El firmamento

cabecerafirmamento.jpgNo digo que no haya alguno, pero desde luego yo no conozco a nadie que sea indiferente a la belleza de la Naturaleza, ya sea la mar, Picos, el Pirineo o los lirios del campo, de los que sabemos que tienen quien los cuide. Aunque a mí la palabra Naturaleza me parece corta, abarca solamente una parte de algo mayor, La Creación. Y de toda ella me maravilla especialmente el Firmamento, que contemplamos muy pocas veces. (Escasez de tiempo, polución atmosférica y lumínica). Pero merece la pena buscar un lugar adecuado para observarlo. Ninguno me parecerá mejor que el desierto africano o un buque de la Armada navegando en maniobras por el Atlántico con obscurecimiento total; y mejor con mar gruesa, porque añade dramatismo, aunque también puede añadir efectos secundarios poco simpáticos.

 

El Firmamento nos sorprende con su increíble belleza, y la multitud de refulgentes estrellas que nos recuerdan la gran promesa de Dios a Abraham: Mira al cielo y cuenta si puedes las estrellas: así de numerosa será tu descendencia.(Nos dicen los astrónomos que, si nuestra vista fuera suficientemente sensible, veríamos todo el firmamento macizo de plata, brillando sin una discontinuidad, sin un resquicio con el que poder atisbar lo que hay “mas allá”).Mas “cercana” vemos la Vía Láctea, ese Camino de Santiago tan entrañable (y no solo para los españoles; ya Goethe dejó escrito que “Europa se ha forjado peregrinando”) que no es nada sólido continuo, sino una formación de 200 a 400 millones de estrellas (que imprecisión!). Y siguen explicando los astrónomos que es parte de una Galaxia, una de las mas de cien mil millones de galaxias de parecido o mayor tamaño (hablan solamente en el universo “observable”) y que jamás podremos ver entera porque estamos dentro de ella y nos tendríamos que alejar a distancias imposibles para poder observarla en su conjunto. Y que el Sol, ese “Astro Rey” que nos mantiene la vida, tiene el tamaño de una estrella mediana, el justo para que en su interior quepan 1,3 millones de Tierras. Nos abruma el “derroche”. Y el pensamiento inexorablemente se dirige hacia el Creador de todo, el Omnipotente que solo con decirlo, se hizo. Y vio que era bueno.El autor inspirado del salmo 8, que la Liturgia de la Horas repite periódicamente, plantea el tema sin erudiciones inútiles y va directo al fondo, al hombre:Cuando contemplo los cielos, obra de tus manosla luna y las estrellas, que tú has establecido¿qué es el hombre, para que de él te acuerdes,ni el ser humano para que tú cuides de el?El Génesis, con sobriedad de palabras, añade algo mas:Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó,hombre y mujer los creó.Los teólogos dicen que esta semejanza radica en ser libres y en estar hechos para la relación, reflejo de la que existe en la Santísima Trinidad. También sabemos que Dios es Amor. Y en esa capacidad de amar que tiene el hombre puede radicar la “semejanza”. Por tener esa capacidad es por lo que Jesús nos pidió que nos amásemos unos a otros precisamente en aquella ocasión tan señalada de la última cena.El hombre, que es ceniza, pero no solo ceniza, es un misterio que no nos es dado descifrar por completo. Ya reflexiona el salmo 91: Qué magnificas son tus obras, Señor, qué profundos tus designios.El ignorante no los entiende, ni el necio se da cuenta.Alguna luz nos obtenemos contestando a la pregunta: ¿Para qué creó Dios al hombre?. El catecismo da la respuesta breve y claramente: para servir y amar a Dios. Y también: para que tenga parte en su vida bienaventurada.Yo no tengo nada mas que añadir, salvo que aprovecharé la primera oportunidad para observar despacio el Firmamento y dar libertad a mis reflexiones; que muy posiblemente acaben en oración.

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Comentarios (4)

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  1. Jaime Anglada dice:

    Muy interesante y estoy de acuerdo con lo que dicw

  2. Loreley dice:

    Conecto mucho con esa sensación de inmensidad al mirar las estrellas. A veces vivo con angustia mi pequeñez ante lo infinito. Otras veces, siento una profunda paz.

  3. Tuky dice:

    Y, ¿Cómo mirar el firmamento y permanecer impasibles ante la grandeza de Dios?
    Gracias Pedro…quizá algún día deberías subirnos a un Buque de la Armada…desde allí las estrellas deben resultar más cercanas…

  4. Ingrid dice:

    Puro disfrute, tanto el artículo como mirar al firmamento y pensar en la inmensidad del amor de Dios.

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