“Aquistoy”

Buenas a todos,
Me presento en esta columna, no sin vértigo ante un papel en blanco, para intentar contaros la actualidad de la semana, en el apasionante mundo del deporte.

Me gustaría empezar aclarando, para el que no lo sepa, que me encanta el fútbol, y en particular el SEVILLA FC. (el mejor equipo de Andalucía). Pero como no sólo de fútbol vive el hombre, pretendo desde esta humilde columna, contaros lo que pasa en el mundo del deporte, ya sea baloncesto, balonmano, rugby, tenis, motos, coches, etc.

Me encantaría comenzar dando mi más sincera enhorabuena al Equipo Nacional de Baloncesto, el cual se ha proclamado Subcampeón de Europa, todo un logro en este país “futbolero”. Digo logro, a pesar de que el día de la final se nos quedara una cara de incredulidad, digna de cualquier novela dramática, por perder en el último segundo y por un punto contra un gran equipo ruso, liderado por un tipo de 2,08m y más canijo que mi hermano Andrés. Es todo un exitazo para nuestro deporte y para nuestro país.

Volviendo al tema, que me pierdo, la selección nacional ha demostrado saber jugar como un equipo y luchar todos juntos, sin preocuparse de más historias, e ir a por el oro, con hombría y con mucho pero que mucho “coraje” por no decir…

Por otro lado, me gustaría contaros una pequeña historia del mundo del fútbol.
Nos situamos en Sevilla, mi ciudad, tan taurina y futbolera. En las afueras de la ciudad, en mitad del campo, se sitúa la ciudad deportiva del Sevilla Fc.

La conozco bien porque es lo más cercano que teníamos en el colegio donde estudié (o parecía que lo hacía). En aquella época, eran frecuentes las salidas a la hora del recreo para ir a ver entrenar al Sevilla. Cuando llegabas, lo primero que te sorprendía, era ver al típico “gorrilla” sevillano que se encargada de aparcar los coches dentro del recinto.
Este pobre hombre, vivía en la calle, en el barrio de los remedios (a unos 5 ó 6 kilómetros de allí) y se trasladaba como podía a los campos de entrenamiento del Sevilla para poder ganarse unas pesetillas y poder comer algo caliente. Lo que más te sorprendía era ver como los propios futbolistas (la mayoría) pasaban de él. Sin embargo había uno que no, que lo llamaba por su nombre: Antonio.

Este futbolista todos los días le llevaba el desayuno a Antonio, le daba una bolsa con un bocadillo y un batido. El día que no le llevaba bolsa con comida, le daba 20€ para que pudiera comer. También era el único que se atrevía a llevarlo en su coche, porque Antonio olía bastante mal. En definitiva, se preocupaba por él.

Ese futbolista era Antonio Puerta, de 22 años, fallecido como todos sabéis bajo circunstancias dramáticas. Antonio era hijo de futbolista y nieto de uno de los primeros fundadores. Nació y vivía en el barrio de Nervión, barrio muy sevillano, donde se ubica el estadio del Sevilla, y de donde sale la Cofradía de San Esteban.

Fue el jugador que marcó el gol que ha cambiado la historia del Sevilla. Aquel jueves de Feria del año 2006, contra los alemanes del Shalke 04, en la semifinal de UEFA, no se le olvidará a ningún sevillista. Llevaba al Sevilla en su corazón.

Cuando me enteré de su muerte estaba en Italia de vacaciones, y os puedo prometer que en ese momento se me heló el cuerpo, no me lo podía creer.

La muerte de Antonio ha sido trágica y sin querer ha conseguido que la ciudad, tan dividida por el fútbol, por fin se haya dado cuenta de que somos amigos y no enemigos entre nosotros, y más que amigos: FAMILIA.

Le pido a Dios que cuide del hijo que Antonio va a tener en pocos días y que sobre todo le cuide a él, porque se nos ha ido un gran hombre.

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