María. Madre y guía
Apostolado de la Oración de Benedicto XVI para el mes de mayo: “Para que, a ejemplo de la Virgen María, todos los cristianos, siempre atentos a los signos del Señor en la propia vida, se dejen guiar por la Palabra de Dios”.
Es clara la intención del Santo Padre para este mes de mayo, mes de nuestra Madre, que sigamos el ejemplo de María. Nuestro país es llamado Tierra de María, pero yo me pregunto si realmente conocemos como se merece a la Madre del Señor.
Se han escrito infinidad de libros sobre el tema, pero yo desde aquí me planteo algo más modesto. Si me preguntaran quién es para mí la Virgen y qué es lo que admiro de Ella, me quedaría con dos pasajes de su vida que me han marcado y dan respuesta clara a las dos preguntas anteriores.
Mi admiración es para una niña de 15 años que dice “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Un sí sencillo, humilde, sin condiciones ni pegas. Un sí que cambiaría la historia de la humanidad siendo partícipe del plan de Dios. Sabemos su trascendencia pero pocas veces nos planteamos el ejemplo de santidad que nos da. ¿Seré yo capaz algún día de decir lo mismo y de la misma forma?. Cuántas veces pronuncio el Padre Nuestro y digo,”… Hágase Tú voluntad en la tierra como en el cielo…” y sin embargo no hago más que ponerle la zancadilla. Cuántas veces intento incluso forzar que la voluntad de Dios coincida con la mía y no al contrario…
A la pregunta de quién es para mí, contesto con lo que nos demuestra en la Boda de Caná. Contemplando este pasaje imagino a María hablando a Jesús como una madre a un hijo, no como una sierva a Dios.
Está atenta de las necesidades de los demás e intenta ayudar. Viendo la necesidad que tienen los novios de más vino se lo dice a Jesús esperando que haga algo. Jesús en cambio contesta de forma evasiva “Todavía no ha llegado mi hora”. María como madre conocedora de la bondad de su hijo no discute, simplemente ordena a los sirvientes “haced lo que Él os diga”. Jesús, aunque no era su intención en un principio, obra el milagro. María como mediadora sin parangón entre nosotros los hombres necesitados y su Hijo. Y sin duda con sus palabras, casi a modo de prólogo o consejo para leer los Evangelios, nos da la clave para ser felices en nuestra vida, “Haced lo que Él os diga.”
Meditando, profundizando en estos pasajes y llevándolos a nuestra vida tenemos la fórmula para conseguir llevar a cabo la invitación del Papa a seguir el ejemplo de María y dejarnos guiar por la Palabra de Dios.
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