VENID Y VAMOS TODOS
“Venid y vamos todos…”, todos los que tenemos ya una cierta edad, hemos sido educados con estos cantos que provocan en nuestro espíritu una reacción inmediata.
Empezando el mes de Mayo y recordando este canto, es inevitable pensar en María. Todo un mes dedicado desde siempre a la Madre de Dios, en la religiosidad popular de la vida de la Iglesia, y desde hace siglos, los cristianos como buenos hijos, homenajeamos a nuestra madre. Si el mes pasado, al pie de la cruz, estaba María acompañando a su Hijo en su agonía, ahora la encontramos como madre de la Iglesia, acompañando a todos los cristianos que hemos renovado nuestra fe en la noche de Pascua.
En este año de gracia del 2007 después del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, si preguntáramos a nuestros jóvenes donde van, nos sorprenderíamos grandemente. Si además hiciéramos la experiencia de entonar este canto, veríamos que ni siquiera lo saben continuar. Con los mayores, si no tanto, podríamos decir algo parecido: Vamos de puente, vamos de Semana Santa, vamos al súper, vamos de compras,… pero ¿En que momento tenemos previsto ir “con flores a María”?
No nos engañemos ni echemos balones fuera, nadie nos prohíbe venerar a nuestra Madre ¿Quién te impide rezar el rosario todos los días? ¿Por qué no puedes gastar algo en unas flores para llevarlas a una imagen de María? ¿Y nuestras ermitas y santuarios Marianos, sabrías decir dónde están? Una vez más comprobamos que tenemos mucho que recuperar y renovar, si hablamos de nuestra raíz e identidad cristiana no puede ser simplemente para que se plasme en un texto jurídico, todo lo contrario, se tendría que grabar a fuego en nuestra alma y en nuestras costumbres.
Nuestro Templo de San Jorge, no puede negar ese cariño entrañable que le tenemos a la Madre de Dios, su imagen bajo la advocación de la Milagrosa, preside todas nuestras celebraciones. Y por si fuera poco, nos encontramos ya en los accesos con otras dos imágenes de María en un entorno privilegiado dentro de Madrid. Todo nos invita a la oración y a la devoción mariana. A ti te corresponde recordar, enseñar y actualizar todos estos cantos que han forjado una piedad sólida y que provocan espontáneamente en nuestra alma un movimiento hacia Dios alegre y emotivo.
¿Podrías decir que todo esto está pasado de moda? Y si para ti lo está, ¿Con qué otra práctica lo has suplido? No te engañes, ¡por ninguna! Recordando el Apocalipsis: “Vuelve al amor primero”. Y en ese amor, sólo podrás encontrar el cariño y la ternura que Dios nos tiene al habernos dado a su Madre por Madre nuestra.
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