Con “R” de Recesión… y de Reto

Se han hecho muchas lecturas de la situación económica que atravesamos: unas, buscando la responsabilidad –indudable- de entidades financieras y gobiernos; otras, criticando las medidas adoptadas para atajarla; otras, denunciando la inseguridad social de miles de personas que se están quedando sin empleo y no pueden hacer frente a sus múltiples deudas.

Pero, sin restar valor a estos análisis, no deberíamos desaprovechar la ocasión de encarar el reto de fondo que se plantea: la insuficiencia de una economía que sólo se centra en el enriquecimiento constante sin importarle las consecuencias sociales, humanas y ambientales.

Dicho de otra manera: lo que está en juego no es si logramos hacer que remonten las gráficas, las Bolsas suban y los bancos de inversión vuelvan a darle a la manivela de hacer dinero. Lo fundamental es la clase de sociedad que construimos y el lugar que ocupa en ella el ser humano.

Nos equivocamos cuando creemos que el progreso se alcanza con el bienestar material (el mero crecimiento económico). Evidentemente debemos perseguir el bienestar material, y especialmente el de millones de personas que no tienen satisfechas sus necesidades básicas. Pero si nos quedamos sólo con esto, nos habremos perdido quizás lo más importante de todo. El verdadero progreso es el que también produce un avance en los valores humanos y en la felicidad del hombre. Y es el que se realiza sin despilfarrar los recursos naturales ni agotar el planeta.

El progreso, como lo describe la encíclica Populorum Progressio tiene que ver con ser más, no sólo con tener más. El hombre debe encontrar el sentido verdadero de su humanidad no a través de las cosas, sino a través de las relaciones con otros y con el Señor. Los niveles de pobreza y desigualdad en el Mundo no sólo son insostenibles: son profundamente pecaminosos.

La lucha por la justicia y contra la pobreza no es un “extra” que se añada a nuestra fe: es una cuestión esencial y nuclear. Del mismo modo, la llamada del Evangelio a vivir con sencillez y en pobreza no es una metáfora: es una llamada urgente y fundamental.

Necesitamos pensar y vivir de otro modo. Necesitamos pasar por encima de las categorías culturales de nuestro tiempo y salir de la hipnosis de la sociedad del “bienestar”. Es preciso cambiar nuestros hábitos y tomar otras referencias: no las del consumo, sino las de la sencillez, la pobreza y la solidaridad.

En medio de la Recesión se abre un Reto:

  • Exijamos a los agentes económicos -instituciones, gobiernos, empresas, trabajadores y familias- creatividad para poner el mercado al servicio del hombre y de su crecimiento.
  • Tomémonos en serio la necesidad de hacer un uso razonable y sostenible de los recursos naturales.
  • Apostemos por una nueva manera de vivir: con más sencillez, centrándonos en lo que es realmente importante.
  • Concretemos en nuestra vida la opción preferencial por los pobres.

Ahora, toca responder con las obras.

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¿Quién es Loreley? Loreley es el nombre de una peña situada a la orilla este del Rin, cerca de Sankt Goarshausen. Su nombre designa al tramo más estrecho y profundo del río legendario. Desde la Edad Media existen referencias a su utilización como marca en los caminos. Y también, historias y lamentos acerca del peligro que corrían quienes navegaban por el Rin y a ella se acercaban. Por aquellas tierras, ricas en mitos e historias, se propagó la noticia de que una sirena habitaba en la roca. Orientaba a los pescadores, que obtenían una pesca abundante. Pero muchos también naufragaban, cautivados por el embrujo de sus cantos. Los grandes autores del romanticismo alemán escribieron versos a la sirena Loreley, como Heinrich Heine en 1824. Yo, que de sirena tengo poco, en cambio sí quisiera interpretar mis cantos desde la roca en que me siento. Desearía que pudieran ayudar a quienes los escuchan a obtener una pesca abundante. Soy consciente de que si alguien tratara mis palabras como verdades absolutas, podría naufragar. A veces yo he sido la primera. Pero permanezco en mi puesto. Interpreto mis cantos de sirena. Y me esmero por llegar a quien los escucha. Mi formación es económica y jurídica, y ambos enfoques están siempre presentes en mis ideas. La cultura es una de mis pasiones. No como saber acumulado, sino como manera de mirar la vida. Disfruto con el arte, en todas sus formas. También con las humanidades. Soy conciliadora en el conflicto, y me gusta opinar. Lo social jamás me es indiferente. Y quisiera comportarme como cristiana cuando escribo. Este deseo exige mucho de mí. Me obliga a reconocer, con franqueza, mis fallos; a expresar mis anhelos; a no callar; a callar a veces; a denunciar; a alabar; a preguntarme; a leer; a disfrutar; y a permanecer en esta Roca, entonando mis cantos de sirena.



Comentarios (4)

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  1. marta Ussia dice:

    Lo grave de la crisis económica a la que nos enfrentamos mundialmente y de un modo especialmente duro en España es que afecta principalmente a los que menos tienen. Creo que es innegable que para quien sus necesidades vitales se ven afectadas la crisis puede llegar a ser un drama. El paro, las estrecheces, las renuncias obligatorias pueden unir mucho a una familia o no.
    Con lo cual, ni siquiera hace falta buscar culpables, pero sí se le exige al gobierno de turno que ponga todos los medios para sacar, precisamente a los que menos tienen de la situación en la que se encuentran.
    La parte positiva y que tú señalas, es que a partir de un  hecho negativo uno puede aprender, (Dios saca bien de todo, incluso aunque parezca increíble) y puede ser un gran momento para replantearse prioridades, necesidades y como bien señalas para recuperar la sencillez.

  2. Pedro dice:

    Querida Loreley,

    una vez felicidades por el acierto en tus palabras. Estoy totalmente de acuerdo en tus ideas y conclusiones. Sin embargo me gustaría incluir otro aspecto en la cuestión.

    Que en épocas de penuria todo el mundo ponga el grito en el cielo y critique, con razón, ciertos aspectos perversos y pecaminosos, como tú bien indicas, del capitalismo no debería sorprender a nadie. Sin embargo si arañamos un poco más nos daremos cuenta que en el fondo lo que reclama la sociedad es “volver a la burbuja”: volver al gasto, al consumo y a la fiesta.

    Y seguro que volveremos. Será entonces, cuando todos estemos “disfrutando” de nuevo de una época de bonanza económica, cuando sea más necesaria una voz crítica como la que tantos elevan hoy. Por lo tanto propongo construir en la recesión la conciencia  necesaria para la próxima burbuja.

  3. Florentino dice:

    Estimada María: Haces una descripción adecuada de la situación, incluso das en la diana al pedir “creatividad“, pero ahí está el problema, que lo único que se nos ofrece es “más de lo mismo” . No se trata de ir a la miseria bien repartida, modelo del socialismo real, aunque los miembros del partido se excluyen de ese reparto y participan de otro más restringido, ni a la “explotación para obtener un lucro salvaje” que el modelo de capitalismo occidental nos ha ofrecido, basado en el egoismo y en la cerrazón. No se pueden aprovechar las flaquezas de los demás para aprovecharnos de ellos,para engañarles, para sojuzgarles, para dominarles, en una palabra. Todos vivimos por algún interés, pero cuando este se descontrola y perjudica a los demás, entiendo que ha sobrepasado el límite. Lo que ocurre es que ese límite se ha ignorado. Los más ricos no han querido compartir sus riquezas, al contrario, las han querido incrementar más y más, incluso a costa de los más pobres haciéndoles a estos más y más daño, undiéndoles en la miseria, aprovechando sus debilidades, sus necesidades para sobrevivir ya no se han tenido en cuenta. Se han “mitigado” las conciencias, con ayudas, más o menos controladas, que resolvían, en el mejor de los casos y cuando llegaban, las necesidades mínimas durante un tiempo, y después…¿qué?. Se han dado los peces pero no se ha enseñado a pescarlos.

  4. miguelangel dice:

    me quedo con dos ideas: buscar la sencillez en nuestra vida en lo realmente importante (si bien esta expresión es bastante amplia) y la opción preferencial por los pobres (esta sí, mucho más clara, radical y más dificil de “manipular”)

    así que yo doy un giro de tuerca más y pregunto…qué hago yo por los demás? por esas familias como dice tuky donde hay paro y estreches? y dónde está mi opción preferencial por los pobres?

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