Una conciencia anestesiada

La mayoría de los lectores de esta gran gaceta digital somos católicos. Siendo así, podemos disfrutar de un sacramento tan misericordioso y gratificante como es el Sacramento de la Confesión, también llamado de la Penitencia o de la Reconciliación.

En este sacramento Dios te abraza, te acoge y te limpia todo aquello que ensuciaba tu alma, y tu cuerpo. Pese a lo precioso de este momento, todos hemos vivido, en algún momento, la sensación de “no tener pecados”, de no tener nada de lo que arrepentirse, de estar haciéndolo todo bien. No sabemos bien por qué, pero creemos que estamos en paz, en gracia y limpios de toda falta.

Sin embargo, a poco que leamos algo sobre la vida de los Santos, nos damos cuenta de que ellos tenían gran sentimiento de pecado –sin llegar a ser escrupulosos-, amaban tanto a Dios que sufrían cuando no cumplían su voluntad o no eran auténticamente fieles a su Creador y Salvador.

Podemos decir que nuestro pecado es pensar que no tenemos pecados. Esto se suele llamar “conciencia laxa” o “conciencia adormecida”.

Si extrapolamos estas vivencias del mundo de lo íntimo, entre Dios y el hombre, al mundo de lo social, también se podría decir que tenemos la conciencia anestesiada en lo que a la postura del cristiano en la sociedad se refiere. Al menos, esa es mi opinión.

El otro día, en la entrevista que podéis leer en la sección de Entrevistas de esta edición, se me preguntaba acerca de la relación entre Política y Religión. A mi juicio, el cristiano lo es hasta cuando duerme. Somos cristianos en todo momento y en todo lugar, a pesar de que tendamos a mostrarlo con más naturalidad y comodidad dentro de las paredes de nuestra parroquia.

De esta forma, yo me identifico plenamente – y me emociono- cuando el Papa y los Obispos españoles impulsan a los cristianos a dar testimonio de su fe en la vida pública, cuando los mártires españoles dieron su vida por ser públicamente fieles a Cristo y a la Iglesia, cuando un político hace honor de su condición de católico, cuando un padre de familia solicita el derecho a la objeción de conciencia para que sus hijos no cursen Educación para la Ciudadanía o cuando una periodista, como Cristina López Schlichting, desafía cada tarde al relativismo moral imperante.

También me siento profundamente orgulloso cuando una asociación de cristianos (E-cristians) se juega la vida para investigar y denunciar la práctica de abortos inhumanos. Cuando unos cuantos abogados católicos crean el Centro Jurídico Tomás Moro para defender las convicciones cristianas ante ataques y blasfemias constantes, o cuando un amplio grupo de católicos comprometidos brindan su tiempo y su esfuerzo gratuitamente a impulsar las ideas y planteamientos vitales católicos en la vida político-social de España, como Hazte Oír.

Pidamos al Señor que desanestesie nuestras conciencias y nos haga auténticos testigos suyos, dándonos valentía y fe para ser luz del mundo y sal de la tierra.

Filed Under: Res Pública

Tags: ,

135 Visitas



Dejar un comentario