No nos lo creemos

A veces no nos creemos que Dios nos lo ha dado todo por amor y vivimos ajenos a esta verdad fundamental. Es así como nuestra vida diaria se vuelve gris.

¿Cuál es la diferencia entre estas imágenes? Revelan que la misma realidad, puede vivirse en gris y en clave creyente. Es lo mismo… pero no es igual.

Para vivir en clave creyente, hay tres verdades fundamentales que necesitamos experimentar:

Él nos acompaña y se involucra en nuestra vida.

Él está presente aquí y ahora, pero no me lo termino de creer. Él se involucra en mi vida, pero prefiero vivir controlándolo todo yo, por si acaso. Sé cuándo me levanto, adónde voy, cuáles son mis metas y qué quiero lograr. ¡No hay lugar para un Creador porque yo soy el creador de todo!

Las cosas cambian cuando veo que el Señor permanece conmigo cada día. Entiendo que no puedo controlarlo todo. ¡Tampoco quiero! Prefiero dejarme en sus manos. Por fin digo, con total calma: “¿Adónde me quieres llevar, Señor?”

Él nos lo ha dado todo y nos sigue sosteniendo.

Él nos da todo lo que necesitamos, pero no nos lo creemos. En realidad creo que, si quiero algo, tengo que conseguirlo por mí mismo. Por si acaso, empiezo a acaparar, para que no me falte nada: “que no me falten guantes este invierno, que no me falte seguridad, que no me falten amigos, que no me falte quien me quiera…”.

En cambio, cuando veo de verdad que Él me lo ha dado todo y me sostiene, vivo agradecido. Yo no he hecho nada para estar aquí. Todo es don. Todo lo he recibido por amor. Por eso no me cuesta entregarme y compartir lo que tengo. Lo que he recibido sin más, lo doy sin más.

Él nos ha amado primero y sin condiciones.

Él me ama incondicionalmente, pero no me lo creo. Lógicamente, pienso que Él necesita mi buena conducta y mi esfuerzo para quererme. Así que me empeño en resultar agradable, en mostrar lo mejor de mí para ganarme su amor.

Mi vida cambia cuando sé que Él me ha amado antes y sin condiciones. Jamás podría corresponder a tanto como he recibido. Por fin comprendo que mis miserias no serán nunca obstáculo para que siga amándome. Y Le dejo entrar por mi puerta de atrás, teniendo bien a la vista mis desastres, que Él sabe acoger y renovar como nadie.

  • ¿A qué esperamos para vencer el gris de la rutina, y abrirnos a una vida profundamente creyente? Sólo tenemos que pedirlo.

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¿Quién es Loreley? Loreley es el nombre de una peña situada a la orilla este del Rin, cerca de Sankt Goarshausen. Su nombre designa al tramo más estrecho y profundo del río legendario. Desde la Edad Media existen referencias a su utilización como marca en los caminos. Y también, historias y lamentos acerca del peligro que corrían quienes navegaban por el Rin y a ella se acercaban. Por aquellas tierras, ricas en mitos e historias, se propagó la noticia de que una sirena habitaba en la roca. Orientaba a los pescadores, que obtenían una pesca abundante. Pero muchos también naufragaban, cautivados por el embrujo de sus cantos. Los grandes autores del romanticismo alemán escribieron versos a la sirena Loreley, como Heinrich Heine en 1824. Yo, que de sirena tengo poco, en cambio sí quisiera interpretar mis cantos desde la roca en que me siento. Desearía que pudieran ayudar a quienes los escuchan a obtener una pesca abundante. Soy consciente de que si alguien tratara mis palabras como verdades absolutas, podría naufragar. A veces yo he sido la primera. Pero permanezco en mi puesto. Interpreto mis cantos de sirena. Y me esmero por llegar a quien los escucha. Mi formación es económica y jurídica, y ambos enfoques están siempre presentes en mis ideas. La cultura es una de mis pasiones. No como saber acumulado, sino como manera de mirar la vida. Disfruto con el arte, en todas sus formas. También con las humanidades. Soy conciliadora en el conflicto, y me gusta opinar. Lo social jamás me es indiferente. Y quisiera comportarme como cristiana cuando escribo. Este deseo exige mucho de mí. Me obliga a reconocer, con franqueza, mis fallos; a expresar mis anhelos; a no callar; a callar a veces; a denunciar; a alabar; a preguntarme; a leer; a disfrutar; y a permanecer en esta Roca, entonando mis cantos de sirena.



Comentarios (8)

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  1. como siempre, tu columna es para felicitarte. me gusta mucho sobre todo el último párrafo:
    Lógicamente, pienso que Él necesita mi buena conducta y mi esfuerzo para quererme. Así que me empeño en resultar agradable, en mostrar lo mejor de mí para ganarme su amor

    esto me recuerda a las conversaciones de guriezo este verano y es un auténtico aldabonazo en la forma q tenemos de concebir la religión y nuestra relación con Dios, no os parece?

  2. Adela dice:

                Gracias por estas líneas Loreley.
                Sorprende cuantas veces podemos llegar a meditar la importancia del abandono en Dios mientras nos preocupamos por cosas que ni siquiera dependen de nosotros. Sabemos que el corazón solo descansa en sus manos, entonces ¿xq nos cuesta entregárselo?
    Sabemos que necesitamos rezar para llegar a vivir la verdad de la que hablas en tu artículo, pero nos convencemos de que no tenemos tiempo… pero, ¿realmente no lo tenemos? ¿acaso alguien ha muerto de hambre alguna vez porque no tenía tiempo para comer?

               Esta mañana he leido algo que me está dando mucho que pensar, es una pequeña oración que puede ayudar a ver las cosas a color y no en blanco y negro. Espero que os ayude:
         “Dios, dame la serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar. La valentía para afrontar lo que puedo cambiar. Y la sabiduría para distinguir entre ambas”

                Entender que no todo está en mi mano, que le necesito para todo xq nada puedo sin Él, que ama y cuida incluso a los que no les corresponden… En definitiva, creer que puedo descansar mis preocupaciones en Dios. Eso es lo que conforta.

  3. Bielza Fernando dice:

    Muy bueno, María, me ha encantado, como siempre lo que escribes, además de ser un buen empujón…

  4. Adela, la oración q citas es todo un compendio de vida y de espiritualidad, yo intento llevarlo a la práctica desde q la oí, así como algunos textos de san francisco de asís q tb inciden en lo importante de no perder nunca la paciencia ni q se altere el corazon

  5. Mota dice:

    Gracias María por tu artículo, lleno de una fe viva.
    Gracias pues trasmites la verdad del amor de Dios al hombre. De un Dios cercano, presente y que entra en tu vida.
    Vivir así es VIVIR.
    Trasmites mucha fuerza cuando escribes, y mucha fe.
    Gracias.

  6. Adela dice:

    Miguel Angel: ¿Podrías mandarme esos textos de San Francisco por favor?
    No sé bien a cuáles te refieres.
    Muchas gracias!

  7. tuky dice:

    María, tus letras me han recordado que se puede vivir de dos maneras. Una más bien, en clave de supervivencia, otra, a la que tú invitas, la auténtica. Creo verdaderamente que es posible VIVIR. Necesito creerlo, aunque a veces el gris se imponga o mi miseria lo impida. Gracias por recordarme la Verdad. Es fantástica!!!

  8. Floren dice:

    María me has recordado aquellas palabras de “San” Juan Pablo II: ” No tengáis miedo, abrid el corazón a Cristo”. Y aquellas otras de la Virgen en las Bodas de Canaá : “¡Haced lo que Él os diga!. Todo se reduce a : ”Amarás a Dios con toda tu alma, con todo tu ser, y al prójimo, como a tí mismo” ni más, ni menos. Parece sencillo, pero….

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