Santiago 2008

Yo no sé si me liaron o me lié yo sola, pero el resultado del lío fue que sin apenas darme cuenta me vi en marcha hacia Santiago a una hora intempestiva de la mañana. Llegué al aeropuerto acompañada de Viti y de mi hija Paloma, dónde nos esperaba Carmen. Éramos el grupo de cocina para la Peregrinación a Santiago de la parroquia.

Durante el curso me di cuenta de que yo recibía mucho de la parroquia y que debía hacer algo por San Jorge. Pero que tonta, yo hacer algo. El que hizo y mucho fue el Señor conmigo.

Me dio la posibilidad de volver a ejercer mi profesión, la enfermería – había ampollas por todas partes- Me premió compartiendo mi fe con Palomita, compartir algo así con una hija es fantástico, con Viti de quien ya era amiga me uní de un modo más fuerte – fue precioso vivir a su lado esos días y un ejemplo ver a una señora como ella pelando patatas en la acera de un pueblo sentada sobre un cubo del revés cuando bien podría haber estado en alguna finquita con sus amigas tomando un aperitivo- y con Carmen, quien ni siendo de San Jorge ni muy practicante se entregó por entero a todo y a todos. Sin ella la cocina habría sido un desastre.

La peregrinación fue muy completa, anduvimos algunos tramos con los jóvenes con quienes compartimos muy estrechamente momentos. Disfruté de pasar tiempo con todos ellos, siempre pendientes, dispuestos a ayudar y a ayudarse entre ellos, algunos con ampollas, dolores en las rodillas, pies destrozados y la sonrisa en los labios. Intimé con el gran jefe, Juanito Coloma, todo un señor, con Iñaki, siempre tan rico y tan sonriente, con Pepe, y un poleo que tomamos del que disfruté mucho, Nacho con quien entré en Santiago, Carla siempre cerca, Cristina, María, Javiolo, Diego, Pedro…todos y cada uno de sus nombres está aquí grabado para mi. Recuerdo con especial cariño la maravillosa llegada a Santiago – nada que ver a cuando he llegado en avión otras veces- y las flores y la tarjeta que nos entregaron las niñas…y las lágrimas que yo no podía parar abrumada por tantas emociones vividas.

Todo fue precioso, a pesar del cansancio, y las homilías de Dani me ayudaron mucho, me centraron, y las canciones de los chicos y las conversaciones tenidas y…como decía una del grupo: ¡ Oye, que esto del ciento por uno es verdad! Dios lo da todo, y no quita nada.

Gracias…

Filed Under: Una Parroquia con Vida

196 Visitas



Comentarios (1)

Trackback URL | RSS Feed de comentarios

  1. Florentino Romero dice:

    Paloma: Además de “madraza”, “abuelaza”, enfermera y  a veces, hasta de “sacristana”, porque no hay campanas en San Jorge, que si no, te veríamos tirando de las cuerdas también, tras tu relato, hemos comprobado que hay quien responde como se debe responder sin alharacas, ni aspavientos, con sencillez para estar allí donde se es necesario, así también se cumple el  Evangelio .
    Por cierto, te echamos de menos en la Misa de niños,  Un saludo.

Dejar un comentario