”Sacrificios desfasados” Fe y razón.
Esta semana en la universidad mantuve una conversación con un compañero que se autodenomina ateo y que cuando le comenté que esta semana comenzaba la Cuaresma me contestó: “¡Ah! Es verdad, ahora hacéis la movida esa de los sacrificios, ¿no?. Que por cierto creo que está desfasada y no la entiendo. Si Dios os quisiera tanto como dices no os mandaría sacrificaros. Me parece hasta sectario.”
Después de despacharse a gusto me preguntó por qué lo hago yo. En ese momento recordé algo que explicó Juan Pablo II en una catequesis. “El sacrificio tiene sentido en el amor”, al menos esa era la idea. Partiendo de ésto le expliqué lo mejor que pude mis razones para vivir la Cuaresma de la manera que la vivo. Comparando el amor de Dios con el que nos tienen nuestros padres y haciéndole ver que ese amor les lleva muchas veces a exigirnos sacrificios (estudios, etc…) para que seamos mejores. En definitiva por nosotros. Empezó a ver las cosas un poco más claras. Su siguiente pregunta fue ¿Cómo te haces mejor dejando de hacer cosas que te gustan o renunciando a objetos? Mi respuesta fue explicarle la Conversión y lo que eso significa para un cristiano. Como los sacrificios visibles son símbolo de un cambio interior y el desprenderse de las actitudes consumistas nos hace más libres. Al final me dijo que había entendido todo pero que lo único que no entendía era porqué tenía fe. Es decir entendía los razonamientos pero no entendía que Cristo nos hubiese salvado de nuestros pecados sacrificándose por nosotros. Por lo menos mediante la explicación razonada dejó de pensar que fuera sectario y desfasado. Algo es algo.
Este episodio me hizo reflexionar sobre algo que había leído hacía poco de Santo Tomás de Aquino sobre la compatibilidad entre la fe y la razón. En la actualidad muchos intentan enfrentar estos dos conceptos y hacernos creer que solo tiene sentido lo material, lo tangible lo que parte de la experiencia empírica. A los que pensaban lo mismo en tiempos de Sto. Tomás, éste les contestaba “«la razón humana, por así decir, “respira”, es decir, se mueve en un horizonte amplio, abierto, en el que puede experimentar lo mejor de sí misma. Cuando el hombre se limita a pensar sólo en objetos materiales y experimentables, se cierra a los grandes interrogantes de la vida, sobre sí mismo y sobre Dios, se empobrece».El Papa Benedicto XVI decía recientemente al respecto: «La fe supone la razón y la perfecciona, y la razón, iluminada por la fe, encuentra la fuerza para elevarse al conocimiento de Dios y de las realidades espirituales». Gracias a la fe nuestro horizonte se abre hasta lo ilimitado. Gracias a ese don de la gracia somos más libres, al contrario de lo que muchos piensan.
Todo esto me lleva a sentirme afortunado por ser cristiano y poder sintetizar mi fe y la razón. Me anima a vivir de forma coherente y razonada mi vida iluminado por la fe.
Desde aquí animo a todos a vivir la Cuaresma en ese sentido. Por amor a Cristo hagamos a todo nuestro ser (cuerpo, mente y alma) participe y muestra de una conversión verdadera. Que los sacrificios solo los vea Dios y los hombres vean la mejoría que éstos producen en nosotros. “Cuando ayunéis no andéis cabizbajos,…Tú en cambio perfúmate la cabeza y lávate la cara…” (Mt,6)
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