Edith Stein (I)

«Cuanto más profundamente nos sentimos atraídos por Dios, más debemos salir de nosotros mismos»

El pasado verano, más de 30 jóvenes de la parroquia tuvimos oportunidad de peregrinar a Roma con la diócesis de Madrid. Como dinámica para las catequesis de la peregrinación, decidimos profundizar cada día del viaje, en la vida de un santo. En concreto tuvimos la oportunidad de dedicar una de las reuniones a ahordar en la figura de Santa Teresa Benedicta de la Cruz. Os puedo asegurar que nadie quedó indiferente.


Me sorperndió enormemente cómo la Santa era ya sobradamente conocida y admirada por algunos jóvenes de la parroquia. En concreto Fernando Bielza la calificó de « santaza » y María Guerrero, que se encargó, junto con Edu Gambra, de preparar la catequesis, no escatimó elogios para, según dijo : « probablemente, una de las mentes más brillantes de la Filosofía de su tiempo ».

En efecto, Edith Stein, nacida 1891 en Breslau (entonces perteneciente a Alemania, hoy a Polonia), se licenció en Filosofía y obtuvo en 1917 el dotorado cum laude en la Universidad de Friburgo, trabajando como asistente de Husserl, que ya entonces era una eminencia mundial en el campo de la fenomenología.


Son muchos los trabajos y artículos de Edith Stein, en comparación con su corta carrera universitaria. Pero, como podéis suponer, no es su brillantez lo que movió a la Iglesia a canonizarla en 1998. Juan Pablo II la propuso como modelo a los cristianos, por ser una « incansable buscadora de la verdad ». Repasemos este camino de búsqueda :

Edith Stein nació en una familia judía muy practicante. Sin embargó, ella permaneció en el agnosticismo (por no decir ateísmo) durante sus primeros años de carrera. Esta joven intelecual y moderna, vivía inundada de prejuicios racionales, que le impedían aceptar la posible existencia de Dios. Fue el modo de hablar de Max Scheler (un fenomenólogo que había retomado su fe católica) quien le hizo despertar esta inquietud espiriual. Despúes, ella diría de esa etapa de su vida : “El mundo de la fe se me abría de improviso delante”.

Cuando comenzó la primera guerra mundial, en 1914, se sintió atraída por la idea de oponerse al odio con un servicio de amor. Y se hizo voluntaria de la Cruz Roja en un hospital militar de enfermedades infecciosas. Y volvió a la filosofía con una nueva actitud: “¡No la ciencia, sino la dedicación a la vida tiene la última palabra!”

Pero su verdadera conversion no llegaría hasta el verano de 1921, cuando, durante la estancia en casa de un matrionio amigo, cayó en sus manos el libro de la vida de Sta. Teresa de Ávila. Edith lo leyó en una sola noche, y cuando hubo acabado dijo : “¡Esta es la Verdad!”. Cecibiría el bautismo un año después.

Comienz a sentir las primeras llamadas interiores de la vocación a la consagración total al Dios de Jesucristo. Así pues abandona su trabajo como asistente de Husserl, y decidie pasar a la enseñanza en el Instituto de las Dominicas de Spira. De esa etapa, Edith diría :

“Fue Santo Tomás el que me enseñó que se pueden complementar perfectamente el estudio y una vida dedicada a la oración. Sólo después de comprenderlo me atreví a entregarme de nuevo a mis estudios con seria aplicación. Es más, creo que, cuanto más profundamente nos sentimos atraídos por Dios, más debemos salir de nosotros mismos, también en este sentido. Esto es: debemos volver al mundo para traer la vida divina”.

… Que tomen nota todos los estudiantes de la parroquia.

Continuaremos hablando de esta apasionante Santa en la próxima edición de SJD.


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Comentarios (4)

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  1. Mota dice:

    Genial artículo Harrier.
    Me ha encantado.
    Gracias por motrarnos algo más de esta gran santa.
    Todas estas columnas sobre la vida de los santos me ayudan mucho en mi camino junto al Señor. Me trasmite fe y verdad.
    Gracias.

  2. Loreley dice:

    Edith Stein siempre cautiva. Sus frases, la autenticidad de su vida, cómo encontró el Tesoro y lo dejó todo.

    Por cierto: excelentes las citas que haces de Fernando Bielza y María Guerrero (jajajajajaja). Tienes una memoria prodigiosa.

  3. edugambra dice:

    Que grande Edith!!!

    Su vida es ejemplo de continua búsqueda y dejarse sorprender por el señor.

    Una vida de entrega hasta el final!

    Verdad María? :D

  4. Loreley dice:

    A Edu y a mí nos sorprendió especialmente ese testimonio hasta el final. Estamos deseando leer la próxima columna, Harrier.

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