Ana, Sofía, Madrid

Fui el otro día al cine después de cierto tiempo, y vi una película que, una vez más, mostró una realidad que nada tiene que ver con mi vida y, mucho menos, con la vida que, tanto por mis creencias religiosas como por mis valores, desearía tener y promover.

 

El actor principal era un pintor, Juan, supuestamente bohemio y “librepensador”, que básicamente se traduce en un tío que vive a todo tren (casoplón, cochazo, buenos hoteles y restaurantes…) y que toda su vida gira en torno a encuentros sexuales continuados, de diferente tipo y con distintas personas, claro está…Eso sí, ateo, tampoco podía faltar, y muy progre.

 

Las actrices principales son dos amigas muy diferentes. Una, Ana, es alocada, inconformista, “liberal” en lo sexual y con intentos de ser artista. La otra, Sofía, es más formal, seria, un tanto recatada y está a pocas semanas de casarse con su novio de toda la vida.

 

La verdad es que la película no es precisamente un fomento descarado de la vida progre y desordenada, pues todos ellos desprenden un evidente desasosiego y malestar vital. Ahora bien, si nos centramos en la “otra alternativa”, la del matrimonio tradicional, la cosa sale casi peor parada.

 

Tenemos por un lado a Sofía, novia amantísima, a pocos días de su boda con el hombre perfecto del que está supuestamente enamorada, pero que al final resulta que se casa porque no le queda otra, porque a esas alturas lo contrario sería una tragedia, pero eso sí, se encarga de encornamentar un poquito a su novio, lo vuelve a intentar de nuevo ya casada y mientras comienza a tontear con el primero que le hace un mínimo de caso.

 

Por otro lado tenemos a los tíos de Sofía. Matrimonio de unos cincuenta, con mucho dinero y vida acomodada, sin embargo…ella le quiere pero ya no está enamorada de él. El es muy bueno, atento, encantador, pero…se apagó la chispa. ¿Qué hacer en esos casos? Pues qué mejor que un amiguete para alegrarse el cuerpo de vez en cuando. Y, ¿dónde encontrar ese compañero de faenas? Pues qué mejor lugar que en el trabajo de su marido, con el socio de éste. Claro que sí, añadámosle un poquito de morbo, y una dosis de deslealtad a los amigos, que eso de la lealtad suena muy carca…

 

Por último tenemos al padre de Juan, hombre entrañable, poeta, viejo sabio. Eso sí, nada se sabe si tiene mujer o no, lo único que se hacer ver es que desprecia al ser humano en cuanto tal y que tiene fantasías sexuales con la mujer, ahora ex, de su hijo. ¡Toma ya! Que no nos falta de ná…

 

Echo de menos películas en las que se muestra la verdad, se profundizase en los valores que conmueven y hacen feliz al hombre. Se ha impuesto lo fácil, lo superficial, lo que no hace más que confundir, para luego entristecer al ser humano.

 

Pienso que ahora mismo sería revolucionario un guión de una película en la que los actores principales fuesen unos novios que no mantienen relaciones sexuales prematrimoniales, que se casan sin antes convivir, que tienen hijos (si son más de dos igual alguno se sale del cine), que creen en la familia y en el matrimonio para siempre, que buscan estar toda la vida juntos, que no conciben el divorcio como una salida más para zanjar cualquier crisis, que quieren ser fieles…si además, le unes que son religiosos, rezan juntos y van asiduamente a una parroquia, además de que el guinista se aseguraría el paro vitalicio, más de uno pensaría que se trata de una película de humor, pero que él no lo acaba de pillar.

 

Pero ese es el drama, que incluso a nosotros, los cristianos, nos chocaría una película con este argumento. Se ha impuesto descaradamente lo que no colma las aspiraciones más íntimas, y más verdaderas, del hombre. La verdad escuece, incluso provoca risa o vergüenza (propia o ajena).

 

Que con nuestra vida hagamos posible películas que, aunque no se proyecten, se vean y se toquen.

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Comentarios (9)

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  1. coque dice:

    Querido Mota:
    Yo tambien fui al cine con idea de ver Batman,pero por cuestión de incompatibilidad de horarios de lactancia,acabé cayendo en la trampa de “tragarme” esa “albóndiga sexual” de peli.La pena es que,sin darte cuenta, te vas metiendo con agrado en la trama por medio de imágenes preciosas de España,mientras que el trasfondo es,en mi opinión,tan repulsivo,como el propio director.Estoy segura que hubiese pasado mucho mejor rato con la ciencia-ficción de batman,que con la sobredosis de realidad de los amigos de Bardem.

  2. miguelangel dice:

    pues sin q sirva de precedente, estoy de acuerdo con mota. yo esa película no la he visto pq antes de ir al cine me documento mucho…y es de las pocas películas q tengo vetadas y a las q nunca iría jeje

    mota, con lo q tu eres, como cometiste tal error???

    de todas formas, lo q refleja la película y q tanto escandaliza a nuestro amigo (y a mí también) esta en cualquier serie de televisión y en otras muchas peliculas, y las solemos ver con total naturalidad…

  3. Loreley dice:


    Estoy de acuerdo, Mota: ya está bien de asimilar acríticamente lo que nos pongan.

    Y eso que a mí la peli me gustó bastante. (Los actores están estupendos, el guion es interesante y, sobre todo, da que pensar sobre las relaciones humanas.)

    Presenta a una serie de personajes incompletos y de parejas incompletas. A cada pareja le falta algo en su relación y sale afuera a buscarlo -o incluye a alguien en la relación para buscarlo-.

    Woody Allen siempre escandaliza, y siempre es intencionadamente amoral.
    Su encanto, para mí, está en que conoce algo de la naturaleza humana.
    Su limitación, en cambio, es que no va más allá.

    Salí del cine con sentimiento de frustración, diciéndome: “Es verdad, en todas las relaciones falta siempre algo, ninguna es del todo completa. Siempre falta un elemento“.

    Después, tuve que hacer mi propia síntesis:

    • Ninguna relación humana es completa, siempre está por crecer.
    • El planteamiento no es ver al otro como alguien a quien necesito, de quien dependo y que tiene la obligación de completarme y satisfacerme.
    • El planteamiento debe ser ver al otro como alguien a quien me entrego, que me aporta y a quien quiero porque sí, no porque me satisfaga.
  4. Florentino Romero dice:

    Gracias por vuestros comentarios. Yo que no soy muy dado a ir al cine si la película es ¿española?, porque ya se sabe de antemano de qué se hacen en España las películas ( cama, tacos, gritos, actores que no saben ni hablar, ya no digo actuar, porque eso debe ser muy carroza y lo tenemos olvidado, y últimamente, por supuesto, meterse con la religión , a ser posible contra la católica ). Eso sí, vereis como algún “Goya” se lleva, y  si en la página del Ministerio de Cultura aparece la subvención, vereis que suculenta es. Y a esto le llaman industria.

  5. Mota dice:

    Hola, amigos.
    Mi intención era usar esta película como pretexto para hacer una llamada de atención sobre la desvirtuación del amor, más que hacer una crítica concreta de tal o cual película.
    Tenéis razón: no sólo en esta película, sino en muchas otras, en casi todas las series (menos, entre otras pocas, en la de Telemadrid sobre el 2 de mayo de 1808de la que hablé en la anterior columna, lunes a las 22:30) se ha impuesto como “doctrina oficial y políticamente correcta” este tipo de moral, o mejor, de amoralidad.

    ¿No estáis de acuerdo en que sería revolucionario un argumento de un noviazgo y matrimonio católico?
    Pues hay muchos noviazgos y matrimonios católicos como se describen en el final de la columna. Mostrémoslos, anunciémoslos, proclamémoslos…

  6. Florentino Romero dice:

    Querido Mota:  Como dicen los periodistas , es noticia que un hombre muerda a un perro, pero no lo es lo contrario. ¿Que quiero decirte?, que aunque nos “bombardeen” con “malas noticias”, con malos ejemplos, aunque nos quieran “cambiar” los valores, ellos serán siempre eso, valores , por si mismos, porque el hombre siempre tiende a lo que cree mejor, y aunque a veces se equivoca , también acierta. Aunque creamos que algo es bueno para nosotros mismos, individualmente considerados,  la “apariencia” de bien dura más o menos, hasta pretendemos que perdure indefinidamente, pero inexorablemente, se impone la “cruda realidad” y el bien común sale a relucir. El bien, siempre se impone, aunque parezca que no, aunque no lo veamos, aunque se nos escape de nuestro entendimiento su forma de actuar. El mal necesita mucha “publicidad” porque por si mismo no puede imponerse. Si, efectivamente nos hará mucho daño, sufriremos, padeceremos lo indecible, pero tenemos una “Garantía Plena” , que no caduca, que desde hace dos mil años “funciona”: la Cruz.
    Tiempo al tiempo Mota, ya, en otras tierras, se está iniciando algo de lo que comentas, la “vida normal” da para más de un guión o una novela , y algunos “extrafalarios” según las “reglas imperantes” ya están rompiendo con los actuales “moldes”. Esto ha ocurrido y seguirá ocurriendo. Lo importante es mantenerse en pié, a pesar de las caidas, y transmitir a los demás ese “mantenimiento”, para crear el “músculo” de las convicciones, que para los católicos ya sabeis cúales son.

  7. si, mota, sería revolucionaria una película o libro o serie con ese argumento…yo estoy deseando q salga alguna, bueno ahora en breve en cine sale una q se llama BELLA y q creo q los tiros van un poco por ahí…

  8. Mota dice:

    Tanto Bella (prima cristiano del aborto, y que iremos varios de S.J, a ver mañana al cine) como Infierno Vasco (sobre ETA, el nacionalismo vasco y la presión y acoso que sufren los que no están en su línea, voy esta tarde a ver el Pre-estreno) se estrenan mañana en algunos cines de Madrid.
    Ambas, sobre todo la 2ª, han tenido muchísimos problemas para financiarse y para que las pasasen en los cines. Que se queden tiempo en cartelera, depende de que muchos vayamos a verlas.
    Por favor, anunciadlas.
    Y efectivamente Floren, ya se están haciendo cosas al respecto (estos 2 ejemplos, más el 1º) y el bien acaba imponíendose. Totalmente de acuerdo.
    Pero, colaboremos con ese bien.

  9. tuky dice:

    Creo que la cultura responde al momento “vital” de una sociedad y en estos momentos históricos es lógico que el cine se valga de loq ue vende y que nosotros compramos. Pero es maravilloso ver una peli con la que uno se siente vivo y en la que uno puede mirarse y aunque no se vea, seguir buscándose.
    Al ver Vicky, Crisitina…salí con pena.Me hizo reflexionar, es cierto (Y pensé que Woody Allen desde Match Point no ha vuelto a hacer nada tan bueno) pero cuando ví Bella salí con esperanza. Creo que ahí radica la diferencia.

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