PAZ Y BIEN

clarisas-01.jpgHace ahora, aproximadamente tres años, que conocí a las Hermanas Clarisas de Valdemoro. Nos recibieron en un reducido locutorio con las paredes del pasillo de entrada llena de humedades y la pintura era casi inexistente, en fin con una gran pobreza.

Pero ellas impactaban por su inmensa alegría y sobrecogía la gran paz que se sentía al entrar al Convento. Poco después, las conocieron todos los feligreses de la Parroquia ya que me he convertido en “la de las pastas” como algunas señoras de forma cariñosa me apodan.

Se considera ya casi habitual los domingos, aproximadamente cada mes, ver a mi hermana Mª José, a Rocío, a Marisa y a mi, vender las pastas a la salida de las misas en la puerta de entrada al Templo.

El  importe recaudado permite a las Hermanas tener unos ingresos, más o menos fijos, que ayudan a cubrir sus necesidades más elementales durante los meses que no son de verano.

clarisas-02.jpgVender pastas en los meses de verano es casi imposible y debido al calor, las que llevan chocolate ni siquiera las pueden elaborar. Esto conlleva que sus necesidades económicas en verano se vean acentuadas.

Como la mayoría sabéis,  pues se comentó amablemente por parte de los sacerdotes de la Parroquia, en un primer momento tenían el grave problema del muro casi inexistente, lo que ocasionaba que en un Convento de clausura entraran un día si y otro también, desde adolescentes gamberretes, hasta gitanos y ladrones.

Lograron levantar casi todo el muro con la subvención de la Comunidad de Madrid, otra serie de ayudas y la inestimable ayuda de los feligreses de San Jorge en la compra de las pastas, así como de algunas otras personas de la Parroquia que han realizado generosas donaciones.

Debido a que el Convento es un edificio del siglo XVII y cuando llegaron las Hermanas que ahora allí viven se encontraba casi en ruinas, la Comunidad de Madrid también ha ayudado a rehabilitar la Iglesia y el Claustro por ser un monumento histórico.

Pero, cuando salen de un problema les surge otro. Ahora Sanidad exige una serie de reformas en las cocinas y el obrador, con lo cual, van a estar imposibilitadas de hacer sus pastas y trufas durante varios meses.

¿Por qué os comento estas “penas” de las hermanas?. Hablo con ellas con frecuencia y podría parecer que ellas se quejan, pero nada más lejos de la realidad. Cuando las visitamos, se las sigue viendo alegres, con una confianza absoluta en la voluntad de Dios y nunca piden nada, las tengo que ir preguntando para lograr saber, casi siempre con retraso, sus problemas.

Ellas, creedme que me lo dicen cada vez que las veo, consideran a la Parroquia de San Jorge una bendición del cielo, con unos feligreses siempre dispuestos a colaborar y comprar las pastas, aun cuando en la despensa de casa tengamos todavía. Se trata de ayudar y esta claro que lo sabéis.

También tienen siempre una palabra de afecto y agradecimiento hacia nuestro Párroco D. Juan Pedro de quien dicen bromeando que “debe estar harto de ellas por la lata que le dan”. Pero es todo lo contrario y colabora lo posible y más, para que puedan vender lo máximo y ayudar al convento.

Esto parece una exposición de problemas económicos, pero estoy segura de que todos vosotros, feligreses de San Jorge, cuando leáis esto entenderéis porque me permito volver a deciros que además del cierre del horno se enfrentan a otro asunto de gran envergadura económica.

La Comunidad de Madrid al rehacer el Claustro como edificio histórico ha tirado varias celdas de las Hermanas edificadas dentro del mismo. Con lo cual, el Convento queda reducido a trece celdas, de las cuales sólo pueden utilizar diez, debido a que las otras tres tienen a pocos metros ventanas de viviendas y prácticamente saludarían a los vecinos por la mañana desde las celdas, lo que parece poco acorde con la clausura.

Esta situación lleva a que nunca podrían ser más de diez Hermanas y no podrían tampoco formar novicias. Quieren hacer celdas en los antiguos establos e intentando conseguir la licencia se encuentran y como os podéis imaginar, su coste es elevado y al ser parte de la zona de vivienda de las Hermanas no recibe ninguna subvención.

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Yo os invito que dado que coméis sus pastas, y sabéis de ellas, las visitéis en el Convento comprobando la alegría y la paz que tienen. Ellas estarán encantadas de recibiros y manifestaros personalmente su cariño y agradecimiento.

Sobre todo, creo que no esta de más que nos acordemos que su misión principal es rezar por todos y ellas lo hacen con especial cariño por esta Parroquia. ¿Qué mayor pago podríamos recibir?

Filed Under: Una Parroquia con Vida

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Comentarios (3)

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  1. El correo es el de Paloma porque nosotras no tenemos pero se realiza desde Valdemoro en un portatil.

    Cuando leo el artículo me brota del corazón un gran agradecimiento a esta Parroquia por el gran deseo que veo en muchos de sus fieles en ayudarnos ya sea a través de su apoyo, cercanía y oración como de sus aportaciones económicas.

    La famosa frase que siempre las monjassolemos decir “Dios os lo pague” es lo mejor que os podemos ofrecer que realmente Dios os recompense con su amor, paz, alegria… todos los dones que Cristo Resucitado nos ha traído y que nosotras en nuestra continua oración pedimos para todos los fieles de San Jorge.

    ¡Que el Señor os bendiga!

  2. Pepe dice:

    Es una bendición para todos saber que contamos con nuestras queridas monjitas de Valdemoro, que rezan continuamente por nosotros.

    Id a verlas y os contajiarán su alegría y su esperanza sin límites. Su confianza y certeza en Dios.

    Nunca os pedirán nada pero ayudadlas en lo que podáis. Viven prácticamente de nuestra caridad. Se alegran muchísimo con cualquier rato que les dediquemos y con lo poco que de vez en cuando les dejamos junto a su puerta.

    La recompensa es enorme: Su sonrisa y su oración. Paz y Bien.

  3. yo quiero dar un giro a la conversación…PAZ Y BIEN, el titulo me ha cautivado. este fin de semana he estado en avila, tb en un convento de clarisas representando una obra de san francisco de asís y me quedé con un sencillo rótulo a la puerta de la iglesia, que decía PAZ Y BIEN

    al ver esta frase en el SJD no he podido evitar dejar mi comentario, ojalá en nuestras vidas a partir de ahora podamos decir siempre PAZ Y BIEN

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