¡CON LAS MANOS VACÍAS!
En el periodo estival es más fácil disponer de tiempo para dedicar al descanso y a la meditación. Es mucho más complicado el resto del año, debido al frenético ritmo de vida que actualmente todos llevamos.
Vivimos siempre con la sensación de llegar tarde a todas partes. Al terminar el día, en muchas ocasiones, creemos no haber completado o no haber realizado de manera adecuada todo lo que para la jornada habíamos planificado.
Pero, y si de pronto ¡¡pisamos el freno!! y nos paramos a meditar:
Si yo tuviera que ponerme delante de Dios en este momento y enseñarle el contenido de mis manos ¿Cómo estarían? ¿Estarían llenas de lo que realmente debemos tenerlas? ¿Estarían llenas de lo que realmente las llena para Dios? ¿Estarían llenas de AMOR? (amor con mayúsculas).
Todos hacemos grandes planes para nuestra vida y nos proponemos determinados objetivos a cumplir e incluso entre ellos tiene lugar preferente el de realizar buenas obras para dedicarlas a Dios.
Nosotros las queremos pero: ¿Quiere Dios que hagamos nosotros esas obras?
En ocasiones, todos hemos tenido comportamientos que a los ojos de los demás eran buenos y caritativos (objetivamente lo eran).
¿Realmente los hacemos por AMOR a Dios y al prójimo?
Habrá ocasiones en que nuestra respuesta sería sí. Pero en otras muchas es posible que el motivo de fondo sea el amor propio, para sentirnos orgullosos de nosotros mismos. O porque inconscientemente dependemos de la buena opinión que puedan tener los demás de nosotros.
Sin la misericordia de Dios no hacemos nada, pero deberíamos encontrar momentos para asomarnos a nuestro interior (aunque a veces de vértigo e incluso miedo) e intentar escuchar los planes que Dios tiene para nosotros.
Que mejor forma que la oración para avanzar, aunque sea muy lentamente, hacia nuestro objetivo.
Cuando acaban las vacaciones solemos planificar y elaborar (al menos pensar) una gran lista de lo que consideramos buenos propósitos para el nuevo curso.
A la hora de confeccionar esa lista tendríamos que analizar si realmente todos o al menos alguno de nuestros propósitos, están encaminados a conseguir poner AMOR en nuestras manos.
En mi lista de buenos propósitos para este curso el primero y más importante es: LLENAR LAS MANOS DE AMOR y lograrlo a través de la ORACION.
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¡Gracias Paloma!
Muchas veces nos olvidamos de lo fundamental.
De verdad tenemos las manos vacías, y Él es quien nos las llena, no nosotros.
gracias por el artículo Paloma. a mi tb me parece fundamental en esta vida tan frenética que llevamos, parar de vez en cuando y mirar a nuestro interior
yo no practico la virtud de la oración, pero intento acordarme de Dios muchas veces durante el día, y a fe q lo consigo aunque sean pequeños “alzar los ojos al cielo” de 20 segundos
vivimos estresados y con mil cosas q hacer (la mayoría de ellas bien intencionadas, actividades parroquiales o pastorales) pero qué bien sienta hacer pequeñas paraditas. por eso me da tanta pena ver a la gente q va por la calle o el metro con los auriculares, parece q siempte tenemos q tener algo exterior q suene en nuestra cabeza, huimos del silencio. yo q me suelo mover en coche tengo tendencia natural a encender la radio nada más entrar, pero acto seguido la suelo apagar y me propongo viajar en silencio y es muy recomendable (lo mismo digo cuando se pone la tele sólo para tenerla puesta y haga ruido y múltiples ejemplos más)
Gracias Paloma!
Miguel Angel, Si las actividades que llenasen nuestra vida fueran parroquiales o pastorales sería un éxito!
Estamos acostumbrados a la gran ciudad y a veces nos parece tan difícil compaginar ruido, desplazamientos, trabajo, obligaciones, recados, salud… con oración y AMOR… Pero tan fácil como ver que Dios está en todas las cosas, y ahí donde está el trabajo, el ruido, las obligaciones etc… está Dios para AMAR y ser AMADO.
Hola Paloma ! Muchas Gracias por tu artículo. Yo creo que además de con la oración, el AMOR con mayúsculas se manifiesta en SERVIR al prójimo, pero no un servicio resignado, sino con alegría, fruto de ese Amor infinito que Dios nos da. Ese es mi propósito. Espero conseguirlo poco a poco y con la ayuda de Dios.
Un artículo muy oportuno. Deja que pensar. Gracias. Paloma
¡ Gracias a vosotros por ser mi comunidad !
Miguel Angel yo creo que prácticas la oración más de lo que piensas, cada vez que te acuerdas de Dios durante el día y como dices alzas los ojos estas orando.
Buen artículo, Paloma. Los cristianos laicos tenemos la misión de estar en el mundo, en lo secular, y santificarlo. De esa forma ejercemos el sacerdocio bautismal de Cristo. Podemos hacer las mismas actividades, dentro de nuestro trabajo, de nuestra casa, de nuestro tiempo libre, pero la cosa cambia diametralmente si se hacen con Cristo al lado o no, si se hacen ofreciendo el sacrificio o los malos ratos, si se hacen tratando de santificar todo lo que hacemos, hasta lo más prosaico. En ese momento se nos llenan las manos, porque estamos cumpliendo la misión que nos es propia. Cierto es, como dices, que de vez en cuando hay que echar el freno y acordarse de que somos de Cristo.
Muchas gracias Paloma por tu artículo que sin duda a todos nos ha hecho pensar….y, tambien como a ti reflexionar sobre nuestra vida. Sin un encuentro interior profundo con el Señor, es imposible sentirse amada por El y, llegar a ese gran propósito de llenar nuestras manos de es AMOR que pueda transformar la humanidad . Ojala todos los que hemos tenido la suerte de leer tu articulo, tambien seamos capaces de meditar, ” COMO ESTAN NUESTRAS MANOS”