Evangelizar en mi vida diaria: un equilibrio inestable

gesu_che_predica.jpgHermanos, asumamos el hecho de que, en la sociedad occidental actual, ya casi nadie acepta que le digan cómo tiene que vivir, o qué tiene hacer o dejar de hacer para ser feliz. Aceptarán tragarse cualquier mensaje que se le transmita sutilmente mediante imágenes y música (en la TV, cine, revistas,…) pero, en general, mostrarán cierto rechazo si el que le habla es directamente una persona, y probablemente mucho más, si se le ocurre mencionar a la Iglesia como fuente fiable de criterio moral.


En este contexto me planteo: ¿cómo anunciar la Buena Noticia sin caer en la intolerancia? ¿Cómo respetar de verdad a nuestros hermanos, pero sin dejarse arrastrar por el conformismo, el “buenismo” o el relativismo?

En mi día a día, compruebo que lo único que funciona es, caminar con cautela y confianza en Dios pisando una delgada línea que nos permita conjugar el “no juzguéis y no seréis juzgados” con la “corrección fraterna”. Creo que la gente nos se da cuenta cuando tienes prejuicios sobre él y debemos hacer un esfuerzo por “ver la viga que tenemos en nuestro ojo, antes que la paja en el ojo ajeno”.

Compruebo que lo único que funciona es, tratar a los demás con la misericordia infinita que nos viene de Dios, pero mantenerse firmes cuando la ocasión lo requiera, sin dar la razón a gente que intenta convencerte de que todo es relativo, de que todo depende del prisma a través del que estés mirando.


Consiste en no ocultar lo que pensamos, pero manifestarlo cuando la ocasión sea propicia, sin “meterlo con calzador”. Y cosiste en expresarlo con dulzura, con delicadeza. Esto es un arte, en el que la mejor Maestra es nuestra Madre, María.

Ahora me diréis, OK Javier, esto “mola” pero es “super difícil”. ¡Claro que es difícil, pero contamos con la ayuda de nuestro Creador y Padre!

Os recuerdo cuáles son nuestras mejores herramientas: permanecer en estrecha unión de Amor con Cristo, de manera que el Espíritu Santo nos inspire lo que tenemos que decir en situaciones en que nosotros nos vemos superados e impotentes. Esta unión se basa en la oración diaria, en acercarse a la confesión y dejarse seducir por Cristo en la Eucaristía (aunque nos cueste creer que es posible), y en tener presente a Dios y a la Virgen durante el día (darle gracias, y pedirle fuerzas)… Hermanos, ¡Pongámonos manos a la obra!

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Comentarios (2)

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  1. miguelangel dice:

    100% de acuerdo contigo
    (nunca escribo mensajes en el foro sólo para decir "de acuerdo" pero en este caso me ha parecido trascendental tu columna)

    y claro q es difícil, pero es muy gratificante ver q el esfuerzo de estar en esa línea delgada termina dando frutos y lo digo tb por experiencia propia

  2. Floren dice:

    Si pero cualquier ocasión es buena para evangelizar. Desde el taxista que te dice que está cansado de esta vida que lleva y que no le encuentra aliciente, al compañero de trabajo angustiado por los problemas de casa, los económicos, los del propio trabajo. Todos , he dicho todos en más de una ocasión hemos necesitado el apoyo de alguien que al menos nos escuche, y si nos puede “dar algo” en lo que no hemos pensado o que hemos dado “por sabido”, si damos ese algo con un ingrediente fundamental, con AMOR, HEMOS OBTENIDO UN TRIUNFO, a lo mejor creemos que mínimo, pero algo se consigue, en o para nosotros y según la Misericordia de Dios, también para los demás. Si nos pretenden hacer caer en el relativismo, debemos pensar que esa es la única cosa que es relativa en este mundo , pues imponerlo supone ya un dogmatismo, que lo hace caer por si mismo. No se trata de “vencer”, sino convencer, y eso, salvo los que tienen ese don, hay que aprenderlo y experimentarlo, y sobre todo ser tenaz en las convicciones. “Por sus obras los conocereis”. Si obramos cristianamente, convencidos que lo somos, seremos ejemplo de felicidad , y eso, a lo que aspira cualquier ser humano, es atrayente. Asi es que “el movimiento se demuestra andando”, y el verano es un gran tiempo para dar ejemplo de vida, pensad que Dios no se va de vacaciones, y si nosotros cambiamos de ambiente , Él estará con nosotros allí donde estemos.

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