¿Por qué hacemos las cosas?

eucaristia.jpgSabemos bien que de los tres jueves al año que lucían más que el sol sólo nos queda el Jueves Santo y que los otros dos han sido trasladados. El Corpus Christi, salvo en toledos y similares, se celebra ya dos domingos después de Pentecostés, gracias al proceso de “adaptación del calendario” o secularización de lo religioso y endiosamiento de lo laico, entre otros factores. En concreto, el último año que celebramos el Corpus en jueves, si no mal recuerdo, fue en 1989.

Dejando atrás consideraciones de tipo calendario, laicismo, jueves… sí merece la pena que pensemos al menos en lo que estamos celebrando y que no pase por nosotros como si fuera algo ajeno a nuestras vidas.

El domingo pasado celebramos Pentecostés y el próximo el Corpus. Estas dos fiestas no están situadas en el calendario litúrgico por casualidad, sino como culminación de lo que hemos celebrado durante cincuenta días, durante la Pascua. Dicho de otra manera: Espíritu Santo y Eucaristía son el centro de lo que celebramos, y tiene su proyección más allá del día concreto de la celebración.

Nos cuesta entender a veces, que todo lo que tenga relación con la vida de la Iglesia, lo tiene con la Eucaristía y con la acción del Espíritu. En concreto: si es posible que en una peregrinación o en unas convivencias de fin de semana una persona pueda decir “me he planteado muchas cosas” o “veo la fe de otra manera”, no pensemos, que lo podemos pensar, que es porque la organización ha sido buena o porque “nos lo hemos currado”. Nada de eso, amigos. De igual modo que “no se mueve un solo pelo de vuestra cabeza sin que vuestro Padre celestial lo permita”, no se mueve un solo corazón sin que el Espíritu lo anime.

Lo mismo podríamos decir del rotundo éxito de la fiesta de misiones de este año. Las cosas no suceden porque sí. De esa fiesta depende que en lugares que ni siquiera hemos visto ni veremos se pueda seguir transmitiendo la fe o que, por el contrario, esas hermanas sólo puedan ayudar a sobrevivir al hermano que tienen delante. Medios materiales que sirven para un cambio interior, para el crecimiento en el Espíritu.

En todas estas acciones la Eucaristía ocupa un lugar central. Quien mueve nuestro obrar para que sea un obrar cristiano, es el Espíritu, que se nos entrega principalmente en la celebración eucarística y en el resto de sacramentos. La fuerza la tenemos, ya que hemos sido bautizados y muchos confirmados. Tenemos la eucaristía. ¿Queremos algo más? Porque podemos querer más signos, como en los tiempos del Señor y no ser conscientes de que lo tenemos a Él.

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Comentarios (1)

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  1. Se nos olvida, por eso hay que agradecer el recordatorio: "No se mueve un solo corazón…". "De la fiesta de la parroquia depende….". "Tenemos la Eucaristía ¿Queremos algo mas?".Muchas gracias al autor de este artículo.

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