No duerme ni reposa el guardián de Israel (Salmo 120)
Comenzando el mes de junio, cuando se suprimen las clases por la tardes, y teniendo ya prácticamente programado todo el verano, nos sorprendemos esperando esa paga extraordinaria que posibilite su realización. Esta idea tan políticamente correcta que nos impone nuestra sociedad se da de bruces con un planteamiento cristiano del tiempo libre, aunque la triste realidad es que los mismos cristianos nos encontramos en idéntica situación, bajo el disfraz de otros vocablos.
Una comunidad cristiana medianamente despierta no puede ni dormir ni reposar. Se cambiarán los horarios de la parroquia, como es lo lógico, ante el éxodo estival, y estos cambios son los que hacen posible la realización de tantos proyectos pastorales que sólo pueden llevarse a cabo en un tiempo vacacional.
Ya vienen siendo un clásico de nuestros veranos los famosos campamentos de Picos de Europa, que tan buenos recuerdos traen a varias generaciones de jóvenes-adolescentes (31 años de la Asociación Juvenil Corona). También tenemos que agradecerle al Señor la ampliación de estas experiencias montañeras a otras edades; llevamos ocho años disfrutando de unas Colonias infantiles en la Sierra de Gredos por las que ya han pasado más de 800 niños entre 7 y 11 años. No podemos olvidar que en León se desarrollan idénticos campamentos para nuestros “juveniles” (de 12 a 14 años).
La actividad estrella de los jóvenes de la parroquia durante este verano será, a falta de posibilitar a nivel parroquial un grupo suficientemente numeroso en Sydney con el Papa, un Camino de Santiago entre el sábado 19 y el lunes 28 de julio (todavía abierto el plazo de inscripción, contactar con el P.Daniel).
Todo esto ya configuraría sobradamente un verano propio de una parroquia con vida, pero una vez más tenemos que agradecerle al Espíritu su atención especial suscitando nuevas actividades donde disfrutar de un ocio sano y crecer en nuestra vida de fe.
Así podemos comentar cómo las “vacaciones en familia” que tímidamente se iniciaron hace varios cursos en Santiago, ahora aglutinan casi a un centenar de feligreses (padres e hijos) que peregrinarán a Javier y Loyola del 2 al 9 de agosto. En Guriezo encontramos otro punto fuerte del verano con el P. Patricio, donde jóvenes de San Jorge compartirán, como ya hicieran el año pasado, estudio y tiempo libre en las maravillosas tierras cántabras. Finalmente, en la última quincena de agosto, nos hacemos presentes, un años más, en Cuba con el voluntariado de las Religiosas de María Inmaculada, al que destinamos todo lo recaudado en nuestra Fiesta de Misiones del 26 y 27 de abril (24.000 euros, 15% más que en el 2007).
Otras personas de nuestra comunidad aprovechan también estos días de descanso para realizar sus Ejercicios Espirituales del año, sus días de retiro y los cursos de teología para seglares.
Todas estas actividades y muchas más hacen que se cumpla en nosotros esa última estrofa del ya mencionado Salmo 120: “El Señor te guarda de todo mal, Él guarda tu alma; el Señor guarda tus entradas y salidas ahora y por siempre”.
Recientemente hemos escuchado a D. Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia, en nuestra misma parroquia que el cristiano de hoy no puede permitirse ser ingenuo ni cobarde ante la situación actual – yo añadiría ni “ocioso”-. El ocio es un derecho recientemente conquistado que un cristiano no puede despachar de cualquier manera. Para nosotros el tiempo no es sólo oro, sino gracia.
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Si yo escribiera ahora MUY BIEN, sería presunción por mi parte, porque ¿quien soy yo para juzgar un artículo de tanto calado?Sin embargo…. eso es lo que pienso, así que MUY BIEN.
A veces digo que es una suerte poder participar en alguna de las actividades que se ofrecen en S. Jorge, pero en realidad sé que es un derroche de gracia.
Gracias a todos y gracias a Dios.
Desde luego, creo que no llegamos a ser conscientes de la VIDA tiene nuestra parriquia.
Es un auténtico regalo del Señor. Es un disfrute permanente.
Sigaos vigilantes y activos en verano, Él no descansa.
Muy bien escrito Juan Pedro.