Os presento a Emilio, seminarista de San Jorge
1.- Cuéntanos algunos rasgos generales de tu vida Emilio.
Nací en Madrid y he vivido toda mi vida en Pozuelo de Alarcón. Soy de una familia católica, tengo tres hermanas. Acabé el colegio en el Bernardeth y ahora mismo soy seminarista.
2.- ¿Cómo era tu vida antes de ser seminarista Emilio?
Estudiaba Bachillerato y era un chaval muy normal. Tenía dos pasiones en mi vida: el baloncesto y otra los amigos. Iba a la parroquia de Santa María de Caná, en Pozuelo.
3.- ¿En qué momento concreto sentiste la vocación, Emilio?
Pues, tampoco podría hablarse de un momento concreto de mi vida, pero hay una etapa, entre los 17 y los 18 años, donde ocurrieron muchas cosas. Colonia, las Jornadas Mundiales de la Juventud, y unos ejercicios espirituales, que supusieron un antes y un después.
El golpe final fue un viaje a Tierra Santa, aunque es algo progresivo, no se trata de momentos concretos.
Comencé a hablar con un sacerdote y a plantearme qué quería hacer realmente con mi vida.
4.- ¿En qué ha cambiado tu vida desde que has entrado en el seminario?
En el seminario conoces muy buena gente y haces una amistad como en ningún otro lado, con una profundidad muy grande.
La vida cambia desde el momento en que te vas a vivir fuera de casa. Te fías de Dios para poder llegar a un fin.
Desde que entré en el seminario estudio más y me gusta mucho estudiar.
5.- ¿Has tenido alguna vez en tu vida una crisis de fe importante?
Yo no lo llamaría crisis de fe, pero quizás cuando era adolescente, a los 15, 16, no era tan católico. El hecho de que mis padres me llevaran a misa con ellos desde pequeño, ha influido mucho.
6.- ¿Cómo lo encajó tu familia cuando les dijiste que te metías en el seminario?
Muy bien, una alegría tremenda. Mis padres estaban felices y entre mis hermanas había de todo, algunas se lo tomaron mejor y otras peor.
7.- ¿Cómo llegaste a San Jorge, Emilio?
Cuando llegas al seminario, en primero y segundo te suelen mandar a una Parroquia para que estés allí de pastoral y a mí me mandaron a San Jorge.
8.- ¿Qué cosas te gustan de San Jorge y qué cosas te gustan menos?
Una cosa muy buena de San Jorge son las personas. Aquí hay auténticos cristianos, personas muy valiosas.
Muchas veces, y pasa en muchas parroquias, es que se corre el riesgo de que la vida parroquial derive como en una especie de club social, donde no necesariamente esté presente Cristo.
Lo he visto aquí un poco, igual que también en otras parroquias. Son dos caras de la misma moneda: por un lado, la validez de muchas personas y por otro lado el riesgo que se corre de confundirse.
9.- ¿A qué dificultades se enfrenta un seminarista en los tiempos actuales?
En las Parroquias la principal dificultad con la que te puedes encontrar es la timidez al relacionarte con las personas.
En el Seminario, la cantidad de trabajo que hay que realizar.
Y en el mundo actual, la gente joven corre el riesgo de quedarse a medio camino, aunque el corazón humano nunca camina sin rumbo.
10.- ¿Cuáles son tus aficiones?
Me gusta la música, leer, y el baloncesto.
11.- ¿Tocas algún instrumento?
Toqué la guitarra un par de años
12.- Un momento de tu vida.
El viaje a Tierra Santa.
13.- Una persona en tu vida.
Benedicto XVI
14.- ¿Para cuándo esa comida en el seminario?
Cuando quieras, ya sabes que lo tienes todo preparado.
15.- ¿Algo que añadir?
Doy gracias a Dios por haber estado estos dos años aquí en San Jorge.
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