los objetivos y valores que los cristianos deben promover en la vida pública.”
Los “hombres de Dios” no pusieron nombres y apellidos – no quisieron insultar a nuestra inteligencia más de lo debido- al hablar de programas políticos, y no seré yo aquí el que contradiga, en esa sutileza episcopal, a esos grandes hombres, por lo que dejo abierta esa finura intelectual para que “quien tenga oídos para oír, que oiga”, que nos dice Nuestro Señor.
Sí haré una pequeña reflexión al aire, o, mejor, a la mente de entusiastas de los cruces dialécticos entre lo político y lo religioso, de aquéllos a los que les da cierto morbo el apasionante y peligroso terreno en el que conviven, y a veces combaten, la dimensión espiritual y política del hombre y de la sociedad.
Los “púrpura” han ido desmenuzando los temas de actualidad política de nuestro país, así, han hablado de la unidad de España, de ETA, del matrimonio homosexual –valga la paradoja-, del laicismo, de Inmigración…y, vaya por Nuestro Señor, resulta que en todos y cada uno de los temas tratados, sin excepción, las afirmaciones de tan grandes –en el sentido más espiritual posible- hombres contradicen de plano las medidas tomadas por el actual Gobierno. Es un rechazo frontal a las políticas desarrolladas por ZP y sus compañeros masones. Y, señores, para el cristiano, no todos los programas políticos son compatibles con su fe. Espero, tengamos oídos para oír.
Por último, una petición a mis queridos amigos y compañeros espirituales parrusquianos: no cometamos el histórico error, provocado por la más histórica crítica anticlerical, de pensar que los obispos no están para opinar sobre política. No arrinconemos en las sacristías y en los palacios episcopales a “nuestros padres”. Os lo pido yo, humilde y novato columnista sanjorgiano, y nos lo piden nuestros obispos: “Intentamos también ayudar a descubrir las implicaciones morales de nuestra situación a cuantos quieran escucharnos. La consideración moral de los asuntos de la vida pública, lejos de constituir amenaza alguna para la democracia, es un requisito indispensable para el ejercicio de la libertad y el establecimiento de la justicia.”
Que hablen, al menos yo, escucharé.
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