Samir Khalil, o la convivencia entre cristianos y musulmanes.

 

Samir Khalil Samir, jesuita egipcio, teólogo y destacado experto en Islam, habló con profunda convicción y claridad el pasado día diez de junio a los que asistimos a su conferencia. En su voz se escucha la dulzura de un hombre de fe y la energía de un convencido. Es un buen orador, elocuente y dicharachero, de pelo blanco y mirada viva.

En esta crónica, me centraré en los aspectos sociales de su discurso, dejando la crónica de los aspectos religiosos y teológicos al comentario del P Patricio de Navascués (ver su columna en la presente Edición de San Jorge Digital). En la primera parte de su intervención, Samir Khalil habló sobre la convivencia.

 

 

¿Es posible la convivencia entre cristianos y musulmanes?

 

¿Bajo qué condiciones?

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La convivencia en el mundo musulmán

Los cristianos, en el mundo musulmán, pueden vivir tolerados“, afirmó.
En cambio, el Corán no prevé un lugar para los no creyentes

En las sociedades musulmanas existe tolerancia hacia los creyentes cristianos y los judíos. Y así es: los musulmanes dicen frecuentemente que su religión es la religión de la tolerancia. Pero ¿qué significa esto?

  • Se trata de una tolerancia entendida en un sentido, para nosotros, antiguo. Así interpretada, la tolerancia consiste en consentir o soportar a quien es diferente. El creyente no musulmán tiene derecho a coexistir en la sociedad, sólo que no se halla en condiciones de igualdad, sino que se encuentra sometido.En cambio, nuestra idea moderna de tolerancia implica la convivencia con quien nos es extraño en plena igualdad.
  • Por otra parte, como decía, el Corán, no prevé un sitio para los no creyentes. En teoría, sólo pueden ser convertidos al Islam o, de lo contrario, eliminados.

 

Este sistema musulmán, era más perfecto, durante el medioevo, que el de algunas sociedades cristianas. Por entonces, el Islam era más benevolente. Sin embargo, la evolución posterior de la cultura europea, nos llevó a afinar más nuestro concepto de tolerancia. En cambio, en los países musulmanes, la tendencia actual es hacia el integrismo.

Para los cristianos, vivir en el mundo musulmán es posible, como se ha dicho. Pero no es fácil. En las sociedades musulmanas, el Estado asume como fin legítimo la conversión al Islam de los ciudadanos. Los medios de comunicación, los letreros publicitarios y hasta los medios de transporte público exhiben y proclaman versos del Corán.

Los musulmanes entienden que su religión es la culminación de una evolución iniciada por el judaísmo y continuada por el cristianismo. El Islam, así concebido, es la cima del progreso en las religiones. La clave de su perfección, aseguran, reside en que es mucho más que una fe: constituye un sistema integral que envuelve al hombre, en toda su espiritualidad, su ética, su cultura, sus costumbres, el sistema político, y eventualmente el sistema militar. He aquí una cuestión esencial. Se antoja difícil trasladar el concepto de laicidad a un Estado musulmán. Bajo su punto de vista, la laicidad equivaldría al ateísmo.

Explicó algunas anécdotas ocurridas en Egipto, donde la burocracia establece una infinidad de trámites para conceder una licencia de construcción de una Iglesia, que en la práctica casi hacen de ello una misión imposible (a veces es más sencillo solicitar licencia para construir un garaje y al final, instalar un crucifijo y una cúpula).

Llama la atención la diferencia cuando de lo que se trata es de construir una mezquita. Entonces, la iniciativa parte del gobierno, que se encarga de todo y también de nombrar al Imán. La lealtad de los musulmanes, en la mezquita, se funde en la obediencia al Imám y al gobierno. La mezquita es el centro de la vida social. La mezquita penetra todo, y el gobierno penetra la mezquita.


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La convivencia en Europa.

En Europa, es posible convivir con los musulmanes, aunque existen dificultades de muy diversa naturaleza”, afirmó.

Las ciudades están sobrehabitadas y los recién llegados se acumulan en un mundo aparte, en los suburbios. Esto dificulta notablemente la integración. Este problema de urbanismo tiene difícil solución. Destaca la respuesta de países como Alemania, donde se trata de distribuir a los inmigrantes en distintas áreas urbanas para facilitar su integración.

Pero quizás la pregunta que más nos preocupa es:

¿Debemos ayudarles a vivir aquí según su sistema?

¿O debemos procurar, más bien, su integración en nuestro sistema?

 

Sin duda, Samir Khalil Samir prefiere esta segunda opción. Un país es un sistema coherente, fruto de siglos, de milenios de evolución. Es así como nos hemos autodefinido. Tenemos un equilibrio que se proyecta también hacia el futuro. El Estado debe regularse por sus propios principios y debe ayudar a los ciudadanos de origen extranjero a entender precisamente por qué funciona así nuestra sociedad. Por qué hombres y mujeres trabajan juntos, viajan juntos en transporte público, o van juntos a la playa. Y si fuera necesario cambiar algo, los cambios en nuestro sistema jurídico deben gestarse por la vía legítima: a través de la voluntad popular debidamente expresada por los trámites al efecto.

La dificultad con la que topamos siempre, es que Europa no confía en sí misma y en su propia cultura. Europa ya no cree en sus valores. La crítica racional -deseable y necesaria- desaparece para dejar paso a un juicio irracional, a un lamento perpetuo por hechos pasados como la colonización y la descolonización de otros continentes o las cruzadas. Si nosotros mismos no creemos en el legado cultural de Europa, ¿cómo lo mostraremos a los que llegan? ¿Cómo amarán nuestras leyes, nuestros derechos y libertades?

Los Derechos Humanos, por ejemplo, son una parte bellísima de nuestro legado. Una sociedad en que los hombres y mujeres son iguales; ricos y pobres son iguales. Hemos creado un lugar donde existen escuelas públicas de calidad, sanidad pública, asistencia a los más necesitados.

La convivencia exige una integración armoniosa de dos conductas:

1. El respeto a las leyes
2. La cordialidad y la generosidad con el extranjero. Para los cristianos, esto tiene también expresión en el libro del Deuteronomio: “Recuerda que también tú fuiste extranjero en Egipto“. Debemos aspirar a crear una amistad, donde sea posible. Debemos acompañar y asistir al extranjero. Y debemos poderles presentar nuestro mundo, sin caer en el enfrentamiento, simplemente enseñándolo. Sólo así se facilitará su integración.

 

Bibilografía recomendada:

A quien hayan interesado estas cuestiones, se recomienda la lectura de:

Cien Preguntas sobre el Islam. Es una entrevista realizada a Samir Khalil Samir por Giorgio Paolucci y Camilla Eid

Ediciones Encuentro. Madrid, 2003


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¿Quién es Loreley? Loreley es el nombre de una peña situada a la orilla este del Rin, cerca de Sankt Goarshausen. Su nombre designa al tramo más estrecho y profundo del río legendario. Desde la Edad Media existen referencias a su utilización como marca en los caminos. Y también, historias y lamentos acerca del peligro que corrían quienes navegaban por el Rin y a ella se acercaban. Por aquellas tierras, ricas en mitos e historias, se propagó la noticia de que una sirena habitaba en la roca. Orientaba a los pescadores, que obtenían una pesca abundante. Pero muchos también naufragaban, cautivados por el embrujo de sus cantos. Los grandes autores del romanticismo alemán escribieron versos a la sirena Loreley, como Heinrich Heine en 1824. Yo, que de sirena tengo poco, en cambio sí quisiera interpretar mis cantos desde la roca en que me siento. Desearía que pudieran ayudar a quienes los escuchan a obtener una pesca abundante. Soy consciente de que si alguien tratara mis palabras como verdades absolutas, podría naufragar. A veces yo he sido la primera. Pero permanezco en mi puesto. Interpreto mis cantos de sirena. Y me esmero por llegar a quien los escucha. Mi formación es económica y jurídica, y ambos enfoques están siempre presentes en mis ideas. La cultura es una de mis pasiones. No como saber acumulado, sino como manera de mirar la vida. Disfruto con el arte, en todas sus formas. También con las humanidades. Soy conciliadora en el conflicto, y me gusta opinar. Lo social jamás me es indiferente. Y quisiera comportarme como cristiana cuando escribo. Este deseo exige mucho de mí. Me obliga a reconocer, con franqueza, mis fallos; a expresar mis anhelos; a no callar; a callar a veces; a denunciar; a alabar; a preguntarme; a leer; a disfrutar; y a permanecer en esta Roca, entonando mis cantos de sirena.



Comentarios (10)

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  1. Mota dice:

    Loreley, un artículo muy interesante. Y, como acostumbras, muy bien escrito y muy clarificador.
    Y más para mí que, no estuve en la charla (muy a mi pesar) y no tengo mucho conocimiento del Islam y de su relación con el Cristianismo.

    Dices: "Europa no confía en sí misma y en su propia cultura. Europa ya no cree en sus valores".
    Esto parece una realidad notoria. De lo que hemos hablado en muchas ocasiones. Pero yo te/os pregunto: ¿los musulmanes creen profundamente en su Fe, en su Religión? ¿Lo hacen por convicción y amor o por obligación y castigo?
    (ejemplo: Si no rezan las 5 oraciones diarias: azotes).
    Otro tema muy duro es el de la mujer y el Islam. POr ejemplo, Afganistán. Si la mujer es infiel, es apedreada, tiene que llevar burka, no puede estudiar..en fin, si sabes/sabéis más al respecto, estaría genial que nos lo comentáseis.
    Lo dicho un tema muy interesante, y del que me gustaría saber más.

  2. edugambra dice:

    Tendríamos que prestarles a los afganos a nuestra ministra de Igualdad durante una temporada…

  3. Loreley dice:

    Es un placer veros por aquí. Mota: agradezco mucho ese elogio tuyo tan sincero, lejos de la adulación. No puedo ejercer de experta en el tema, no lo soy (Samir Khalil sí lo es). Pero puedo y quiero hablar de estas cuestiones, que hace tiempo que me inquietan especialmente. Como siempre, permitidme tomar perspectiva e ir a la introducción del prólogo del capítulo cero. Sabéis que me gusta tomar impulso y contar todo desde el principio.

    Siempre me ha despertado curiosidad el Islam, en tanto que religión monoteísta que además asume nuestras Escrituras. En concreto, creo que tenemos un especial deber de formarnos en estas materias desde que el Islam adquirió notoriedad de la mano del despreciable terrorismo islamista, hace ya cerca de siete años (el 11 de septiembre de 2001).
     
    Recuerdo que antes de este día, el Islam, todo lo más despertaba curiosidad. Algunos tenían una visión romántica, apoyada en la belleza de Las mil y una noches y de la Alhambra y en los grandes científicos persas como Avicena. Otros, recordaban más la visión de los españoles expulsando a los musulmanes de la península. Pero, en general, el Islam era sobre todo objeto de curiosidad sana.

    Con el cambio de escenario mundial que supuso el 11-S y todo lo que siguió destrás, que evidentemente venía gestándose desde antes, para muchos de los cristianos los musulmanes se han convertido, sin más, en una amenaza. Sin embargo, debe matizarse mucho, distinguirse: porque no es lo mismo islámico que islamista, moderado que fundamentalista, etc.

    Musulmán (como sustantivo) denota a la persona que profesa la religión de Mahoma.
    Islámico significa relativo al Islam, relativo a la religión del Islam (que es la misma, la religión de Mahoma).
    Islamista significa perteneciente o relativo al integrismo musulmán. (Y ya sabemos que el integrismo es la actitud de un sector religioso partidario de la intangibilidad de la doctrina tradicional).
    Fundamentalismo islámico (DRAE): Movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza islámica mediante la aplicación estricta de la ley coránica a la vida social.


    Por tanto, si hablamos de musulmanes, en general, esto incluye tanto a los moderados como a los fundamentalistas, y todo el abanico que hay en medio. (Sin empezar a distinguir entre sunnies y suffies, que es tanto como hacer la primera y tosca distinción entre  protestantes y católicos). En contra del tópico, hay que decir que , que existen muchos musulmanes moderados. Generalmente, el Islam moderado florece en contacto con el cristianismo, y en concreto en Europa (aunque nuestro continente también está siendo pasto del integrismo).

    Cuando uno charla con un buen musulmán (me refiero a un creyente convencido y moderado, o de lo contrario no charlaría conmigo, mujer cristiana) es una gozada. Pueden verse los puntos comunes y los puntos de diferencia. Hay mucho que nos une. También hay bastante que nos diferencia (ver la columna de Patricio).

    Preguntas, Mota, si los musulmanes creen profundamente en su Fe y en su Religión, si lo hacen por convicción y amor o por obligación y castigo.
    Es difícil responder en términos generales. Piensa en otros momentos en que España ha sido un Estado confesional. Había gente que creía con toda profundidad, y otras personas que estaban obligadas… había de todo. Lo mismo sucede allí, sólo que creo que más intensamente. Como escribo en mi crónica, los Estados musulmanes son profundamente confesionales. Todo mira hacia el Islam. A lo largo del día, la llamada a la oración marca hitos en la jornada de todas las personas. Durante el mes del Ramadam, se detiene la vida durante el día, no es posible trabajar sin ingerir ninguna clase de sólido o líquido durante las horas de mayor calor. La religión lo impregna todo: qué comer, cómo vestir, qué hacer…

    En cuanto a la mujer y el Islam, el Corán dice literalmente que el hombre tiene autoridad sobre la mujer. De este modo, puede, si quiere, incluso ordenarle dónde debe sentarse en un restaurante, y evidentemente, quien puede lo menos, puede lo más. Otra fuente de desigualdad para la mujer musulmana es el matrimonio polígamo (de un hombre con tantas mujeres como pueda mantener). La poliandria, en cambio, no se da. Además, en algunos países las mujeres no pueden siquiera conducir un coche. La situación varía mucho de unos países a otros. En ocasiones, las mujeres no pueden aunque quieran desarrollar una carrera profesional de ningún tipo. Antes llegar al extremo máximo de las lapidaciones de que hablas, hay además muchas otras situaciones injustas…  Aunque se les reconoce derecho a divorciarse, los trámites terminan casi impidiéndolo en la práctica. Una mujer que pierde la virginidad sin estar casada puede llegar a ser asesinada por su madre, su padre o sus hermanos en algunos países.

    ¿Por qué llevan velo las mujeres musulmanas (en sus distintas modalidades… ya sea hiyab, niqab, burqa…)?
    La justificación para ellos está en la dignidad y el respeto a la mujer. La mujer musulmana se hace respetar cubriéndose.
    Aquí, muchas lo llevan como señal de protesta, para reivindicar el respeto a las mujeres frente a la erotización que perciben en nuestra sociedad. Otras, incluso, lo llevan como señal de activismo político fundamentalista, contrario a un Estado laico. Así que es necesario distinguir también la variedad de motivos que existen para todo esto. Imagino que tiene que suponer un shock llegar aquí y encontrar nuestras costumbres: para ellos beber alcohol es como para nosotros fumar hachis… ¡una droga ilegal! Imagino que verán que vamos medio desnudas, los anuncios de hombres y mujeres en ropa interior, y tantas otras cosas. Por eso, muchos tienen el deseo de instaurar aquí un sistema como el suyo, donde se sientan cómodos. Por eso solicitaron en Lérida que unas piscinas municipales se habilitaran para que en un horario fueran para mujeres y, en otro, sólo para hombres. Y es aquí donde viene la pregunta que planteaba el P Samir. ¿Debemos ayudarles a vivir aquí según su sistema, o debemos más bien ayudarles a entender por qué nuestro sistema funciona como funciona?
    Algunos son partidarios de lo primero. En el Reino Unido, por ejemplo, se reconoció el derecho de un hombre a no llevar casco en la moto porque el uso del turbante (este era hindú) se lo impedía. ¿Debemos actuar así? Yo creo que no: que habría sido mejor hacerle entender a esta persona que la exigencia del casco es por su propia seguridad y que, si no está dispuesto a llevarlo, no podrá ir en moto. Hacerles entender que aquí bebemos vino y sabemos beberlo bien en principio, y que tampoco nos parece adecuada la intoxicación etílica. Hacerles ver, en fin, la belleza de nuestro sistema de derechos y libertades, donde hombres y mujeres pueden viajar juntos en autobús, las mujeres pueden desarrollarse en todas sus facetas (y no sólo la familiar), donde hay libertad para disentir y seguir siendo respetado…

  4. edugambra dice:

    Muchas gracias Loreley!!!

    Me ha parecido muy interesante toda esta "clase" educativa acerca del Islam y nuestra visión actual de los mismos trás el 11S.

    Como bien dices, al final de tu explicación, parece lógico e incluso en algunos casos de sentido común (p.ej.: lo de llevar casco en moto) que sean ellos los que se adapten a nuestra sociedad de libertades y derechos. Pero también creo que tenemos mucho que aprender nosotros de ellos.

    Quedándome la duda que plantea Mota de si su devoción religiosa está fundamentada espiritualmente o nace de una opresión, en cualquier caso es un modelo de comportamiento y vivencia del hecho religioso ejemplar, su vida está orientada a Dios (Alá), su oración constante y contemplativa, su respeto en todo lo referente a los lugares sagrados, santuarios, incluso hasta el extremo de el uso de las palabras… años luz del trato a la religión Cristiana en nuestra sociedad, incluso por los propios cristianos.
     
    Como catequista, a veces, me ha entrado ganas de plantear un modelo islámico, cuando a los niños se les hablas de oración y de tener presente a Dios en el día a día. Pero hablando con el Padre Juan Pedro, también me ha sorprendido como los Cristianos también tenemos en nuestra rica tradición cinco o más momentos establecidos de oración diaria en el Oficio Divino: Oficio de lectura, Laudes, ángelus, Nona, Vísperas, Completas.

  5. Loreley dice:

    Gracias, Edu, por tu apasionamiento y por tus elogios.

    Cuando hablamos del Islam, hablamos, como decía Samir Khalil, de un sistema integral: cultura, vestido, lengua, costumbres, ley, sistema militar, espiritualidad…

    Por eso es necesario ver cada parte por separado.

    En cuanto al juicio que me merece personalmente un Estado musulmán, te digo que una sociedad que ayude en la fe no está mal… pero el problema es que en realidad los estados musulmanes más que ayudar en la fe imponen la fe, y esto no puede admitirse. Es difícil el equilibrio…

    En particular, hablando de su Espiritualidad y su visión de Dios (Allah), es interesante y hermoso leer los "noventa y nueve nombres de Allah", que adjunto a continuación. Ya me diréis qué os parece.

    01 ar-Rahmân (el Posibilitador de existencia)

    02 ar-Rahîm (el que conduce a cada criatura hasta su plenitud)

    03 al-Málik (el Rey al que todo está sometido y a nada se somente)

    04 al-Quddûs (el Inefable, el Irrepresentable),

    05 as-Salâm (el que es Paz en sí y proporciona seguridad)

    06 al-Mûmin (el que propicia el Imán, el que abre las criaturas hacia Él)

    07 al-Muháimin (el que prevalece en todas las cosas)

    08 al-´Açîç (el Poderoso y es inaccesible en sí)

    09 al-Yabbâr (el Avasallador, el Dominador)

    10 al-Mutakábbir (el Arrogante, el Soberbio en su grandeza)

    11 al-Jâliq (el Creador, el Existenciador)

    12 al-Bâri (el Iniciador de todas las cosas)

    13 al-Musáwwir (el Creador de Imágenes, Modelador, el Dador de formas)

    14 al-Ghaffâr (el Tolerante, que recubre con un velo las torpezas )

    15 al-Qahhâr (el Reductor, el Aniquilador)

    16 al-Wahhâb (el Dador)

    17 ar-Raççâq (el Proveedor, el que sostiene a las criaturas y las nutre)

    18 al-Fattâh (el que abre, el que da la victoria y deshace las dificultades)

    19 al-´Alîm (el Conocedor)

    20 al-Qâbid (el que constriñe, el que aprieta, el que agobia)

    21 al-Bâsit (el expandidor, el que alegra y proporciona regocijo)

    22 al-Jâfid (el que hunde, dl Degradador)

    23 ar-Râfi´ (el que eleva a las criaturas)

    24 al-Mu´içç (el ennoblecedor)

    25 al-Mudzill (el Envilecedor, el que humilla)

    26 as-Samî´ (el que oye)

    27 al-Basîr (el que ve)

    28 al-kam (el Árbitro, el Mediador)

    29 al-´Adl (el Justo)

    30 al-Latîf (el Sutil)

    31 al-Jabîr (el Bien Informado)

    32 al-Halîm (el Dulce)

    33 al-´Azîm (el inmenso)

    34 al-Ghafûr (el Tolerante, el Disculpador)

    35 ash-Shakûr (el agradecido)

    36 al-´Alíy (el Elevado, el Trascendente)

    37 al-Kabîr (el Grande)

    38 al-Hafîz (el Protector)

    39 al-Muqît (el Nutriente)

    40 al-Hasîb (el que lleva la cuenta de las cosas)

    41 al-Yalîl (el Majestuoso)

    42 al-Karîm (el Generoso, el Noble)

    43 ar-Raqîb (el Vigilante)

    44 al-Muÿîb (el que responde a las criaturas)

    45 al-Wâsi´ (el Amplio)

    46 al-Hakîm (el Sabio)

    47 al-Wadûd (el que ama con fidelidad, el amante tierno)

    48 al-Maÿîd (el Glorioso)

    49 al-Bâ´iz (el que despierta a los muertos, el que gobierna la vida)

    50 ash-Shahîd (el Testimoniador)

    51 al-Haqq (la Verdad)

    52 al-Wakîl (el Valedor, aquél en quien se deposita confianza)

    53 al-Qawí (el Fuerte)

    54 al-Matîn (el Sólido)

    55 al-Walí (el Aliado, el Íntimo)

    56 al-Hamîd (el Elogiado)

    57 al-Múhsî (el que abarca todas las cosas)

    58 al-Múbdi (el Principiador)

    59 al-Mu´îd (el Recreador)

    60 al-Múhyi (el Revivificante)

    61 al-Mumît (el que da la muerte)

    62 al-Háyy (el Viviente)

    63 al-Qayyûm (el Subsistente)

    64 al-Wâÿid (el Autoexistente, la Emoción)

    65 al-Mâýid (el Ilustre, el Reconocido por todas las criaturas)

    66 al-Wâhid (el Uno)

    67 al-Ahad (el Único)

    68 as-Sámad (el Indivisible, el Resistente al que nada afecta)

    69 al-Qâdir (el Poderoso, el Capacitador)

    70 al-Múqtadir (el Determinador)

    71 al-Muqáddim (el Anteponedor)

    72 al-Muájjir (el Posponedor)

    73 al-Awwal (el Primero)

    74 al-Âjir (el Último)

    75 az-Zâhir (el Manifiesto, el Evidente)

    76 al-Bâtin (el Oculto, el Inmanifiesto)

    77 al-Wâlî (el Rector, el Orientador)

    78 al-Muta´âli (el Enaltecido)

    79 al-Bárr (el Benéfico)

    80 at-Tawwâb (el Vuelto hacia las criaturas)

    81 al-Múntaqim (el Vengador, el Violento)

    82 al-´Afúw (el Condescendiente)

    83 ar-Raûf (el Benévolo)

    84 al-Mâlik al-mulk (Soberano del mundo fÍsico)

    85 dzû al-ÿalâli wa al-ikrâm (Soberano de la Nobleza y Majestad)

    86 al-Múqsit (el Equitativo)

    87 al-Yâmi´ (el Reunidor, el Integrador)

    88 al-Ghaní (el Rico, el Exuberante y lo posee todo)

    89 al-Múghni (el que enriquece y basta a sus criaturas)

    90 al-Mâni´ (el que impide, el que arrebata)

    91 ad-Dârr (el Dañino)

    92 an-Nâfi´ (el Útil)

    93 an-Nûr (la Luz)

    94 al-Hâdî (el Guía)

    95 al-Badî´ (el Innovador)

    96 al-Bâqî (el Permanente, el Eterno)

    97 al-Wâriz (el Heredero)

    98 ar-Rashîd (el Encaminador)

    99 as-Sabûr (el Paciente)

  6. Loreley dice:

    Como decía, hay que atender a los distintos aspectos. Uno que suele llamar mucho nuestra atención es la problemática del velo.

    Adjunto unas declaraciones de un joven musulmán, criticando un documental de TVE en que se presentaba a un grupo de jóvenes musulmanas afincadas en Madrid, titulado "Mujeres con pañuelo".

    El programa Documentos TV de TVE emitió el martes 10 de junio un reportaje con el título ‘Mujeres con pañuelo’, en el cual siete jovenes musulmanas, vinculadas a la mezquita saudí de la M-30, emprenden un viaje a La Alhambra de Granada. El documental nos muestra el modo como entienden el islam determinadas mujeres vinculadas al wahabismo y su visión puritana del islam. Tiene la virtud de dejar hablar a las mujeres en cuestión, poniendo en evidencia la existencia de una mentalidad patriarcal, que en realidad poco tiene que ver con el islam, pero que lo utiliza para justificarse.

    En los primeros minutos aparece la primera mentira. Mientras unas manos cubren a una barbie con un velo, una voz en of afirma: “en el Corán Al-lâh nos pide que nos tapemos, que solo dejemos al descubierto las manos y la cara”. Eso es, simple y llanamente, falso.

    Poco a poco las declaraciones absurdas se suceden: “La cercanía que existe hoy en día entre hombres y mujeres en los países occidentales no se puede aplicar a nosotros”, dice una chica. “El pañuelo me protege de las miradas lascivas de los hombres”, dice otra. “Yo tengo que evitar las situaciones en las que me encuentre a solas con un chico. Cuando saludo a un chico tengo que evitar darle dos besos o ni siquiera la mano, porque esto puede llevar a otras cosas”, dice otra.

    Ante semejantes frases, uno se queda atónito. ¿Dar dos besos o dar la mano conduce al desenfreno sexual? Hay que estar muy obsesionado con el sexo para pensar así. ¿Son las miradas de los hombres necesariamente lujuriosas? Como hombre me siento insultado por esta idea, en la cual los hombres quedamos reducidos a depredadores sexuales, posiblemente una proyección de sus deseos más inconfesables.

    Uno no puede sino preguntarse: ¿de dónde sacan estas chicas que no dar la mano y no juntarse en los mismos espacios con hombres tenga nada que ver con el islam? ¿Acaso han leído esto en el Corán? Evidentemente, éstas jovenes no saben que en la comunidad profética de Medina hombres y mujeres participaban juntos en todos los ámbitos de la sociedad, sin ninguna clase de segregación o roles asignados según sexo. Creen estar siguiendo unos preceptos islámicos, pero en realidad están adoptando costumbres culturales extrañas al islam.“Dejé de salir con chicas con minifalda”, dice una de ellas. Y otra: “Una minifalda busca a los hombres, yo busco a Al-lâh”. Con esto se traza una barrera mental entre dos arquetipos: la chica-con-hiyab-musulmana-pudorosa y la chica-con-minifalda-no-musulmana-impúdica… ¿Nos quejamos los musulmanes de los estereotipos? Pues aquí tenemos la representación de siete mujeres musulmanas aferrandose a un estereotipo, luchando por vivir de acuerdo con un estereotipo.

    Muestran con orgullo una mentalidad represiva cuya única salida es la segregación, anular toda naturalidad en el trato con los otros, con la mente puesta en no cometer determinadas transgresiones: “Si una persona a mi lado está comiendo cerdo, ¿cómo voy a sentarme a su lado?”. Comer cerdo o usar minifalda son presentados como signos de impureza, y no solo debe evitarse hacerlo, sino incluso mezclarse con gentes que lo haga. Así una puede sentirse a sí misma ‘pura, inmaculada’.

    Las jovenes retratadas muestran una y otra vez como toda su religiosidad gira en torno a la adopción de normas externas. El hiyab juega el papel de una bandera y barrera identitaria, ofrece la ilusión de una religiosidad que nada tiene que ver con su crecimiento intelectual o su desarrollo humano, sino únicamente con el control de su sexualidad. Oculta una carencia y la necesidad de unas normas precisas que las aparten de la sociedad en la que viven. Hablan de modestia, pero se visten de forma que todo el mundo las mire por la calle. Se sienten ‘musulmanas resistentes’ frente a la sociedad española lasciva y degenerada, y por eso se creen heroínas. Se sienten especiales, pero no son más que un producto de consumo dentro de la sociedad del espectáculo.

  7. Mota dice:

    Ufff,muchas gracias Loreley por tus comentarios, me han ilustrado mucho.
    No sé, tengo cierta confusión.
    Entiendo lo que dice Edu: yo también admiro su oración diaria, su respeto a los lugares sagrados…pero, como con nuestra fe, sólo me sirve si es "de corazón".
    Las normas, o los hábitos son importantes. Sobre todo, porque hay momentos en los hay que fiarse del Señor, confiar en Él y en la Iglesia, aunque no comprendamos algo al 100%. Pero lo que te cambia la vida, lo que te da VIDA, lo que te hace feliz, no se basa en un hábito, sino en un encuentro con Cristo. En una relación de amor, no de miedo.
    Imagino que en los musulmanes habrá de todo, como en los cristianos. Pero no sé por qué tengo la percepción de que se mueven más por normas y costumbrs que por amor y experiencia real personal.

    Seguimos en este interesantísimo debate…

  8. Loreley dice:

    ¡Gracias a todos!
    Recapitulación: ahora mismo hay tres cuestiones abiertas.

    1. Bondades de la Espiritualidad islámica: la oración musulmana y los noventa y nueve nombres de Allah. ¿Qué nos resulta provechoso de todo esto?


    2. El velo. Motivaciones para llevarlo. ¿Qué juicio nos merece? ¿Hay un derecho a llevar el velo? ¿Alcanza este derecho a cualquier persona en cualquier circunstancia?


    3. La autenticidad de la religiosidad en los musulmanes que viven en países musulmanes. ¿Fe profunda o cumplimiento de normas?

    Así es más fácil participar.

    Cuando tenga un rato vuelvo a pasar por aquí.

    Loreley.

  9. En fin, tercio brevemente con ayuda de san Justino.

    Este gran buscador, me refiero a Justino, no a google, que lo probó todo, el platonismo, el aristotelismo, el escepticismo… y encontró al final la verdadera filosofía, es decir, el verdadero amor por la Sabiduría (que no es otra que Cristo), gustaba de afrontar todo aquello diverso del cristianismo con su célebre teoría de las “Semillas del Logos”, es decir, Cristo DISEMINADO en toda la creación. (Logos=Verbo=Razón=Discurso=Palabra=Cristo).
    De este modo, podía llegar a decir con estas palabras más o menos que “todo lo que de bueno, justo, noble hay entre los griegos (entiéndase paganos) nos pertenece a nosotros, los cristianos”. La frase, que podría resultar pretenciosa, en realidad, sirve en bandeja al cristiano el diálogo con el mundo no cristiano. (No en vano él escribió al emperador dos Apologías en favor de los cristianos y un Diálogo con el judío Trifón).
    Volviendo a las semillas del Logos, el cristiano tiene en PLENITUD, aquello que está DISEMINADO en la creación (en las religiones, en las personas, en cualquier tiempo y lugar). No hay que extrañarse de reconocer signos de verdad en las religiones, habría que extrañarse de lo contrario. Los hombres, como criaturas que son, dan cauce a esas semillas del Logos, aunque no sepan ponerle el verdadero nombre: ¡Cristo!
    Nuestra tarea, y bien hermosa, será siempre partir de lo común, para mostrar cómo se lleva a plenitud en la fe de la Iglesia aquello que se había intuido bien fuera de la Iglesia.

    Un caso:
    Durante el curso que tuvimos en el Instituto San Justino, con el padre Samir, el último día, el viernes, nos presentó unos pocos párrafos donde un cristiano árabe del s. XIII, apoyado en una obra árabe cristiana del s. X, presentaba a los musulmanes las razones de la Encarnación del Verbo. No os lo voy a contar ahora (era precioso), pero sí quiero deciros el camino que escogió aquel cristiano. Partió de aquello que compartía con el musulmán (la fe en la creación) y a partir de ahí -sin hacer mención del pecado original que no comparten los musulmanes- desarrollaba el argumento de la Encarnación. (Lo que no sabía el padre Samir es que aquellos árabes del s. X y XIII precisamente estaban echando mano de los mejores argumentos que Justino, Ireneo, Tertuliano, y otros de los ss. II y III habían ya expuesto en su época). Nosotros, a su vez, nos llevamos una sorpresa muy grata, porque estamos acostumbrados a lo contrario, a ver cómo en el Occidente medieval esos argumentos de los Padres se abandonan y se continuarán otros de otros Padres, muy centrados en el pecado original.
    Con otras palabras, muchas de las obras de la Edad Media cristiana OCCIDENTAL no habrían servido para dialogar con los califas. Y esto lo sabían -y lo saben- bien los árabes cristianos, por eso tienen su propio modo de dialogar, que, en realidad, no es otro sino el que les llegó a través del cristianismo siríaco (que transmitió al cristianismo árabe, la teología de aquellos padres de los ss. II y III).

    Volviendo y resumiendo:
    La “doctrina” de las semillas del Logos permitía (y permite) a los cristianos entender la mediación UNIVERSAL de Cristo, al tiempo que les permite JUZGAR (en el buen sentido) todas las cosas con la única medida de Cristo, plenitud de toda la creación.
    Y entiéndase, y con esto acabo, que cuando se habla de Cristo, plenitud, se piensa siempre en aquél que no es sólo el Verbo divino, sino también el hombre encarnado y glorificado.

    Bueno, corto el rollo. Un placer vuestros comentarios y vuestro interés. Que se traduzca en nuestra vida. Un abrazo para todos, Patricio.

  10. Loreley dice:

    ¡Gracias, Patricio!

    En cuanto al encuentro con el Islam esto es lo que nos corresponde:
    Acoger, sin por ello traicionar lo nuestro.
    Comprender profundamente al otro,
    dejándole a él ser él,
    dejándome a mí ser como soy.
    Encontrarme con el otro en la diferencia.
    Encontrarme con el otro en la esencia compartida.
    Anunciar el Evangelio siempre, a tiempo o a contratiempo.

    Y esto es lo verdaderamente importante.

    Considero que así quedan completamente respondidas la mayoría de las cuestiones que habíamos planteado.

    Por otra parte, y en otro orden de cosas, sólo quedan en pie cuestiones de índole social y jurídica, que debemos también responder. Y no es en absoluto sencillo.

    Por eso convoco al que quiera a hablar también sobre esto.

    ¿Cómo lograr acoger al extranjero sin perjudicar por ello nuestro sistema de derechos y libertades?

    ¿Debe prohibirse, como proponen algunos, que las mujeres musulmanas lleven velo? ¿Debe permitirse y garantizarse su derecho a llevarlo?

    ¿Deben habilitarse horarios para que disfruten de las piscinas en momentos separados los hombres y las mujeres? ¿Deben denegarse estas peticiones?

    ¿Debe enseñarse en las escuelas la religión musulmana?

    Estas preguntas están abiertas, y nos toca responderlas, nos guste o no. No puede retrasarse el debate. La problemática está viva, ha empezado a despertar interrogantes.

    ¿Alguien se anima a darle también a esto?
    Aquí os espero.

    Loreley

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