Estad siempre alegres

El viernes pasado el Consejo de Ministros aprobó lo que han denominado “Plan de Derechos Humanos”. Se trata de un totum revolutum de medidas, entre las que han incluido el compromiso de modificar la actual Ley de libertad religiosa.

En principio, tan sólo ha adelantado la Vicepresidenta del Gobierno que la reforma está basada en el evidente pluralismo religioso que existe en España, y dirigida a reconocer los derechos de lo ateos y agnósticos. Esto es, traducido, pretenden otorgarles derechos en materia de libertad religiosa a los que niegan la existencia de Dios o bien a aquellos que declaran inaccesible al entendimiento humano todo conocimiento de lo divino y trascendente, o lo que es lo mismo, están equiparando el agnosticismo y el ateísmo con la religión católica. Vamos, dándoles el tratamiento de Religión.

Claro, viniendo de un Gobierno y un partido político que en la anterior legislatura aprobó la ley del divorcio Express, del matrimonio homosexual e impuso la malévola asignatura de Educación para la Ciudadanía, y que en lo que va de ésta ya se ha encargado de anunciar la reforma de la ley del aborto (ampliándolo más si cabe y dándole el tratamiento de derecho y no de delito despenalizado) y la legalización de la eutanasia, pensar que el sentido de la modificación de la ley de libertad religiosa no va a ser, nuevamente, hiriente para los católicos se me antoja, cuando menos, iluso.

Cuando observo toda esta realidad tan sumamente alejada de Dios y de la Verdad del Evangelio, una profunda desazón me embarga. Y grito, como Juan el Bautista en el desierto, pero interiormente, preguntándome por el porqué de tanto mal, de tanto error y desconocimiento, de tanto rechazo, de tanto odio hacia lo que el que sigue a Cristo vive como la Verdad de su vida.

Coincidiendo temporalmente con la aprobación del mencionado Plan de Derechos Humanos (por favor, sarcasmos los justos), leí el Evangelio de ese día que decía: “…Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado, hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”. Pero los hechos dan la razón a la sabiduría de Dios”. Algo me tranquilizó. El hombre, quizás por el lastre del pecado original o quizás por un rechazo a la Verdad que le exige un cambio profundo que no está dispuesto a dar, en muchas ocasiones, teniendo a Dios delante, no lo reconoce como tal.

Sin embargo, no quiero conforme con la constatación de que el hombre, a pesar de que Dios se hizo carne por él y se le seguirá manifestando y amando hasta el fin de los días, lo rechaza pues, si algo tengo claro, es la frase de nuestro gran santo Agustín: “Nos has hecho para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.

Por eso, a pesar de las desilusiones y de las batallas perdidas, quiero seguir luchando para llevar la verdad de Cristo y de la Iglesia a todo hombre, pues nada hay más grande que amar y ser amado por Dios. En este momento suenan con fuerza en mi interior las palabras del apóstol San Pablo: “Estad siempre alegres. Sed constantes en orar. En toda ocasión tened la acción de gracias…”.

Además, y esto es lo que realmente sustenta nuestro testimonio cristiano, no estamos solos, Él está constantemente con nosotros y, sobre todo, nunca olvidemos que, como el ángel Gabriel le dijo a la Virgen María y la hermana Glenda repite en una de sus más conocidas canciones: “Para Dios nada hay imposible”.

Filed Under: Res Pública

251 Visitas



Comentarios (7)

Trackback URL | RSS Feed de comentarios

  1. Florentino dice:

    Mota: Me has recordado una historia de un tirano de Atenas. He puesto tirano, porque efectivamente lo era. Pues bien, este personaje envió a sus recaudadores de impuestos para anunciar , lo normal, una subida, y el pueblo en el ágora protestó, y así se lo transmitieron al tirano sus enviados. Y ocurrió de la misma manera unas cuantas veces más. Pero llegó un día que el pueblo ya no protestó, sino que se rió a grandes carcajadas de la siguiente subida de impuestos anunciada, y agarrando a los recaudadores y al tirano los expulsaron de la ciudad. De ahí que el humor de un pueblo puede con la mayor de las tiranías.  Empecemos no solo a alegrarnos , si no a carcajearnos, y así nuestros tiranos se volverán locos, aun más de lo que estan.

  2. ANONIMO dice:

    para que hay un más es bueno que haya un menos

  3. miguelangel dice:

    comparto con mota la segunda parte del artículo (sigo sin ser tan catastrofista respecto de la parte primera) y también me sorprende y alegra el comentario de florentino…

    es como si hubiera un giro en el enfoque de las noticias de actualidad de esta columna, q a mí siempre me había parecido q predominaba la denuncia, la crispación, la tensión, el cabrero, el corazón alterado…y aquí lo superamos con la paciencia, la confianza, el abandono y hasta la carcajada…

    me diréis q una cosa no quita la otra, pero la verdad, el enfoque q se pueda dar de la realidad puede cambiar esta 180 grados

    en fin, esta vez, y sin q sirva de precedente, opino lo mismo q los q me han prececido en el uso de la palabra

     

  4. Mota dice:

    Buenas M.Ángel, buenas a todos.
    No sé si ha cambiado el enfoque de esta columna. Es cierto que estoy menos en pie de guerra como, por ejemplo, los meses anteriores a las elecciones generales.
    MI intención es ser en todo momento testigo de Cristo y testigo de mi fe. Eso significa, en lo que toca en lo político-moral, denunciar, criticar y rechazar leyes e iniciativas de este Gobierno como las que enumero en la columna (EpC, divorcio express…y ahora, aborto y eutanasia).
    No quiero confundir sosiego con falta de firmeza y determinación.
    Eso sí, no quiero perder la alegría (Estad siempre alegres) y quiero también caer en la cuenta de que los primeros necesitados de amor y conversión son los que propugnan el relativismo moral y la cultura de la muerte.
    Es así porque la frase del gran San Agustín es una auténtica verdad y realidad de vida: “Nos has hecho para Ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en Ti”.
    Yo no quiero tener el corazón inquieto (con desasosiego) e intento llegar a todos los que pueda para que tampoco lo tengan. ¿Cómo? Mostrándoles a Cristo.

  5. miguelangel dice:

    mota tú te lo has dicho todo…”ellos” son los más necesitados de amor y conversión

    el enfoque cambia radicalmente…será el espíritu navideño? pues bienvenido sea!

  6. florentino dice:

    No Miguel Ángel. Es el enfoque de un cristiano cabal.
    Por cierto, a ti anónimo te dedico esta frase: “Donde reina el amor, sobran las leyes”.  La escribió hace unos cuantos miles de años un tal Platón, que creo que no era cristiano.
    Feliz Pascua  de Navidad a todos y a Miguel Ángel con todo mi aprecio: ¡canta villancicos, hombre! que como decía San Agustín: “¡ Quien canta a Dios, ama a Dios!”.

  7. miguelangel dice:

    jajajaj Floren gracias por tu recomendación de los villancicos…en mi descarga diré q los canto cuando estoy arriba en el coro…cuando subo arriba me convierto en un profesional y canto lo que se tercie…aunque particularmente no me gusten mucho!!!
    feliz navidad a todos

Dejar un comentario