Yo ya he roto con Zapatero

Mantuve el otro día una interesante conversación con una amiga de la parroquia. Ambos llegamos antes a misa de diario de 20:30, y surgió el tema de San Jorge Digital.

Ella, con buenas formas y sonrisa tímida, me comentaba que yo era un poco radical en mis ideas políticas, y así lo plasmaba en mis columnas de SJD. El comentario no me sorprendió, pues no era la primera vez que lo recibía, pero el fondo del asunto sí, y mucho.

Intento explicarme. Cuando hablo de mi recorrido político, siempre utilizo una frase que resume mi experiencia: mi conversión política es consecuencia de mi conversión religiosa.
Con unos cuantos años menos, me dedicaba a dar la chapa a mis amigos con sermones leninistas y cheguevarianos. Algo más mayor, hacia los 19 años, tuve bandazos del tipo votar a Los Verdes en las elecciones de la Comunidad, y a Familia y Vida en las municipales.

La Jornada Mundial de la Juventud de Roma 2000, mi primer gran encuentro con el Señor, cambió mi vida religiosa y, desde entonces, fueron cambiando mis convicciones políticas. Empezaba a notar que la Fe católica chocaba de frente con muchos de los postulados de izquierdas. Algo fallaba. La incoherencia tomaba protagonismo.

En estos últimos cuatro años, han coincidido dos aspectos que han marcado determinantemente mi opción política: mi propia inquietud política, que lleva aparejada mucha mayor lectura y formación en la actualidad político-social, y la llegada al poder de aquel sonriente y talentoso ZP, y su imposición del laicismo y anticlericalismo más descabellado.

Leía la Doctrina de la Iglesia en la Humanae Vitae y la Familiaris Consortio, escuchaba las homilías del párroco, atendía a las recomendaciones y orientaciones morales de los obispos españoles. Por otro lado, prestaba mucha atención a lo que decía el Papa en los temas morales de mayor calado. Conforme más formación e información tenía, mi conclusión en el terreno político se hacía más evidente: el PSOE actual mantiene postulados y actitudes claramente anticlericales y profundamente contrarias a mi fe.

Hablo del aborto, de la eutanasia, del “matrimonio homosexual”, de las continuas e hirientes críticas a la Jerarquía de la Iglesia, del divorcio Express, de Educación para la Ciudadanía, de la negociación con ETA…

Mi perplejidad viene ahora cuando compruebo, con hondo pesar y amplia dosis de sorpresa, que los propios católicos, no sólo los meramente oficiales o por tradición, sino los practicantes y profundamente creyentes, siguen simpatizando, incluso votando a este partido, que hace de la bandera del anticlericalismo uno de sus principales pilares.

Por ese choque frontal con la Doctrina de la Iglesia, por ese ataque a mis convicciones más profundas, por ese relativismo galopante que nos intentan imponer, yo ya he roto con Zapatero. ¿Y tú?

www.yorompo.org

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