Guiado de María

Nací un ocho de diciembre de 1984, día de la Inmaculada Concepción. Para algunos puede ser casualidad, para mí es providencia. Desde entonces María no me ha abandonado jamás y ha marcado mi vida. Siempre guiándome hacía su Hijo como una madre.
Soy el pequeño de cuatro hermanos, con una gran diferencia de edad con todos ellos (15 años con el más pequeño). Esa diferencia de edad les ha llevado a tener que ejercer muchas veces de “semipadres” conmigo, aunque han sabido ser unos hermanos, cada uno a su manera, excelentes. Cuento esto porque para mí mi familia con sus problemas, como todas, lo ha sido todo. De todos y cada uno de ellos he aprendido. Por todos y cada uno de ellos he sido educado. Pero sobretodo he sido querido tal y como soy, con mis muchísimos defectos. Doy gracias a Dios cada día por haberme dado este lugar en el mundo.
Mis padres han tenido un pequeño negocio durante 35 años muy cerca de la parroquia. Todos los hermanos hemos trabajado y yo he aprendido infinidad de cosas y conocido otras tantas personas. Respeto, honradez, humildad, valor del trabajo, sacrificio, honestidad, fidelidad, responsabilidad, sinceridad,…. Sin duda ha marcado mi vida, mi personalidad y seguramente moldeado mi carácter.

Fui bautizado en San Jorge y desde entonces ha sido mi segunda casa y lugar de unión con mi “Gran Familia”, la Iglesia. A los cuatro añitos empecé catequesis de infantil y ahora me doy cuenta de que llevo cinco años dando catequesis de Confirmación.
Algo grande ha ocurrido en mi vida y Dios quiso que fuera a través de todas y cada una de las personas que han pasado por mi vida como sacerdotes, catequistas, compañeros, amigos,…. todos testigos de Cristo en mi vida.
En San Jorge, directa o indirectamente, he recibido infinitos “regalos” de Dios.
Digo indirectamente porque también ha sido nexo de unión con la Asociación Juvenil Corona. Otra vez la Virgen llevándome de la mano. Muchas son ya las ocasiones en las que he peregrinado a su gruta de Covadonga y en todas ellas ponía un ladrillo más en la casa de mi fe. Dieciséis campamentos llenos de Dios y de Iglesia Católica que sin duda han marcado también lo que soy hoy.
¿Cómo soy? No soy la mejor persona para decirlo. Lo que sí sé es que Dios me ha querido y me quiere tal y como soy, con mis fortalezas y sobretodo en mis debilidades. Tengo la certeza de que tengo que transmitir mi fe allá por donde vaya. Por ahora San Jorge es uno de esos lugares dónde Dios me pide cuentas y dónde yo estoy encantado de dárselas. Cuando hago balance veo que con Dios siempre salgo ganando y solo puedo decir GRACIAS.

Filed Under: Religión

119 Visitas



Dejar un comentario