El infierno vasco

Pocas veces el título de una película es tan descriptivo, y tan fiel, con el contenido de la misma.

Como veis, volvemos en esta ocasión a comentar una película. Y de nuevo, la película es el pretexto para hablar de una realidad. Así, no se trata de realizar una crítica cinematográfica del largometraje, sino de poner en evidencia, en este caso, la crudeza de la vida de los no nacionalistas en el País Vasco.

 

Digo que el título es muy descriptivo, pues lo que refleja el Director, Iñaki Arteta, en esta película-documental es la infernal vida de más de treinta personas que han tenido que huir de Las Vascongadas debido al permanente acoso, presión y amenaza del mundo nacionalista: el radical, con ETA a la cabeza, y el supuestamente moderado, liderado por el PNV.

 

Estamos hablando de empresarios obligados a pagar el indigno impuesto revolucionario, familiares de asesinados por ETA que, además de sufrir la pérdida de un ser querido, viven las 24 horas del día con escolta, profesores universitarios acosados y amenazados diariamente por no comulgar con las ideas nacionalistas e independentistas…y así cientos de vascos que han vivido y viven soportando cada día de sus vidas el desprecio, en el menor de los casos, y la amenaza de muerte, previa al atentado, por el simple hecho de pensar que el País Vasco forma parte de España y rechazar la violencia y el terror de ETA.

 

En todos y cada uno de los casos existen aspectos comunes: amenaza y presión del mundo nacionalista y angustia vital de no saber en qué momento algún familiar sufrirá un atentado por parte de la banda asesina y cobarde ETA. Y yo me pregunto: ¿Así, quién puede vivir?

La respuesta a esta dura pregunta la tenemos en los miles de vascos amenazados que siguen viviendo en el País Vasco, todo ellos con escolta, y los más de doscientos mil vascos que han tenido que exiliarse y dejar su tierra, familia y amigos por no poder soportar más la desquiciada amenaza nacionalista y terrorista.

 

No he dicho mal: doscientos mil vascos. España está poblada, en todos sus rincones, de vascos que se han visto obligados a dejar su tierra en busca de un lugar donde vivir en paz y en libertad, sin escolta y sin miradas, cartas y pintadas que apuntan su cabeza comos siguiente objetivo de ETA.

 

Toda esta cruda y delirante realidad refleja esta admirable película de este valiente Director. Como es de prever en estos casos, la financiación de la misma ha sido muy complicada (gran parte consistente en aportaciones de particulares) y conseguir que los cines aceptasen proyectarla ha sido un camino más difícil aún.

 

En todo Madrid Capital y Comunidad, sólo un cine se ha atrevido a pasarla (Cine Paz). La película se estrenó el viernes pasado, 7 de noviembre, y su permanencia en cartelera dependerá del número de españoles que decidan ir a verla.

 

Muchas veces nos preguntamos cómo ayudar cuando vemos una injusticia que nos sobrecoge y nos conmueve. En este caso, la respuesta es fácil: ir al cine a ver la película.<–>

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Comentarios (4)

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  1. Loreley dice:

    ¡Pues ya iremos!
    Gracias, Mota.

  2. edugambra dice:

    NO DOY CRÉDITO!!!! Sólo en 1 cine? que triste…

    Hay que ir a verla!

    Gracias Mota! Estamos con las víctimas del terrorismo y apoyamos a todos los amenazados!

  3. Mota dice:

    Eso espero, que mucha gente vaya a verla. Pero tiene que ser, como tarde, este fin de semana o la semana que viene (no creo que la mantenagn más tiempo, aunque he oído que está yendo mucha gente).
    La película comnueve, y revuelve. Peor, sobre todo, por su realismo. No son actores, son personas reales, familias rotas, que cuentan su vida denunciando el acoso, y la amenza de ETA y de todos sus cómplices (empezando por el PNV).

    Es muy dura, pero hay que verla. Es casi un deber moral. Para nunca estar anestesiados con este tema, con esta cruda realidad que afecta a nuestros conciudadanos, mejor, a nuestros hermanos.

  4. tuky dice:

    Gracias po la recomendación. Me resultó durísima pero muy auténtica. Verdaderamente no estaba concienciada con este problema.

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