“Para alabanza de su gloria” (Ef. 1, 6)
Hace unos días nuestra parroquia ha sido partícipe de una gran alegría: un acontecimiento personal cuya repercusión afecta a todos. Con la ordenación diaconal de la semana pasada, la comunidad cuenta entre sus filas con un diácono, que forma equipo pastoral junto a los sacerdotes ya conocidos. ¿Y qué es un diácono? Aunque muchos lo sabemos bien, quisiera subrayar uno de los aspectos menos conocidos: la alabanza divina. “A los diáconos, que se ordenan al servicio del Obispo, se les encomienda la función de la alabanza divina en la que la Iglesia pide a Cristo, y por él al Padre, la salvación de todo el mundo” (Pontifical Romano).
Tantas veces, cuando conocemos gente nueva, una de las primeras preguntas es ¿y qué haces, a qué te dedicas? Lo que hacemos es parte integrante de nosotros, y no podemos desprendernos de ello, porque nos define, y nos expresamos en aquello que hacemos. Pero más importante que lo que hacemos es quiénes somos. Es lo primero, nuestra ‘esencia’ o ‘ser’, es decir, el núcleo de nuestra persona, lo que en la tradición bíblica se llama ‘corazón’. Es una pregunta difícil, poco frecuente, que tiene que hacerse cada uno a sí mismo: ¿quién soy?, pero cuya respuesta correcta sólo encontraremos si la dirigimos a Dios. Dicen que hay tres tipos de mirada sobre uno mismo: cómo me ven los otros, cómo me veo yo y cómo me mira Dios. De las tres, la única mirada justa es la tercera. Pues bien: Dios no solamente nos mira, como mero espectador, sino que interviene en nuestras vidas, haciéndose presente el Misterio de diferentes formas, a través de su Palabra y de personas y acontecimientos concretos. De ahí que el Señor siga llamando hoy a algunos (no precisamente los mejores) para dos cosas fundamentalmente: para que estén con Él y para enviarlos a predicar. La Iglesia desde el principio ha concretado esa llamada en tres ministerios o servicios, que por participar del único sacramento del Orden sacerdotal, se instituyen en favor de la Iglesia: diáconos, presbíteros y obispos.
Por la imposición de manos heredada de los Apóstoles y la Plegaria de Ordenación, nuestro obispo me confirió la semana pasada el don del Espíritu, de manera que la consagración a Cristo que recibimos todos por el bautismo ahora la vivo de modo peculiar: como siervo a imagen de Cristo Siervo. Mirándole a Él se esclarece cómo es este servicio, que no se puede confundir con la sumisión esclavizante e irracional. Cristo se entrega libremente al Padre por nosotros.
Acabada mi etapa de formación en el seminario, nuestro obispo me ha enviado a esta parroquia, para desempeñar el ministerio diaconal y sirviendo a esta comunidad concreta por la gracia sacramental. Y qué mejor manera de comenzar esta nueva etapa de mi vida que pidiendo la intercesión de S. Jorge diácono y mártir y la bendición que el Santo Padre me ha impartido esta semana en Roma para mi diaconado y para toda nuestra parroquia.
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Enhorabuena!!!
Que pasada la foto con el Papa! ¿Te dijo algo?
Muchas gracias por este artículo tan bien escrito y tan sentido.
Enhorabuena por tu ordenación José Antonio, San Jorge gana un gran diácono y por ello sa gracias al Señor, siempre tan generoso.
Es un regalo tenerte entre nosotros.
Una vez mas: qué suerte, qué inmensa suerte, el tener una parroquia como San Jorge.No sé si con esto queda también clara mi opinión sobre el artículo y su autor.
Pero de cuando es esta foto con el Papa??? Joe, que nivel!!! No me extraña nada que Patricio le llamara el Kaka del Seminario
Enhorabuena a José Antonio y enhorabuena a toda la parroquía!!!
Alabado sea Dios por este regalo!!
¡Qué pasada Jose!
Sigo flipando cuando me doy cuenta de la grandeza de la Iglesia, y dando gracias a Dios por contar con otro amigo que le ha dicho que sí sin condiciones al Señor.
Rezamos mucho por tí! Un abrazo, Borja
Dios mio!! menuda foto. Tu sabes lo q darian muchas personas por este momento?? no cabe duda q eres un elegido del ser mas grande. Ya sabes, ahora tienes q transmitir ese sentimiento a todos los q se acerquen a ti. Besos, besos y mas besos. Ana, Manuel y David
Jose, enhorabuena!! Qué alegría y cuántas gracias hemos de dar por la tuya y el resto de vocaciones que libre y generosamente dicen Sí a seguir a Cristo y servir a su Iglesia. De verdad que el Señor ha estado grande!!Yuhuu
aupa josé antonio, aún te recuerdo hace 4 años en el camino de santiago, cuando poco menos q empezabas tu carrera en el seminario y ya te veía con una ilusión increíble
me alegro q durante todo estos años hayas mantenido la ilusión, y como te dije el día de la ordenación…espero q el traje negro no te haga cambiar!!!