Chapoteando en el verano

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El verano llega, inexorablemente. Algunos años más pronto, otros se hace esperar. Pero llega y es imposible no darse cuenta. A menudo pasamos de la bufanda al “asarnos como pollos”, sacar a toda a prisa la ropa de verano, comenzar a respirar con pesadez y comentar una y otra vez – ¡Qué calor hace! Si el caso es quejarnos, porque hace un mes, no dejaban de oírse las protestas por el mal tiempo. Ya sabemos cómo somos…


Pero como decía, el verano llega…por favor que alguien me regale un aire acondicionado, mis pobres neuronitas empiezan a deshidratarse…y con él las mil cosas que soñamos poder hacer, y que en algunos casos hacemos.
Entre el sopor y la siesta veraniega nos da por pensar en caprichos, apetencias, sueños y aparecen como por arte de magia, las 50 variedades de helados -qué gran invento, por cierto- en nuestra mente y, algunas menos, en nuestro paladar. Pero sólo imaginarse ese cucurucho crujiente relleno de chocolate, o dulce de leche, o after eight, o stracciatela nos levanta el ánimo.
Y del sueño a la realidad visualizamos esa piscina llena de agua, agua cristalina (en los sueños o devaneos el agua nunca está turbia) y chapoteamos y retomamos los juegos de la infancia: relevos, bulldog, marco polo…y aunque estemos trabajando, con el nudo de la corbata bien apretado, o las sandalias de tacón haciendo de las suyas y fabricando ampollas, el verano nos hace resurgir cual ave fénix.

El verano cristiano es así, pero mejor…hay helados, piscinas, ilusiones…y también hay picos (de Europa, claro), hay Santiagos (caminos, por supuesto), hay misiones (Cuba, hermano…), hay convivencias (con curas, con amigos, con familias, con Guriezo…) y hay Cristo. Que es el que da sabor al helado, frescor a la horchata, calor al Sol (en el vuelta y vuelta para broncearnos se hace muy palpable) y el que consigue convertir en extraordinario lo cotidiano, lo que todos hacemos, las rutinas y los deseos.

Los veranos cambian…algunos no haremos Picos ni Santiago ni misiones…muchos se esconderán tras los libros de texto, voluntaria u obligatoriamente, otros atenderán sus tareas laborales, otros cuidaremos niños…pero en definitiva seguiremos viviendo, tras pasar la barrera del frío, con el espíritu y el Espíritu…infundido, buscado, requerido, para colorear las noches con estrellas, para encender las luces de las terrazas, para poner sal a las olas del mar…o para que la mirada siempre permanezca fija en aquello que de verdad nos da la vida. Y amigos…el verano, sólo es una parte de la misma.

Con todo cariño, felices vacaciones!! Nos vemos (D.m) a la vuelta.

Filed Under: Columna Libre

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Comentarios (4)

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  1. Cristina dice:

    Marta, me ha encantado tu articulo y es verdad q hay q saborear en todo momento las cosas q están a nuestro alcance en cada momento ya q son regalos de Dios y ya sabemos q la vida es una caja llena de sorpresas y hay q vivirla con alegria a pesar de las dificultades y obstaculos q siempre son recompensados.
    Espero q vuelvas a las reuniones en el nuevo curso si Sol te lo permite :) .
    Cristina Arias

  2. Loreley dice:

    ¡Qué gusto volver a leerte! Recuperar tu sentido del humor, la crítica fina y proporcionada y la conclusión demoledora y de hondura, recordando que sólo el Señor termina de dar sentido a lo que hacemos.

    Gracias, Marta.

  3. Mota dice:

    Efectuamente, qué gusto leerte de nuevo. Con ese estilo tan fino (como Federer en el tenis): rápido, elegante, vivo.

    Genial el enfoque, mejor aún la conclusión. Disfrutemos del verano, con Cristo, que es la vida.

    De verdad, un placer leerte, querida Martuky.

  4. micaela dice:

    Mart, mejor visión grafica del verano no podias hacer, pero mucho mejor es esa visión espiritual, gracias me ha ayudado molto.

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