Experiencia en Picos de Europa
“Ya que estáis aquí, voy a soltaros este medio-marrón, digo esto porque es medio para mí por contároslo y medio para vosotros que me tenéis que escuchar.” (Gerrú, monitor Picos 07)
¿Cómo empezar, si son tantas experiencias vividas a lo largo de 15 días y las tengo que resumir en una cara?
Siempre se ha dicho que había un “antes” y un “después” de Picos, pero al oírlo piensas que es una chorrada.
Llegamos ilusionados con todos los macutos, mochilas y maletas a la parroquia de San Fernando, unos 90 chicos dispuestos a irse a Picos de Europa. Mucha gente se había quedado, unos por miedo a las marchas y otros por pereza, pero ya eso no importaba. Ahora tenías que ir a disfrutar el campamento al máximo. Nos separaron en dos grupos, Picos pequeños y mayores, en la puerta de los autobuses. Ya sabíamos con quienes íbamos a compartir los siguientes días.
El autobús de ida fue bastante largo, y a pesar de que muchos se durmieron, más de cuatro horas es un buen camino. Llegamos al fin a un pequeño terreno en el que había tres zonas, la primera alambrada, la segunda en pendiente y el comedor, cerca de la “cocina”(cuatro paredes con encimera de chapa y dos bombonas de butano para cocinar) y el fregadero con “agua corriente” de manguera de agua helada del río. La primera tarde montamos las tiendas de campaña en la zona de pendiente y nos explicaron una de las “delicias” de Picos, los llamados Wáteres químicos… Eso hay que vivirlo.
A la hora de las marchas, personalmente, me las esperaba muchísimo peores, y todos (sufriendo más o menos) ayudándonos unos a otros, conseguimos llegar a nuestros objetivos.
Voy a resumiros la que más me gustó. La última marcha, a Covadonga, fue espectacular. Tres días caminando para llegar a nuestra meta y ofrecerle nuestro esfuerzo a La Santina.. Misa en la capilla, como a diario, ducha en baños por primera vez en 14 días y tras una velada en la plaza del pueblo dormimos bajo techo, pero como siempre en nuestros sacos. La gente espectacular, muy maja y solidaria. Los monitores geniales y el cura fenomenal. Ha habido mucho ambiente de oración y da gusto compartir parte de tu vida, aunque sea por poco tiempo, con gente cristiana y que piensa como tú en esta sociedad en la que el cristianismo no está de moda.
Os invito a todos, tanto mayores (Hay un campamento especial) chicos y chicas de 15 años en adelante a venir, porque vale la pena. A los más pequeños también les invito a que participen en campamentos de la Asociación Juvenil Corona, que son Colonias y León. He estado en 4 de Colonias y 2 de León, y he disfrutado un montón y me he ido acercando poquito a poco a Cristo.
Un autobús con 44 personas dentro, con gente de todas parroquias, dejando atrás Madrid, un cura, un jefe de campamento y unos cuantos monitores… Han hecho el mejor campamento de mi vida.
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