Si Isócrates hablara…

 

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Hace unos días que estoy perpleja, y releo obsesivamente una cita del gran Isócrates, que llegó a mis manos por una serie de carambolas y ahora tengo ante mí:

 

“Nuestra democracia se autodestruye

porque ha abusado del derecho de igualdad y del derecho de libertad,

porque ha enseñado al ciudadano a considerar

la impertinencia como un derecho,

el no respeto a las leyes como libertad,

la impudencia en las palabras como igualdad

y la anarquía como felicidad.”

Isócrates, además de ser filósofo, parece que tenía el don de la profecía. Y me incomoda hasta cierto punto su clarividencia. Aceptémoslo: los hombres y mujeres del siglo XXI seguimos teniendo los mismos problemas. Nos habíamos creído que el progreso nos liberaría de la pesadez de tener ser hombres. Pero aquí seguimos.

 

 

 

Se podrá criticar el tono catastrofista de la frase de Isócrates. Y tal vez yo misma comparta esta apreciación -no suelo estar de acuerdo con quien se escandaliza de la sociedad, en bloque, como si fuésemos la peor generación de hombres y mujeres sobre la tierra-. Todo claro. Pero querría superar esta primera reserva y entrar en la cuestión nuclear.

Muchas cosas terminan por perder fuerza hasta que casi no las reconocemos: los enamoramientos mal llevados se vuelven relaciones posesivas y miserables; algunas personas que se obsesionan con ser buenos, se hacen perfeccionistas; también se abusa de la confianza y ya se sabe: dicen que da asco.

No firmaré el acta de defunción de la democracia, si eso es lo que algunos esperan. Pero sí querría pensar en los riesgos que hoy la acechan, los mismos que siempre la han acechado. Y esto es lo que Isócrates hace magistralmente: señala cinco derivas peligrosas que pueden hacer que lo que llamamos democracia, en realidad, sea una prima lejana y antipática que apenas se le parece.

El abuso del derecho de igualdad y del derecho de libertad

  • El abuso del derecho de igualdad lleva al igualitarismo extremo. O, lo que es lo mismo, la idea de que, cuando el autobús es demasiado pequeño, es mejor cortarles la cabeza a los viajeros más altos.
  • El abuso del derecho de libertad lleva a otra deformación: el liberalismo exacerbado de quienes ponen la libertad por encima de todo.

Considerar la impertinencia como un derecho

Cuando la impertinencia vence sobre la integridad y la profesionalidad, la democracia se desvirtúa.

El “derecho a la impertinencia”, hoy en día, tiene su espacio natural en las portadas de las revistas -a veces también en diarios pretendidamente serios- y en los platós de televisión. Al cobijo de una mal entendida libertad de expresión, las opiniones infundadas inundan todo con su ligereza. Los grandes debates políticos terminaron: es preferible hablar mal del adversario a enfrentarse a él.

Considerar el no respeto a las leyes como libertad

  • La libertad puede convertirse en una buena excusa para no respetar nada: Mientras no te pillen, no hay problema. Así puede llegar a justificarse todo. Isócrates tenía razón al alertar sobre este peligro.
  • Me permito añadir algo: creo que el peor golpe para la democracia viene cuando se termina por considerar la falta de moral como libertad. Es decir: hacer las cosas fuera de planteamientos morales, confundiendo esto con la libertad.

Considerar la impudencia en las palabras como igualdad

El descaro al hablar puede llegar a confundirnos, y crear una ilusión de igualdad.

  • Hablar con descaro parece que acerca posiciones, hace disminuir el recelo del que se siente menos. Porque el descaro siempre está a mano. Lo que no está tan a mano, generalmente, es la nobleza.

Evidentemente, cuando se fomenta más la desvergüenza que la integridad, la democracia se desvirtúa.

Considerar la anarquía como felicidad

La democracia se autodestruye cuando se enseña a los ciudadanos a considerar que la felicidad está en la anarquía.

  • El hecho de que los ciudadanos sean maduros, no quiere decir que no sea necesaria una entidad, por encima de ellos, que pueda poner orden donde los particulares ya no alcanzan.

No, definitivamente, la felicidad no está en la anarquía. Se me ocurren muchas alternativas… ¿no será mejor decir que la felicidad está en el bien, en la justicia, en la fraternidad, en la entrega al otro?

Seguramente el mayor mérito de Isócrates fue que, a través de su escuela de oratoria, se propuso reformar la vida política griega.

  • Lo especial de esta escuela, era que, entre otros conocimientos, también consideraba fundamental la formación ética de los ciudadanos. En esto se enfrentó a sofistas: en que la formación de los ciudadanos debe fundarse en valores y proporcionar referentes morales.

Ojalá, como Isócrates, renovemos la vida política española, trabajando por una democracia saludable y por una sociedad más justa y más fraterna, fundada en valores.

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¿Quién es Loreley? Loreley es el nombre de una peña situada a la orilla este del Rin, cerca de Sankt Goarshausen. Su nombre designa al tramo más estrecho y profundo del río legendario. Desde la Edad Media existen referencias a su utilización como marca en los caminos. Y también, historias y lamentos acerca del peligro que corrían quienes navegaban por el Rin y a ella se acercaban. Por aquellas tierras, ricas en mitos e historias, se propagó la noticia de que una sirena habitaba en la roca. Orientaba a los pescadores, que obtenían una pesca abundante. Pero muchos también naufragaban, cautivados por el embrujo de sus cantos. Los grandes autores del romanticismo alemán escribieron versos a la sirena Loreley, como Heinrich Heine en 1824. Yo, que de sirena tengo poco, en cambio sí quisiera interpretar mis cantos desde la roca en que me siento. Desearía que pudieran ayudar a quienes los escuchan a obtener una pesca abundante. Soy consciente de que si alguien tratara mis palabras como verdades absolutas, podría naufragar. A veces yo he sido la primera. Pero permanezco en mi puesto. Interpreto mis cantos de sirena. Y me esmero por llegar a quien los escucha. Mi formación es económica y jurídica, y ambos enfoques están siempre presentes en mis ideas. La cultura es una de mis pasiones. No como saber acumulado, sino como manera de mirar la vida. Disfruto con el arte, en todas sus formas. También con las humanidades. Soy conciliadora en el conflicto, y me gusta opinar. Lo social jamás me es indiferente. Y quisiera comportarme como cristiana cuando escribo. Este deseo exige mucho de mí. Me obliga a reconocer, con franqueza, mis fallos; a expresar mis anhelos; a no callar; a callar a veces; a denunciar; a alabar; a preguntarme; a leer; a disfrutar; y a permanecer en esta Roca, entonando mis cantos de sirena.



Comentarios (26)

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  1. Alfonso dice:

    Gracias Loreley!!!

    Aprendo mucho con tus columnas!!! Y no puedo más que coincidir con tu diagnóstico de nuestra sociedad.

    Yo tampoco firmo el acta de defunción de la democracia (de la verdadera) pero sí que creo que debemos estar alerta. Siento (literalmente) que no se quiere destruir de forma visible como se ha hecho en otras ocasiones en la Historia, imponiendo otros regimenes (fascismo, comunismo, en definitiva totalitarismos, …)

    Creo que la estratégia actual es cambiarlo y dejar el nombre, es decir, destruir el concepto y los valores que lo acompañan, pero que parezca que ha sido una reforma de adaptación a la sociedad moderna.

    Tampoco tengo miedo, no creo que haya que tenerlo, pero sí que creo que debemos hacer lo que podamos para defender nuestros valores e intentar enseñar nuestra verdad:

    Reconocer la realidad de cada persona como hijo de Dios y tratarle como un hermano.(medicina contra el igualitarismo extremo)
    Ser libres y usar nuestra libertad para servir al prójimo.(mejor medicina contra el liberalismo exacerbado.
    Mostrar un respeto absoluto por todos y rechazo a las impertinencias, no tenagmos miedo a decir que algo está mal (con caridad).(nuestros hábitos, la tele que vemos, todo aquello que toleramos y vemos como normal pero que si nos detenemos a pensar es un claro ataque a la convivencia)(medicina contra la impertinencia, contestar con caridad)
    Y contra la anarquía:”mejor decir que la felicidad está en el bien, en la justicia, en la fraternidad, en la entrega al otro”

    Gracias y ánimo. Perderemos alguna de estas batallitas pero podemos levantarnos otra vez y luchar por el bien.

  2. Loreley dice:

    Los remedios que propones, Alfonso, son los mejores.

    Porque todos ellos traspasan las ideas que fundan estas derivas perjudiciales.

    Que un hombre sea mi hermano es mucho más que decir que somos iguales. Que la libertad se utilice en entregarse a otros, es mucho más que tener la capacidad abstracta de hacer. El respeto por los demás y la corrección fraterna, supera con creces la actitud de "hablar en plata" -como excusa para la impertinencia-.

    Creo que es bueno formular una alternativa cristiana a todo lo que hay en el Mundo. Hay que hacerlo todo nuevo.

    Loreley.

  3. Mota dice:

    Muy buen artículo Loreley.
    Me ha gustado mucho el tema, muy interesante, y sorprendentemente actual.
    Genial la cita de Isócrates, realmente clarividente y profética.
    Es llamativo ver como si te dicen que la cita es de un filósofo actual, te resultaría totalmente acorde con la situación actual.
    Parece ser que el hombre es siempre hombre y, como tal, con tendencia a "fastidiarla".
    Que en nuestra España actual se confunde democracia con "todo vale", la tradición sobra, los mayores estorban y el iusnaturalismo está pasado es una realidad. 
    Como es una realidad que se confunde la mayoría parlamentaria con lo ético o moralmente aceptable.
    Ahí es, de nuevo, donde entra la alternativa cristiana de la que hablas.  Valorando lo bueno de lo tradicional y del progreso, no confundiendo éste con libertinaje o falsa progresía, aceptando que hay principios por encima del derecho positivo, respetando al otro pero no sus equivocaciones…
    En fin, tanto en lo social y moral (columna de i.género) como en lo político, el cristiano debe estar presente, siendo luz del mundo y sal de la tierra.

    Gran artículo, Loreley.

  4. Loreley dice:

    Gracias, Mota.

    El problema de nuestra democracia es que está coja de valores. Eso denunció Isócrates en su tiempo, y por eso resultan tan actuales sus palabras. En todo esto, hay un reto especialmente importante: lograr restaurar la importancia de los valores. Hacer frente a la falacia del relativismo.

    Creo que los valores se han desvirtuado, se ha caído en el relativismo, con una doble consecuencia:
    Primero: Todo vale. Todo es válido. Pero de nada se puede decir que sea bueno. -> Al final, no quedan valores.
    Segundo: las palabras "fraternidad", "justicia", "igualdad", "dignidad humana", "lealtad", "verdad", "honradez", y en fin, todas las que designan a valores humanos, se quedan vacías, y se usan para todo porque no sirve para nada.

    ¿Por qué ha pasado esto?
    Creo que todo proviene de que hubo un tiempo de grandes ideales.
    Durante este tiempo se produjo una confusión, entre valores (cosas buenas en sí mismas) e ideales (cosas buenas que guiaban la acción para implantarlas en la práctica).
     Los grandes ideales, como tales, fracasaron (caída del comunismo, crisis del Estado de bienestar, frustración de las utopías ecologistas, fracasos en la lucha contra el hambre…).
    Con el fracaso de esos grandes ideales, muchos tiraron a la basura los valores. ¿De qué sirven, si no nos han permitido hacer un mundo mejor? Y es que los valores no están para servirnos en algo o dejar de servirnos. Están porque están. Porque son verdad. Porque son buenos en sí mismos, independientemente del momento, de las circunstancias y de las personas.

    Ahora, filósofos de todo tipo (de izquierdas y de derechas) se han dado cuenta de la necesidad de superar el relativismo.

    Algunos de estos esfuerzos se han concretado en las nuevas "éticas de mínimos": proporcionan mínimos, un ABC que todo el mundo debería estar dispuesto a aceptar. Creo que son una buena manera de empezar, socialmente hablando.

    Es necesario alcanzar un consenso social amplio en cuanto a la urgencia de restaurar los valores, sin confundirlos con ideales vacíos o demagógicos, sino como principios sólidos, buenos en sí mismos.

  5. edugambra dice:

    Sin salirme mucho del tema y evitando las grandes parrafadas… os suelto esta pregunta:

    ¿Creeis realmente que democracia es compatible con tradición, o con verdad absoluta? ¿Debemos conformarnos? ¿Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios?

    En todo momento me da la sensación en el texto, que la verdad o una sociedad perfecta reside en una democracia perfecta, y que la desviación o vicio de la misma es la que produce todos los males sociales. O que los hombres no sabemos hacer democracia sin desvirtuarla.

  6. Loreley dice:

    La democracia no es la manera de implantar una verdad absoluta. Está destinada a la satisfacción de intereses de la mayoría.
    La democracia es compatible con la tradición, pero no significa el gobierno de la tradición, sino del pueblo. (Otra cosa es que la tradición sea lo más deseable: a mí me parece que lo más deseable será lo cristiano, sea "tradición" o sea "progreso").

    Yo no creo que la sociedad perfecta tenga que residir en la democracia perfecta, y haces bien en señalar la cuestión. Pero sí creo que, dado que ahora el sistema de gobierno que tenemos es una democracia, será mejor que ésta no se desvirtúe sin darnos cuenta.

    Los hombres no sabemos hacer nada sin desvirtuarlo: democracia, amistad, historia… Pero también sabemos reformar todo aquello que hemos desvirtuado. Todo es un proceso.

    Hay que dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.
    Es decir: al César, sus tributos. A Dios, TODO (Todo es suyo). Por tanto los cristianos debemos cuestionarnos sobre la sociedad actual, sabiendo que, para nosotros, es deseable y es bueno respetar y amar las leyes, salvo que sean injustas.

  7. edugambra dice:

    Creo que la ley y la justicia deben ir alineadas a la tradición, tan es así que sus principios nos llegan de los Romanos.

    Por otro lado se debe buscar una forma de gobieron afín a estas leyes y estos principios morales.

    “Implantar” una verdad absoluta suena demasiado fuerte, me conformaría con un respetar y acatar lo que previamente se ha establecido como principios y fundamentos de una moral, ética y justicia básica para el hombre, su dignidad y tradición.

    El progreso debería entenderse como el término ahora tan de moda de “desarrollo sostenible”, es decir, progresar si con ello no se destruyen los principios establecidos con anterioridad.

    El concepto actual de democracia va ligado estrechamente al de progreso, porque permite replantear de una forma vulgar (votada) los grandes principios que he mencionado anteriormente e incluso pasar por encima.

    Ni las leyes, ni la constitución y mucho menos los principios éticos y morales básicos pueden ser obstáculo para el progreso en una democracia, y si no, que vote el pueblo… Cualquier cosa es justificable en base a una mayoría.

  8. Loreley dice:

    Muy bien Edward, dando cañita:

    En cuanto a la democracia, repito que no he dicho en ningún momento que me parezca el mejor sistema. Tal vez, la mejor formulación es la de Churchill, que decía que era el menos malo.

     "La democracia es el peor sistema político que existe, con excepción de todos los otros sistemas."

    Por otro lado, está la eterna tensión entre tradición y progreso. 
    Ni la "tradición" ni el "progreso" son buenos en sí mismos. Será bueno lo que sea bueno, y malo lo que sea malo, independientemente de su origen.

    (Considero que es bueno haber abolido la esclavitud y permitir que las mujeres votemos. Considero que es malo permitir el aborto libre.)

    Se pueden ver las cosas con más naturalidad:
    Asumiendo lo bueno que hemos recibido,
    y también recreando el mundo;

    Siendo críticos, con lo recibido y con lo nuevo.

    Abiertos al pasado y al futuro;
    Sabiendo quiénes somos y de dónde venimos,
    y sabiendo a dónde queremos llegar, qué ideales nos mueven.

    La democracia sólo es un instrumento, que se puede utilizar para muchas cosas. Puede servir para llevar a Hitler al poder, y también para protegerse del mismo absolutismo. En fin, la democracia sola no sirve para nada.

    Siempre tiene que tratarse, como propugna Isócrates, de un mano a mano:
    DEMOCRACIA + FORMACIÓN DE LOS CIUDADANOS, EN REFERENTES ÉTICOS

    Volviendo a citar a Churchill, éste decía que "El mejor argumento en contra de la democracia es una conversación de cinco minutos con el votante medio."

    Y es que la democracia está coja, a menos que se acompañe de una población formada.

  9. edugambra dice:

    Gracias por tu respuesta Loreley!

    Absolutamente contigo y con Churchill, una pena que no esté para participar en el foro.

    Es cierto que en mi cabeza el concepto de tradición es como el de la Iglesia, un cuerpo que inspirado por el Espíritu Santo ha sabido transmitirnos el mensaje de Cristo desde hace 2000 años con toda su fuerza y sin perder ni un az de luz. Y donde cualquier modificación para "progresar" en dicho mensaje sería perder el verdadero significado.

    ups… no tengo tiempoooooo!!! curro! hablamos!

  10. Loreley dice:

    La aclaración era muy necesaria. Sólo así pueden entenderse realmente tus afirmaciones.

    Sin embargo, aunque hemos recibido innumerables y cuantiosísimas cosas buenas por tradición, suficientes como para hacer de nuestro mundo un mundo mejor, no creo que todo pueda reducirse sólo a la tradición. El Espíritu "hace nuevas todas las cosas", y sigue hablando, desde el principio de los tiempos. Es el mismo, pero sigue hablando y, cada vez, renueva todo. Así puede sintetizarse todo.

  11. miguelangel dice:

    yo suscribo algo que me parece q ha sido loreley quien lo ha sacado…es necesario abrir un debate universal, sin prejuicios ni tabús, en el que toda la sociedad participe y sirva para crear unas bases éticas o unos valores básicos de convivencia q inspiren todo sistema democrático y social

    y puede que en este hipotético debate, muchos nos “escandalizásemos” de las cosas q puden decir muchos de nuestros hermanos de sociedad (laicistas etc) pero tiene q haber algún camino, alguna solución q nos haga a todos poder convivir con unas bases comunes…y yo creo que si este debate se abriera y todos participásemos en él con un sincero deseo de buscar la unidad del ser humano…nos sorprenderíamos agradablemente

  12. Loreley dice:

    Hay muchos trabajos en este sentido. Es muy conocido el de la doctora Adela Cortina, sobre "ética de mínimos".
    Puedes encontrar un texto que expone brevemente esta problemática en:
    Etica de mínimos

  13. Loreley dice:

    Para los que no estéis tan motivados como para empollaros el texto del link que recomiendo, hago un breve extracto:

    La filósofa española Adela Cortina explica cómo enfrentar el pluralismo de nuestras sociedades actuales sin caer en el dogmatismo (imponer lo propio) ni en el relativismo ("todo vale").
    La solución pasa por distinguir:

    Éticas de máximos o éticas de la felicidad: son éticas que intentan ofrecer ideales de vida buena, en los que el conjunto de bienes de que los hombres podemos gozar se presentan jerarquizadamente como para producir la mayor felicidad posible. Son éticas de máximos que aconsejan seguir un modelo, nos invitan a tomarlo como orientación de la conducta, pero no pueden exigir que se sigan, porque la felicidad es cosa de consejo o de invitación, no de exigencia.

    Éticas de mínimos o éticas de justicia
    : se ocupan únicamente de la dimensión universalizable del fenómeno moral, es decir, de aquellos deberes de justicia que son exigibles a cualquier ser racional y que, en definitiva, sólo componen unas exigencias mínimas.
    En palabras de Gómez Hera, se trata de "el mínimo de legalidad y orden que una sociedad necesita, a tenor de valores, ideas y normas que los ciudadanos de una cultura plural comparten y que, por compartidos, se encuentran en la base de sus ordenamientos jurídicos".

    La propuesta de Adela Cortina, de elaborar una "Ética de la sociedad civil"toma en consideración dos fenómenos:

    Uno: El hecho innegable de que hay contenidos morales diversos y de que a la vez ciertos juicios morales exigen universalidad.

    Dos
    : El hecho del pluralismo existente en las sociedades democráticas, que (…) consiste en compartir unos mínimos de justicia, desde los que se conviene en potenciar que cada quien viva según su modelo de felicidad y pueda invitar a otros a vivir según él (nunca imponerlos)

    A ver qué os parece.

  14. miguelangel dice:

    me parece super interesante, es difícil buscar ese punto medio entre el dogmatismo y el relativismo, pero creo que es la única solución posible tanto desde un punto de vista lógico como (por qué no decirlo) cristiano

    oye loreley y tu como sacas tanto tiempo para todas estas cosas?????

  15. Loreley dice:

    ¡¡¡Porque voy todo el día a 1.000 por hora!!!

  16. edugambra dice:

    Hola!!!!

    No creo que el hecho de que Dios exista, o que Cristo haya resucitado se pueda relativizar o ajustar a las diferentes creencias, como quien pone más o menos sal en su comida al gusto. No es como el Taizé que trata de acercar a todas las religiones descafeinándolas y ajustándolas para que parezcan un mismo plato que finalmente queda insípido.

    Entiendo el ecumenismo en el sentido de acercar a la verdad a aquellos que se separaron o alejaron por causas humanas, pero no por causas dogmáticas como que Cristo es Dios o que ha resucitado.

    Dios está AQUÍ y Cristo HA resuticado. Por supuesto que se le puede dar más o menos vueltas, pero lo mires por donde lo mires no se puede relativizar, ni poner a votación, ni ajustar a otras creencias.

    Radical es la VERDAD en que creemos, y la fe es la que sostiene todas estas verdades y NO las convierte en ideas relativas. Obviamente que a menor fe, menores fundamentos sostendrán nuestras creencias en un Dios verdadero y en un Cristo que nos salva y más nos plantearemos otras cosas.

    No creo que haya que estar continuamente reinventando lo que es bueno y lo que es malo, cual es la verdad, o que dogmas y valores éticos debemos seguir para ser felices, sino que los que tenemos a Cristo en nuestro interior, Cristo en CUERPO Y SANGRE, eucaristía, unión intima con Él, debemos rezar más, proclamar el gran tesoro de conocerle, que El mismo, de forma misteriosa nos ha concedido, y transmitirlo a todo el mundo. Y por supuesto formarnos en lo que el Espíritu Santo (Dios) nos ha transmitido con la tradición de la iglesia en 2000 años.

    Contemplar OTRAS “verdades” como verdaderas, empapándonos de ellas, buscando un consenso es consecuencia de falta de fe y de oración. Si creemos tener un tesoro entre manos, un atisbo de verdad VERDADERA, sigamos en la búsqueda, y no elaboremos un tesoro a medida de nuestras ideas o de las ideas del mundo.

  17. Loreley dice:

    Nadie ha hablado de relativizar la fe. Eso está fuera de cuestión, no es lo que se discute.

    La cuestión es que alguien que no comparta nuestra fe, no podrá asumir nuestros valores. Y en nuestra sociedad hay muchas personas que no la comparten. Así que, ¿qué hacer?

    Ni yo ni tú estamos por la labor de imponérsela a nadie: la fe no se impone. Sin embargo, lo primero de todo, tendremos que poder establecer unos valores en los que estar de acuerdo todos.

    Así que habrá que distinguir distintos niveles, y actuar, sabiendo hacer que entren en diálogo.

    Distinguir niveles:
    Ética de máximos = cómo encontrar la felicidad. (Para nosotros, esta ética deriva de nuestra fe cristiana, y se resume en el amor)
    Ética de mínimos = criterios de justicia que puedan gobernar la vida en sociedad.

    Actuar:
    1. Encontrar unos mínimos de justicia que gobiernen nuestra sociedad (dado que todo el mundo no comparte nuestras creencias).
    2. Dar testimonio. Invitar a conocer la fe cristiana. Si creemos que algo es bueno, debemos invitar a otros a que lo conozcan. Aquí viene la necesidad de dar testimonio.
    3. Por último, debemos promover que las reglas mínimas de convivencia que rigen nuestra sociedad beban de las fuentes que para nosotros son lo fundamental: el amor. Y esto, alcanzando el acuerdo con nuestros hermanos, en algo que puedan asumir aunque no profesen la misma fe que nosotros.

    En fin, Edu, espero que veas que hablar con otro no significa no tener las cosas claras.
    Uno sólo puede dialogar con otro cuando sabe desde dónde habla. Hablar con el que piensa de modo diferente y alcanzar acuerdos no significa claudicar lo que para uno es sagrado, ni significa traicionar lo que uno ha recibido.
    Hablar con el que es diferente es mostrar amor por el que es diferente, es propiciar el encuentro, es construir una sociedad más fraterna y más justa.

  18. miguelangel dice:

    yo diría más…hablar con el que es diferente, escucharle, intentar comprenderle (ojo, no darle la razón, pero sí meditar el por qué piensa distinto) es una muestra de poner en práctica la dignidad de todo hijo de Dios. todos somos iguales en dignidad y a mí como cristiano no me puede resultar indiferente lo que piense un hermano alejado

    a veces dialogar lleva a resultados de acuerdos, pactos, negociaciones…pero a veces no. otras veces, dialogar “sólo” sirve para que los humanos nos sintamos más hermanos, dentro de nuestras diferencias y luchemos por lo que nos une más que por lo que nos separa

  19. Loreley dice:

    Lo suscribo sin reservas y hasta el final, Miguel Ángel. Muy bien dicho.

  20. Yonkihuete dice:

    Interesantísmo debate. La verdad es que esta nueva idea de comentar una columna ofrece unos debates intensos. Enhorabuena a todos.

    Loreley, tu columna me ha encantado. Pero creo que Isócrates sobrevaloraba la democracia. Creo que ésta sólo es un sistema, una estructura, con el único fin de hacer convivir con cierto orden un conjunto de humanos con pluralidad de ideas. Y por lo tanto la democracia ya impone una ética de mínimos. Es decir, una mayoría impone a la totalidad un orden, unas leyes (basadas en un sistema ético mínimo). He insisto en la palabra “imponer”, que tanto altera, porque el resto que no es mayoría se ve sometido a ese sistema sin quererlo.

    Con esto quiero decir, que es muy noble la pretensión de dialogar con todos los hombres, con todas las religiones, con todas las ideologías para llegar a un acuerdo, a unos mínimos fundamentos éticos. Pero en cuanto hubiese una sola persona que no aceptase ese sistema ético, ya sería “impuesto”. Por muy mínimo que sea el sistema moral, siempre habrá quien no lo acepte. Da igual que uno quiera basarlo en el Amor, en la Libertad, en la Igualdad, en la Justicia. Porque cada uno entenderá de manera diferente esos conceptos.

    Por eso creo que no hay que perder el fin de las cosas. Y más que buscar una “ética de mínimos” (de eso ya se encarga la democracia, imponiendo una “ética” variable), hay que buscar la Verdad que por su propia naturaleza es imposible imponerla. Esa verdad es tan sobrenatural que tiene una atracción fuera de lo racional. Tiene la capacidad de tocar el corazón más frío, de cautivar al que menos esperas, y de ser rechazada libremente por el más intelectual. Es una Verdad que no contiene una ética con conceptos inventados por el hombre, ni si quiera es una ética. Y todos nosotros sabemos que Verdad es. Y nunca podremos descomponerla en conceptos, en trocitos, en cosas más importantes que otras, y ofrecer sólo uno de esos trocitos menos políticamente incorrectos, para no ofender o para llegar a consensos.

    Por lo tanto creo que no es bueno perder de vista esto: La Verdad que Dios ha querido hacernos ver es la que cambia el mundo (con Tradición o con progreso), y nosotros no tenemos más que vivirla en nuestro entorno. El resto depende de Él. Y el objetivo no es buscar la gran convivencia del todos los hombres en este mundo, sino la salvación de todos los hombres en el otro.

  21. Loreley dice:

    Estoy totalmente de acuerdo contigo, Yonkihuete.
    Lo que pasa es que tú crees que no estamos de acuerdo.

    Verás, yo no encuentro conflicto entre estas afirmaciones, creo que son ciertas a la vez, y unas no excluyen a otras:
    La democracia no es buena en sí misma (ver intervenciones anteriores en este foro)
    La democracia obliga a todos a acatar los mínimos
    Cada uno es libre de buscar sus máximos e invitar a los demás a seguirlos
    Los cristianos creemos en una Verdad, que no se relativiza, y que nos obliga a vivir de una manera máxima.
    El cristianismo no es una ética, pero existe una ética cristiana.
    Nuestro objetivo no es tanto buscar la gran convivencia de todos los hombres en este mundo como buscar la salvación de todos en el otro.

    Así que todo esto lo comparto con vosotros.

    Donde creo que está el desacuerdo es en la necesidad de distinguir ética de máximos y ética de mínimos, ¿no?

    Yo digo que es fundamental distinguir estos dos niveles, y no confundirlos. Trataré de explicar mejor por qué creo que es tan necesario:

    Si no distinguimos la ética de máximos y la ética de mínimos, será tanto como imponer a los que no son cristianos nuestra ética cristiana (digo sólo la ética, porque la fe no se puede imponer). Entonces, les impondríamos nuestros máximos:
    Les exigiríamos indefectiblemente la obligación de poner la otra mejilla cuando alguien les ofenda.
    También estarían obligados a amar a sus enemigos.
    También les exigiríamos que dieran su vida por amor a otros.
    También la impondríamos la obligación de dejarlo todo y seguir a Cristo, de dar todo a los más pobres.
    Impondríamos la obligación de perdonar siempre, como hace el Padre con el hijo pródigo, incluso en aparente injusticia comparativa con otros que tienen más méritos.

    Sería absurdo: todo esto no se puede hacer obligado. De hecho, sabemos que no lo podemos hacer por nuestras propias fuerzas. Todo esto se elige  al seguir a Jesús y se recibe, es don y es consecuencia de la fe.

    Sin embargo, distinguir entre estos máximos y los mínimos, permite:
    Por un lado: convivir de manera justa (punto de partida)
    Por otro lado: que nosotros vivamos como cristianos, poniendo de nuestra parte para que los mínimos sean buenos mínimos
    Por último:  invitar a los demás a vivir como nosotros lo hacemos pero desde la conversión profunda, que nace de la fe (objetivo último, como bien decías, yonkihuete).

    Y es que reconocer la diferencia que existe entre los máximos y los mínimos es la manera de evitar lo que tanto nos preocupa: es el modo de evitar que las sociedades sólo se ocupen de los mínimos y no promuevan la vida buena, la plenitud del hombre y la búsqueda de la Verdad -como, por desgracia, creo que sucede en nuestra sociedad-. Es el modo de salir de una sociedad que sólo está interesada en vigilar los mínimos axiológicos y que  fomenta un individualismo sin valores, y es pasto donde campa a sus anchas el relativismo.

    Y es que las sociedades liberales fomentan subrepticiamente unos máximos, una propuesta de plenitud personal, pero al no hacerlo explícito desorganizan la comunidad cultural que las alimenta. Es decir: yo también estoy en radical y en absoluto desacuerdo con quien cree que la única ética posible es la de los mínimos, y por tanto todo vale mientras cumplas con eso.

    Creo sinceramente que la mejor solución es distinguirlo:

    Para que no se nos impongan los mínimos como única ética posible
    : es decir, para luchar contra el relativismo.

    Para que el hecho de enfrentarse al relativismo no nos lleve a caer en otro vicio
    : el dogmatismo, que consistiría en imponer a todos nuestros máximos (sería contrario a la libertad de la fe, como he explicado al principio).

  22. Loreley dice:

    Muchas gracias, es un placer leeros y charlar con vosotros.
    Disfruto mucho, y también aprendo.

  23. Mota dice:

    Interesante discusión/debate que voy siguiendo aunque no participe activamente.
    Creo que todos tenéis razón, aunque ponéis el acento en cosas distintas.
    Me ha gustado mucho tu intervención Álvaro.
    Acertado Loreley tu último comentario: "Para que no se nos impongan los mínimos como única ética posible: es decir, para luchar contra el relativismo.

    Para que el hecho de enfrentarse al relativismo no nos lleve a caer en otro vicio
    : el dogmatismo, que consistiría en imponer a todos nuestros máximos (sería contrario a la libertad de la fe, como he explicado al principio)"

    Añadiría una cosa:  dogmatismo es lo que esiste ahora mismo en España. El "dogmatismo del relativismo". ¿O no es dogmático decir "todo es relativo"?
    Cierto que la ética (y menos la fe) no se debe imponer, sino proponer (J.P II en Cuatro Vientos), pero el problema es que llevamos muchos años (con el Gobierno socialista mucho más)en los que nos llevan imponiendo una ética: la ideología de género/relativismo moral.
    ¿O acaso son éticamente neutrales las leyes del "matrimonio" homosexual, EpC, divorcio expréss, aborto, investigación con embriones…?
    La jugada es: ellos imponen, nosotros proponemos. A veces cansa. No cabe otra en que nosotros (la Iglesia en su conjunto) propongamos, pero: ¿en aceptar que ellos impongan?

  24. Loreley dice:

    Me alegro mucho con cada una de vuestras aportaciones.
    Y me alegro también de que Mota haya emergido de las profundidades.

    Lo que llamas el "dogmatismo del relativismo", la imposición subrepticia del relativismo, no es particular de un partido político, creo que existe en la mayoría de ellos.

    Muchas reformas discutibles, tales como la posibilidad del aborto libre, investigación con embriones...provienen del liberalismo, y por desgracia son transversales, afectan a partidos de todos los colores.  No debemos engañarnos: desde amplios sectores liberales del Partido Popular y desde muchos otros partidos también se apoyan estas reformas.

    Pero además es que los partidos políticos, generalmente, están más pendientes de ganar votos que de defender valores. Por eso renuncian a ellos si es necesario:
    (véase el cambio de rumbo del Partido Popular para acercarse a posturas nacionalistas; véanse otros ejemplos de los que citas, Mota.)

    Conclusión: No podemos confiar a los políticos la defensa de los valores y desentendernos de ella.

    El problema, creo, es más hondo. Porque sucede en cada individuo. Poco a poco, mayoritariamente, pierden peso los valores:
    En la empresa: porque haciendo negocios no se puede andar uno con reparos, los negocios son otra cosa, y no tienen por qué obedecer a la justicia o hacerse en servicio de la sociedad.
    En la política: porque cualquier cosa vale con tal de arañar votos.
    En las relaciones humanas: porque se valora lo efímero y lo que satisfaga, y no tanto la amistad leal y sufrida, o el amor entregado pese a todas las dificultades.

    En fin, el problema lo empapa todo. Es un problema de la identidad de los hombres y mujeres de hoy.

    Por otra parte, como dices, Mota, las decisiones políticas no son éticamente neutrales. Nunca lo son. En realidad, nada de lo que afecta al hombre es "éticamente neutral". De todo se puede decir que es bueno o malo, mejor o peor que otra cosa.

    Y además, estoy de acuerdo en que el Gobierno del Partido Socialista ha tenido y tiene un estilo especialmente "ideológico" en ciertas reformas.

    Parece que toda reforma pretendidamente aperturista y que da más derechos a los ciudadanos, es éticamente neutral. (En cambio,  como hemos dicho, no lo es). El que se opone a estas reformas es tachado de dogmático, por querer imponer sus valores. ¿Y Acaso no se están promoviendo determinados valores con esas reformas?

    Así que es necesario destapar esta falacia de la neutralidad.
    ¡Hablemos sin miedo de valores,
    en lugar de dejar que se cuelen por la puerta de atrás!

     Para terminar: Proponer vs imponer… cuestión de estilo
    Para que la sociedad funcione desde una dinámica sana, hay que ejercitar la palabra. Es preciso formarse y defender las propias ideas. Yo opto por proponer, no por imponer.

    Con el que piensa de modo diferente, la manera de actuar es el diálogo. Siendo cristiana, no puedo creer en otra cosa.

    Por último, queda la denuncia. Es vital denunciar las injusticias. Los cristianos no nos podemos conformar con un mundo que sólo funciona a medias, con una sociedad que va tirando. Nosotros somos la "sal de la Tierra y la luz del Mundo". Estamos para dar voz a los que no tienen voz. Estamos para mostrar que es posible hacer las cosas de otra manera. Estamos para oponernos a la iniquidad, y para ofrecer algo mejor.

    Por eso

  25. edugambra dice:

    Yonkihuete!!! Así me gusta!!! participando activamente en SJD!!! Te necesitábamos!

    Es todo deleite leeros y poder subscribir absolutamente todo lo que decís, tan bien expresado, tan correcto y exacto.

    Gracias Loreley por todas tus aclaraciones, finalmente creo que, tanto el fondo como las formas, las comparto al 100% contigo.

    Queda claro que vivimos en este mundo y no para el mundo. Pero tenemos que luchar por ser luz de Cristo y acercar el reino de Cristo aqui también.

    Un abrazo a todos! y con gran satisfación de haber solventado todas mis inquietudes en este tema, espero con ansia tu siguiente columna Loreley.

  26. Loreley dice:

    Jajaja
    ¡Muchas gracias, edugambra!
    ¡Y muchas gracias a todos!

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