Testigo ante la Mafia siciliana
Podría ser el título de una película de acción en la que los protagonistas, divididos en clanes mafiosos y vestidos con trajes caros y sombreros, fuesen disparándose unos a otros a la salida de un restaurante italiano. Lamentablemente no es este el caso aunque sí que tiene a los mismos protagonistas. La Cosa Nostra no pertenece a la ficción, sigue siendo una organización de criminales que atemoriza gran parte de la isla de Sicilia.
En esta realidad, que supera a la ficción, hay también otros protagonistas, personas como Giusepe Puglisi, párroco del barrio de Brancaccio, en Palermo. Este sacerdote fue asesinado frente a la puerta de su iglesia por la mafia italiana en 1993. Su crimen no fue competir por apoderarse de un mercado ilegal perteneciente a una familia de turno. Su crimen fue educar en el Evangelio a los niños de su feligresía, enseñarles el bien. Eso no convenía a la organización criminal que veía en esos niños a los herederos naturales de su legado mafioso. “Un cristiano debe luchar contra el mal y promocionar el bien, es decir ser Testigo de Cristo”, decía el sacerdote. Eso es exactamente lo que fue este hombre cuyo proceso de beatificación por martirio está en curso.
No muy lejos del Vaticano, obispos y sacerdotes viven bajo amenaza de la Mafia por enseñar el bien. Recientemente un párroco siciliano encontró la ventanilla de su automóvil bañada en sangre, las ruedas perforadas y casquillos de arma de fuego en el suelo. En la última semana el Obispo Michele Pennisi ha tenido que ser puesto bajo protección policial por las amenazas de muerte que le ha provocado el negarse a que se hiciera exaltación del crimen al celebrar un funeral público en su diócesis en honor de uno de los líderes más sanguinarios de la mafia que resultó muerto en un tiroteo con la policia.
Muchas son las voces que en la actualidad quieren relegar la religión al ámbito de la intimidad, incluso dentro de la misma Iglesia se escucha a veces voces derrotistas. Ante estas voces muchos son también los testimonios de que profesar la fe cristiana implica el deber de luchar por el bien y contra el mal en todos los ámbitos de la vida. Vivir la Esperanza.
La familia, la educación de los más pequeños, la defensa del bien, son algunos de los campos de batalla del cristiano. Ser cristiano es ser testigo de aquel que dijo “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará”,( Mc.8, 34.)
En esta época de Conversión, vivamos de Verdad nuestra fe, defendamos el bien y luchemos contra el mal. Camuflado en nuestras vidas no es tan visible como la Mafia pero sí igual de peligroso para el hombre. Que nuestra vida sea Evangelio en movimiento, vivido de todo corazón, con toda la generosidad y la convicción de que Dios está con nosotros. Yo siento esta presencia. No estoy solo. Secundo la frase del filosofo y político liberal irlandés Edmun Burke, quien afirmó que “Lo único que se necesita para que triunfe el mal es que los hombres buenos no hagan nada.”
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