¿Eres Tú Señor?
Como dice Benedicto XVI en su primera encíclica, “no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento o con una Persona que da un nuevo horizonte y una orientación decisiva a la vida.”
Como comunidad cristiana que somos, lo que nos une a las personas que frecuentamos esta Parroquia no es una ideología, ni siquiera, una forma de vivir diferente a la del resto: es únicamente que hemos sentido el Amor de Cristo en algún momento de nuestras vidas o que seguimos buscando con ansia de infinitud a Aquel que nos puede hacer nuevos.
Como muchos grupos de la Parroquia, los jóvenes y catequistas de 3º de confirmación nos formamos en los Evangelios y en el Catecismo en las reuniones de cada viernes, pero con las prisas de la semana le damos pocas oportunidades al Señor para que actúe en nosotros. Precisamente, con la intención de abrir nuestro corazón a Dios, 40 de nosotros hemos pasado un fin de semana en El Raso (Ávila), en plena sierra de Gredos.
Para ello, hemos contado con unos medios excepcionales: hemos estado todo un fin de semana en un lugar privilegiado, abrumados por la belleza de la naturaleza y atendidos con mucho cariño por los dueños de la casa “El Freíllo”. Esto, unido al buen ambiente entre los catecúmenos, catequistas y sacerdote ha creado un ambiente inmejorable para la reflexión.
Durante todo el fin de semana, un pensamiento ha recorrido nuestra mente: ¿cuándo me miró el Señor con todo su Amor? ¿Qué momento he vivido que me ha tocado el corazón y me ha hecho dar un nuevo rumbo a mi vida? Para responder a estas preguntas, hemos contado con reuniones sobre los encuentros evangélicos de Cristo: Zaqueo, el joven rico, Pedro… todos nos han hablado un poco de nuestra propia vivencia. Los catequistas, además, han compartido su testimonio de cómo han conocido a Dios. Con las misas, la adoración eucarística y la oración hemos podido sentir el mismo ardor en el corazón que aquel que sintieron los de Emaús tras la resurrección del Señor.
Otro de los buenos momentos que hemos pasado juntos fue la marcha que hicimos hasta el Santuario de Nuestra Señora de Chilla, una oportunidad excepcional para compartir la oración y el testimonio. Ahí pudimos ver cómo Dios actúa por medio de nuestros catequistas, de nuestros amigos y nos llama a todo el mundo a entregarnos a Él. Toda una inyección de ánimo cuando las fuerzas flojean.
He tenido la suerte de ir conociendo a Cristo en estos años de mi juventud: el Camino de Santiago, los grupos de jóvenes, los sacramentos y su Iglesia han sido regalos que me ha dado el Señor para dar un “nuevo horizonte” a mi vida. Ahora sólo espero que, con la Confirmación y todas las actividades que propone nuestra Parroquia, los chavales que se han abierto a Cristo este fin de semana hagan suya la frase de San Agustín: “Nos hiciste para ti, Señor, y nuestro corazón está inquieto hasta que en Ti descanse”.
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Gracias Iñaki por compartir la experiencia de Encuentro en las convivencias. Me ha dado mucha pena no haberlo podido compartir con vosotros en vivo y en directo pero sí que estado en la oración. Ese que nos puede hacer nuevos, lo hace cada día, somos nosotros los que tenemos que dejarnos hacer. Es muy importante la labor de los catequistas para transmitir esa experiencia de encuentro y abandono en Dios.
Gracias y nos vemos esta tarde.
Muchas gracias, Iñaki. Seguid así, con ese deseo de acercar la experiencia de la fe a los jóvenes que están a vuestro cargo. Sin experiencia, la fe se muere. Pero una vez que existe esa experiencia, existe una certeza que no nos abandona nunca.
Brillante artículo Iñaki.
Muy bueno, de hecho, ma ha emocionado.
“Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis”.
Gracias.
Muchas gracias a vosotros por haber sido, y seguir siendo, los que nos habéis transmitido la Fe a los más jóvenes.