Una tradición de Adviento: La Corona

Si terminamos el domingo pasado el Año Litúrgico con la fiesta de Cristo Rey del Universo, este Primer Domingo de Adviento lo iniciamos en la Iglesia y en nuestras casas, los lugares más importantes y “más sagrados”, colocando y encendiendo la primera vela de la Corona de Adviento. Fijaos de qué forma tan bonita comienza la preparación para la Navidad y el Nuevo Año Litúrgico.

¿De dónde nace la tradición de la Corona de Adviento?. Alguno pensará que de las películas norteamericanas, en donde se ven junto a la ventanas de salones con chimeneas confortables y árboles de Navidad repletos de luces y adornos, velas encendidas entre ramas de abeto, o colgadas en las puertas de las casas coronas, también de abeto, con cintas, lazos y guirnaldas de color rojo muy llamativo.

La tradición es tan secular que se pierde en la memoria de los tiempos. Se dice que los pueblos germánicos o escandinavos encendían antes del solsticio de invierno, en las largas y obscuras noches de esta época del año, velas que representaban al dios sol para que así se animara a volver y les llevase su luz y su calor.

Al evangelizar esas tierras, los misioneros se valieron de esa costumbre como de otras, para enseñar a aquellos pueblos la fe católica de una forma sencilla y adaptada a sus vidas.

La corona está formada por ramas entrelazadas de alguna conífera (abeto, pino, cedro) e incluso las hay de hiedra. Tiene, como es evidente, color verde, color de la esperanza y de la vida. Para lo cristianos la Esperanza se refleja en el anhelo de la vida más unida a nuestro Dios. Esperamos en este tiempo su venida a nuestras almas, esperamos hacer “borrón y cuenta nueva” con nuestra penitencia nuestra confesión, y nuestro deseo sincero de ser perdonados, y acudir a Dios limpio de todo pecado.

La forma circular de la corona significa que no tiene principio ni fin, es señal de la eternidad e infinitud de Dios. Nuestro Amor a Dios y a nuestros hermanos también debe ser así. También ayuda a comprender la espera desde Adán a la llegada de Cristo y a pensar en su segunda venida, pues somos de Él y a Él iremos .

Se suelen colocar en la corona manzanas rojas de adorno, que representan los frutos del Paraíso, donde pecaron Adán y Eva. Siendo allí donde recibieron la promesa de la Redención.

Las cintas rojas que adornan la corona representan el el amor a Dios y el de Él a nosotros que nos envuelve.

Se colocan cuatro velas, en la misma corona o en el espacio interior de ella, una por cada Domingo de Adviento, de un mismo color o de colores distintos, que iluminan a su alrededor, la velas encendidas son significado de Luz y Vida (Cristo) . Hay quien coloca en la corona velas de distintos colores y las va encendiendo de la siguiente manera: una vela morada (señal de Penitencia, conversión ) una roja ( es señal de festividad y de alegría porque se aproxima el nacimiento de Cristo) otra de color rosa ( alegría aún mayor porque se aproxima aún más la Navidad) y blanca (la alegría ya es plena por la llegada de Cristo). Hay quien coloca tres velas moradas y la última es rosa o blanca.

También hay costumbre, el día de Navidad, de sustituir las velas moradas por cuatro velas rojas y en el centro de la Corona, se coloca una vela mayor o un cirio que representa la luz de Cristo, o bien una figura del Niño Jesús en el pesebre, como centro de todo lo creado, que nos ilumina en nuestras vidas para llegar a Él.

Esto nos recuerda que se ha cumplido el Adviento de Cristo.

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