Escudriñando a San Ignacio de Loyola 1ª parte
San Ignacio de Loyola, santo español del siglo XVI, reformador de la Iglesia Católica, creaador de los Ejercicio Espirituales, fundador de la Compañía de Jesús y “soldado” a las órdenes de Cristo y el Papa.
Cuéntenos algo sobre los datos elementales de t¡su vida
Bueno,nací en el castillo de Loyola en Azpeitia en 1491. Soy el menor de los varones de trece hermanos. Me bautizaron con el nombre de Iñigo, asumiendo el nombre de Ignacio posteriormente, cuando vivía en Roma.
¿Fue vuesa merced joven; y un joven de su tiempo?
Se puede decir que fui un joven cortesano. Me complacía enormente ir siempre bien vestido y peinado, cuidaba mi elegante ropa,frecuentaba las fiestas de la Corte, tuve mis encuentros de “amoríos” y me encantaba el manejo de la espada.
Yo diría que estaba muy obsesionado con la fama, la gloria y el poder.
¿Qué pintaba vos en Pamplona?
Tenía yo unos 30 años, cuando los franceses, junto con algunos navarros -entre ellos, toda la familia de mi posterior queridísimo Francisco Javier- estaban sitiando Pamplona. Yo era un hombre de armas. Un caballero. Procedía de una familia militar y noble, fiel al Rey. Y alí fuí, a luchar y servir a la Monarquía. Por cierto, valores como la disciplina, la obediencia y el orden que luegon fueron esenciales para la fundación y desarrollo de la Compañía de Jesús.
¿Y qué ocurrió?
Pues allí fuí gravemente herido en las dos piernas por una bala de cañón. Estuve meses convaleciente. Pedí me trajesen libros de caballerías pero,al no haber en el Castillo, me ofrecieron “La Vida de Cristo” y varios libros de santos. En esos meses puedo decir que se produjo mi conversión.
¿Cómo fue su paso de Pamplona a Manresa?
Sentí que necesitaba purificarme, arrepentirme de corazón de todos los pecados tan graves que había cometido. Fue un camino de conversión. Y así, me fui andando desde el castillo familiar a Manresa. Pasé antes por el santuario de Montserrat, donde realicé mi primera confesión general, me despojé de mis finas ropas- se las regalé a un pobre- y me marché hacia Manresa. Allí estuve algo menos de un año, dedicado a la oración, la contemplación y la penitencia, y fue entonces donde realicé mi primera versión, por así decirlo, de los Ejercicios Espirituales.
Ahora le preguntaría: ¿qué lugar ocupa en su vida Jerusalén?
Jerusalén..qué decirle de la ciudad santa! A aquella especilísima ciudad fui andando, y en barco claro, desde España. Lo concebí como lo que era:una peregrinación. Hubo muchos momentos de privaciones, de dificultades, de silencio. Fue, sin duda, un auténtico camino de conversión, de purificación y, sobre todo, de encuentro con el Señor.
Si nos centramos ahora en su vida en París, le pregunto: ¿tuvo que renunciar a su inteligencia (razón, estudio..) para seguir radicalmente a Cristo?
Todo lo contrario. Mi conversión tras ser herido en Pamplona, mi posterior encuentro con el Señor en mi peregrinaje hasta Manresa y después a Jerusalén, requería de un sustento racional e intelectual. Tenía la experiencia vital, ahora necesitaba la formación, el estudio de nuestra fe, el soporte doctrinal. No le tenía miedo a ese ambiente, más bien lo contrario.
He de decirle que la Compañía de Jesús surgió de entre los estudiantes más brillantes de la Sorbona, en un ambiente de intelectualidad y vanguardia.
Hablando de ambiente y estudiantes: ¿es allí donde conoció a Franciso Javier?
Efectivamente, allí conocí a Francisco -como yo le llamaba-y al bueno de Pedro Fabro. Es más, compartía habitación con ellos, aunque yo era bastante más mayor, para ser exactos, tenía quince años más, siendo ellos nacidos en el mismo año; 1506.
La verdad es que me encantaría hablarle de ellos, dos de mis grandes amigos y fieles compañeros en Cristo, pero he de retirarme a rezar y escribir unas cartas precisamente a Francisco, que anda allá por la India.
Me comprometo, eso sí, a dentro de un mes, volver a sentarme aquí con vuesa merced, y continuar esta tan bonita tarea de escudriñar la vida de un humilde seguidor de nuestro Señor, a alguien con tanta devoción como muestra su mirada.
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