Lo que Dios ha unido…
“La Iglesia, consciente de que el matrimonio y la familia constituyen uno de los bienes más preciosos de la humanidad, quiere hacer sentir su voz y ofrecer su ayuda a todo aquel que, conociendo ya el valor del matrimonio y de la familia, trata de vivirlo fielmente; a todo aquel que, en medio de la incertidumbre o de la ansiedad, busca la verdad, y a todo aquel que se ve injustamente impedido para vivir con libertad el propio proyecto familiar. Sosteniendo a los primeros, iluminando a los segundos y ayudando a los demás, la Iglesia ofrece su servicio a todo hombre preocupado por los destinos del matrimonio y de la familia”. (Familiaris Consortio, 1981)
En los últimos meses, quizá años, me he encontrado con numerosos matrimonios cristianos que han sido un claro testimonio para mí, aún sin saberlo, de la belleza y la verdad del matrimonio y la familia.
Estos matrimonios me han enseñado el valor de la entrega, de la fidelidad, de la generosidad, recordándome algo que intuía, y que cada día que pasa se ve más confirmado.
La familia, sí, esa que algunos hoy en día se empeñan en calificar de “tradicional”, es el motor de toda sociedad. A nivel económico es indiscutible el bien objetivo que ésta proporciona, pues otorga a la persona una estabilidad que sólo en el ámbito familiar es capaz de encontrar. En efecto, querer y sentirse querido se aprende, en primer e imprescindible lugar, en el seno de una familia.
Y es en este contexto donde nacen los hombres decididos, valientes y comprometidos que la sociedad necesita para su bienestar.
Asimismo, el corazón de la familia se encuentra en el matrimonio, esa maravillosa unión entre un hombre y una mujer que hace que la realidad cobre todo su significado.
O, como ilumina la Familiares Consortio:
“Dios inscribe en la humanidad del hombre y de la mujer la vocación y consiguientemente la capacidad y la responsabilidad del amor y de la comunión. El amor es por tanto la vocación fundamental e innata de todo ser humano”.
El hombre de hoy está obsesionado con los grandes retos, con los desafíos y la vivencia de aventuras, y yo me pregunto: ¿qué aventura hay más apasionante que amar y ser amado por una mujer y compartir con ella la vida?
Hoy más que nunca urge profundizar sobre esta verdad –la familia y el matrimonio- tan mentada y a la vez tan desconocida, que nos abre, a cada uno de nosotros, la posibilidad de asomarnos a un mundo nuevo repleto de emociones.
Para ello, el cristiano es bendecido, de nuevo, con la sabiduría de la Iglesia. Como expresa la mencionada Encíclica:
“La Iglesia, iluminada por la fe, que le da a conocer toda la verdad acerca del bien precioso del matrimonio y de la familia y acerca de sus significados más profundos, siente una vez más el deber de anunciar el Evangelio, esto es, la «buena nueva», a todos indistintamente, en particular a aquellos que son llamados al matrimonio y se preparan para él, a todos los esposos y padres del mundo”.
Tenemos Encíclicas y Cartas Pastorales. Tenemos la gran labor desarrollada por el Pontificio Instituto Juan Pablo II, encargado de profundizar en el misterio del matrimonio y la familia. Pero, sobre todo, tenemos el ejemplo y el testimonio de tantos y tantos matrimonios y familias cristianas que han entendido y han vivido la impresionante verdad de que lo que Dios ha unido no lo separe el hombre.
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Creo que sólo cumplir nuestra vocación es lo que nos hace felices. Cuando uno sabe que camina en la dirección en la que el Señor le pone vive con una paz nueva. Ya sea en decisiones tales como el sacerdocio, la vida consgrada o el matrimonio como en decisiones pequeñas. En mi caso puedo asegurar, por “temprano” que parezca que tras una ño y medio de feliz matrimonio…mi corazón se ve colmado. Siempre el Señor da más de lo que uno espera recibir. De un modo especial esto se debe a los medios que la Iglesia pone a mi/nuestro alcance…maravillosa familiaris consortio…entre otras maravillas…
un beso…
mota nada que añadir a la importancia de la Familia en la sociedad….lo que sigo sin ver claro es la identificación entre familia y matrimonio. Evidentemente para un cristiano el matrimonio, en cuanto sacramento, es fundamental, pero y los no cristianos? crees que es imposible no ser verdadera familia si no hay matrimonio? y si ese matrimonio es civil, vale para que haya familia? y si es un matrimonio de alguien que se ha casado 4 veces? y si ese matrimonio no tiene hijos?
para mí, familia es la unión estable entre un hombre y una mujer, con hijos, CON O SIN MATRIMONIO DE POR MEDIO
Supongo que con la familia ocurre como con el amor. Hemos desvirtuado su significado ampliándolo para que todo quepa. Y efectivamente yo muchas veces he usado el término familia para referirme a amigos, o a una comunidad…o…en definitiva a aquel grupo que te hace sentir como en tu casa. Y me gusta que así sea, y seguiré usándola pero no olvido que la familia es algo concreto, que nace de la gratuidad generosa con la que Dios bendice a un matrimonio con descendencia, o efectivamente, sin ella, eso forma parte de la voluntad de Dios y no de la nuestra. Podemos llamar familia a lo que queramos o denominar como tal a lo que es. Es simplemente por una necesidad de responder a la Verdad…
Y la verdad?? es la misma para todos o cada uno tiene la suya??
M.Ángel, te contesto con la Familiaris Consortio:
“El único «lugar» que hace posible esta donación total es el matrimonio, es decir, el pacto de amor conyugal o elección consciente y libre, con la que el hombre y la mujer aceptan la comunidad íntima de vida y amor, querida por Dios mismo,(23) que sólo bajo esta luz manifiesta su verdadero significado. La institución matrimonial no es una ingerencia indebida de la sociedad o de la autoridad ni la imposición intrínseca de una forma, sino exigencia interior del pacto de amor conyugal que se confirma públicamente como único y exclusivo, para que sea vivida así la plena fidelidad al designio de Dios Creador.”
Y por otro lado:
“En su realidad más profunda, el amor es esencialmente don y el amor conyugal, a la vez que conduce a los esposos al recíproco «conocimiento» que les hace «una sola carne»,(35) no se agota dentro de la pareja, ya que los hace capaces de la máxima donación posible, por la cual se convierten en cooperadores de Dios en el don de la vida a una nueva persona humana. De este modo los cónyuges, a la vez que se dan entre sí, dan más allá de sí mismos la realidad del hijo, reflejo viviente de su amor, signo permanente de la unidad conyugal y síntesis viva e inseparable del padre y de la madre.”
Por último, acoge a los que no pueden (no que no quieran sino que no pueden) tener hijos:
“Sin embargo, no se debe olvidar que incluso cuando la procreación no es posible, no por esto pierde su valor la vida conyugal. La esterilidad física, en efecto, puede dar ocasión a los esposos para otros servicios importantes a la vida de la persona humana, como por ejemplo la adopción, la diversas formas de obras educativas, la ayuda a otras familias, a los niños pobres o minusválidos.”
Espero haberte dado algo de luz.
-un matrimonio civil es familia o no?
-una pareja que lleva 20 años de convivencia y tiene 4 hijos son familia o no?
respuestas tipo test: si/no
Me sorprende tu reduccionismo, tu afán por reducir a un simple test algo tan profundo y con tanta belleza.
No entro en ese juego, lo siento.
La Familiaris Consortio es tan amplia, y con tanta belleza y fuerza que me parece un error excesivo entrar en respueta tipo test.
Quien quiera oir queoiga.
Un abrazo.
eso, quien quiera oir, q oiga…
Me parece muy interesante lo que estáis intentando aclarar. Cuando la Iglesia dice que la familia debe fundarse en un matrimonio indisoluble (y canónico, si es entre católicos o al menos uno de los contrayentes es católico; si no son católicos, su matrimonio por otro rito es válido, pero también si es auténtico matrimonio será indisoluble porque si uno no quiere unirse para siempre, y quiere pasar sólo una temporada unido al otro entonces no es matrimonio, eso se llamará convivencia-hasta-que-encuentre-algo-mejor-o-me-canse, o algo así, y eso que es una opción como otras, hay que avisarlo al novio/a para que sepa en qué tipo de unión se está embarcando. no es muy romántico que te digan: te ofrezco compartir mi vida pero sólo hasta que encuentre algo mejor, pero hay gente para todo)
Bueno a lo que iba: pues la Iglesia no dice que la familia debe basarse en un matrimonio indisoluble por jorobar, como a veces nos cuentan los periódicos. Es que si el amor es verdadero amor, debe entregar TODA la propia persona y recibir a TODA la persona del cónyuge, y eso implica dar y recibir todas mis dimensiones: sexual, potencial capacidad generativa, y el tiempo, porque yo necesito tiempo para llegar a ser la persona a la que estoy llamada a ser, y lo mismo el cónyuge. Y además porque si uno se embarca en una unión no definitiva, vive con miedo: miedo a que si digo o hago algo que no guste al otro, o engordo, o me salen arrugas, o ya no estoy tan guap@ como otros más jóvenes…. mi pareja se pueda ir. Entonces viviré agobiado, no podré mostrarme como realmente soy, siempre haré algo de teatro para poder quedar bien y evitar que el otro se vaya. Y con este plan por delante, uno no puede tener hijos, porque se vive en precario ¿cómo tener hijos con alguien que un día te puede decir Ahí te quedas, tú y los niños, que he encontrado un plan mejor?. Y además, la familia es el lugar en el que uno es amado incondicionalmente, por sí mismo: sólo porque existes y eres nuestro te queremos; no sólo los días buenos: aunque algunos días estés insoportable, también te queremos; con tus defectos, que intentaremos ayudarte a mejorar y que nos ayudan a nosotros siendo pacientes, y con tus virtudes. Pero esto sólo es verdad si todo se basa en un compromiso para siempre: os voy a querer para siempre así que no tengáis miedo.
Por eso la familia es un reflejo pálido del amor con que Dios nos ama.
esto da para mucho más, me gustaría seguir hablando con vosotros.
¿Por que no me puedo casar para siempre? ¿Le molesta a alguien? A lo mejor no tendria el mismo trabajo o la misma casa o el mismo coche toda la vida, pero espero que tu, mi amor, seas para siempre. Porque vamos a ver ¿Acaso lo que no pasa nunca no es el Amor? ¿No es cierto que el Amor de Dios a los hombres es total y ETERNO? ¿Y no estamos hechos a su semenjanza? Pues eso, yo quiero un amor que dure siempre (en esta vida y en la otra) que para cosas que duran poco ya estan las tiendas de los chinos.
Geniales vuestros dos comentarios, rescatando una columna de mediados de abril…auqnue, lógicamente, el tema es eterno, como el matrimonio.
"Para siempre", "Hasta que la muerte nos separe". Qué bonito, qué verdadro, y qué necesario.
Gracias por los comentarios llenos de vida y verdad.
Como siempre, la Iglesia iluminando nuestras vidas, haciéndola más bella y auténtica.
Mota, ¿Donde has oido tu eso de “hasta que la muerte os separe”? Eso lo has visto en las peliculas americanas (por el poder que me confiere el Estado de Minessota yo os declaro marido y mujer hasta que la muerte os separe, puede besar a la novia…) ¿A que si? Pero ¿A que boda a ido tu que digan eso?
En realidad se dice “todos los dias de mi vida”. La muerte no separa a los matrimonios, sino que les da su auténtica esencia eterna. El matrimonio esta lleno de significados teológicos muy positivos. Muchos viud@s se sienten apoyados por el cónyuge que les espera allí, pendientes de resucitar en una carne, pues ambos son uno solo.
Cierto Luis, gran lapsus (esto de escribir a toda prisa)…y eso que em casé hace 1 año y medio.
Toda la razón. mucho más bonito y real: "todos los días de mi vida".
Gracias