Testimonios de Vida

semana_santa.JPGLos testimonios que vas a leer son de una familia llena de Vida. La Familia Rodríguez de la Torriente. Esta es su presentación durante unas jornadas sobre La Vida en las que participaron, las cuales tuvieron lugar en abril de 2008 en Soria, donde viven:

“Somos una familia especial, nuestros hijos son especiales, tienen discapacidad. Algo que llena aún más, de vida, nuestro hogar.

Lo mejor es el amor y la capacidad que ellos nos muestran, para vivir con normalidad sus actividades diarias.

No es algo terrible dedicarles más tiempo, es el deber de unos padres, todos los hijos nos necesitan, aunque a veces no es fácil organizarse.

Nuestros hijos son vidas que nos dan felicidad, no hay que sentirse triste ni desgraciado. Por ser padres de discapacitados nadie debe pensar que vivimos deprimidos, todo lo contrario… y no nos miren con pena, con nuestros hijos lo pasamos muy bien y somos felices.

No lloren si un bebé con discapacidad llega a su familia, denle felicidad y amor, a cambio recibirán…”vida, mucha vida”.


Los hijos especiales, nos dan una lección más importante ¿quieren saber cuál es?:

“Ellos nos enseñan quienes nos quieren, y quienes no nos quieren”

Nuestra desgracia y el sentido del final de nuestra vida, sería perderlos. ¿O acaso ustedes quieren perder a sus hijos? Pues nosotros tampoco, aunque estos tengan discapacidad, ya quisieran muchos humanos ser tan normales como ellos.

¡VIVA LA VIDA!

Muchas gracias

Ana de la Torriente Pardo.”

Patricia, de ocho años, es la hija de Ana y José Francisco. Padece Hipoacusia bilateral neurosensorial severa y escribió en dichas jornadas esto:

“Mi mamá me ha enseñado algo que yo he vivido y no puedo recordar, el vídeo en el que salgo en la tripa de mamá cuando aún no había nacido.

¡¡¡ Hala !!! Qué raro es ver cómo me muevo siendo tan pequeñita y me alimento por un tubo que mamá dice que se llama cordón umbilical, ¡qué bien, así no tenía que apartar los guisantes!

También he visto mis costillas y cómo me medían la cabeza, la columna vertebral y cómo se movía mi corazón. Já, já, era muy pequeñita y ya me chupaba el dedo. ¿Sabéis? Podía respirar aunque estaba rodeada de agua.

He preguntado por qué estaba en la tripa y mamá me dijo que papá y ella me crearon con mucho amor, y mamá me cuidó en su tripa hasta que nací.

¡Gracias Jesús! Por regalarme la tripa de mi mamá para cuidarme y poder nacer, se estaba muy bien, porque ahora estoy grande y guapa. ¿Estabas tan bien en la tripa de la Virgen María, como yo en la de mi mamá?

Patricia.”

Sergio, de dieciocho años, es su otro hijo. Padece Síndrome de Down. El día de la Madre le hizo a Ana este regalo:

“Cuantas veces siendo niño me arrullaste y me besaste, y es por eso que hoy he vuelto a recordar, que una madre, no se cansa nunca de esperar.

Felicidades mamá.

Sergio.”

La respuesta de Ana ante su regalo fue escribir esta carta que dirigió al Párroco de la Parroquia Santa María La Mayor, el Padre Ángel, en donde la Familia Rodríguez de la Torriente forma parte de una comunidad cristiana:

“Padre Ángel:

Sin ánimo de molestar, le pido por favor, que cuando tenga unos minutos libres, durante los próximos días, tenga el gesto de bendecir este regalo, que hoy (por el día de la Madre) me ha dedicado mi hijo Sergio.
Él ha recibido a cambio mi sonrisa y un gran abrazo, uno de tantos que en esta vida nunca me cansaré de darle… un poquito más de mi vida para él…
Pero la emoción que siento, es algo que no puedo hacerle comprender.
Son las palabras exactas, el mejor regalo… y mi hijo me las ha dedicado “hoy”.
Me gustaría que muchos hijos, dedicasen estas palabras a sus madres.
Afortunadamente para mí como madre, Sergio será siempre un niño y podré seguir arrullándole, besándole y abrazándole eternamente.
Él no sabe que gracias a los besos que le he dado teniéndole entre mis brazos, he tenido la fortaleza de seguir adelante.
Hoy Sergio con todo su amor, ha desarmado mi corazón.
Disculpe las molestias.

Muchas gracias, Padre Ángel.

Ana.”

Estos testimonios llenos de Vida, los recibí el 10 de mayo en Soria, cuando tuvo lugar el estreno del corto “Disminuir el paso”, dirigido por Iván Hermes, con la colaboración de la Asociación Cultural y Deportiva Ande, en donde participó Sergio.

Fue un solo día, pero muy intenso en emociones. Siempre recordaré con gratitud ese día en el que la Comunidad Cristiana de la Parroquia Santa María La Mayor de Soria me acogió con todo su cariño. Muchas gracias a Ana y su familia, por sus testimonios de Vida y su amistad, a José Luis, por su generosa ayuda durante mi estancia, al Padre Ángel, por su maravillosa Vigilia de Pentecostés, y al resto de la Comunidad Cristiana. Muchas gracias a todos ellos, por su cercanía y amabilidad.

Marta Pérez-Cameselle García
Asociación Unión y Vida

Filed Under: Cartas al Director

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Comentarios (2)

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  1. montserrat ballesteros dice:

    conozco la familia son maravillosos,viven la VIDA CON mayúsculas

  2. Mota dice:

    Hola Marta.
    Gracias por tu columna.
    Me ha emocionado. Qué fuerza, qué entrega!
    Ojalá todos tuviésemos esos amores tan desiteresados, sólo el Señor nos lo puede conceder.

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