Entre la amenaza y la esperanza

¿Quién puede estar provocando estos sentimientos en los dos grandes partidos políticos de nuestro país? Efectivamente, no puede ser otra que Rosa Díez y su nuevo proyecto de partido. En estos últimos días he escuchado y leído todo tipo de interpretaciones y opiniones acerca de la ideología de UPD (Unión, Progreso y Democracia) y de los posibles efectos sobre los votos del PSOE y el PP. Políticos, periodistas y contertulios se han aventurado a adelantar los principios y valores del nuevo partido, así como las consecuencias electorales que va a provocar en aquellos clásicos de la política. Algunos dicen que si el nuevo partido, en las grandes cuestiones de Estado, como son la política antiterrorista y la política territorial (Autonomías), tiene las mismas ideas que el Partido Popular, lo que debería haber hecho es precisamente incorporarse a las filas de éste. Éstos obvian una cuestión: los principales personajes políticos de UPD son socialistas, como Rosa Díez y Fernando Savater. Y, por tanto, habrá cientos de materias – educación, relación con la Iglesia, familia, economía…- en la que en nada coincidan con los principios y puntos de vista del centro-derecha español. Precisamente por ello, este nuevo partido tiene mi apoyo –que no mi voto-. Es necesario que exista una izquierda española que apueste por derrotar a ETA, que crea que España es una gran nación y que no se venda a los nacionalistas. Y, junto con esas ideas, mantenga sus convicciones de izquierda. De esta forma, el electorado al que naturalmente debería atraer es al “socialista decepcionado”, a la persona de izquierdas que cree en la unidad de España y en la aniquilación del terrorismo, y al que lleva tiempo absteniéndose de votar pero que, por sus ideas, nunca votaría al PP. Siendo así, el PSOE perderá miles y miles de votos, al PP alguno se le caerá y, lo más importante, en caso de pacto, el UPD, si es fiel y coherente a sí mismo y a sus votantes, pactaría con el Partido Popular y echaría, de una vez por todas, a ZP y toda su irresponsable cuadrilla de donde nunca debieron estar, del Palacio de la Moncloa. Por último, Mikel Buesa, persona que me suscita enorme aprecio, ha decidido incorporarse a este nuevo partido – con el consecuente aunque indeseable efecto de provocar que hoy, toda la Directiva del Foro de Ermua, él incluido, haya dimitido-. Para mí, la presencia de este señor es una fiable garantía de que, en caso de pacto, el partido elegido será el PP y no el Partido Socialista. Y la de Fernando Savater, mucho menos apreciado por mi persona, es también garantía –dado su ferveroso anticlericalismo- de que ningún católico despistado y obnubilado por el coraje de Rosa Díez, acabe dando su voto a este nuevo partido. Por cierto, para coraje el de María San Gil.

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