Sé tú Res Pública

Se está planteando en estos días la aplicación del plan Bolonia de estudios únicos para toda la Unión Europea. Afecta a muchas carreras. Pongamos el ejemplo de las ingenierías que reducirán la duración de sus estudios de cinco o seis –en cada caso- a cuatro años. Esto ha desatado críticas enconadas en muchos sectores de la universidad española. Pero el caso de Bolonia no es aislado. Hace poco nos manifestamos contra la LOE y su Educación para la ciudadanía. Obviando connotaciones políticas, lo cierto e innegable es que se reducen contenidos y se rebajan raseros. La anterior ley de educación también ha rebajado notablemente el nivel académico en institutos y por extensión ha afectado en cierta medida a la universidad. ¿Estamos ante una degradación de nuestra educación?

Lejos de querer resultar pedante citaré a un historiador ruso, Rostovtzeff, que atribuye la decadencia del Imperio Romano a “la absorción gradual de las clases cultas por las masas y la simplificación consiguiente de todas las funciones de la vida política, social, económica e intelectual, o sea, aquel proceso al que damos el nombre de barbarización del mundo antiguo”. Esta frase nos toca muy de cerca, más de lo que pensamos. Haber tenido un ministro de industria bachiller da que pensar, ¿no? Pero mirar la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio resulta muy fácil. ¿Qué hacemos como católicos por evitar esta “barbarización”? Ni mucho menos podemos limitarnos a la queja, a echar la culpa a los políticos. No, un católico no actúa así. Un católico se esfuerza y lucha por ser siempre el mejor. Y eso pasa por formarse adecuadamente. Debemos tratar de cambiar el mundo con los medios que tenemos, que no son pocos.

En este mes se cumple el 90 aniversario del nacimiento de la persona que dijo: “No os preguntéis que os puede dar América, preguntaos que podéis dar vosotros a América”. Esa es la actitud del católico. Esforcémonos pues por llegar al máximo. Para ser de alguna forma cada uno Res Pública. Tenemos que poner de moda a Cristo porque el mundo lo necesita. Por eso, la próxima vez que oigas una noticia desagradable, de corrupción, de prevaricaciones, de escándalos políticos… no des un suspiro de desaliento ni te enfades. Sé consciente de que debes esforzarte para que eso no vuelva a pasar, y para ello cuentas con la ayuda de Dios. Sé tú Res Publica y luz del mundo. Porque, si tú no lo eres, ¿quién lo será?

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