Cuando matábamos gladiadores y teníamos esclavos
Y todas esas civilizaciones dormían tranquilas…
Nosotros ahora juzgamos las barbaridades que se han cometido a lo largo de la historia de la humanidad. Podríamos ir enumerando cada uno de los actos inmorales para nuestra conciencia colectiva que han tenido lugar a lo largo de tantos siglos. Y condenamos a toda una sociedad por esos hechos.
Lo que me turba es cómo nos juzgarán a nosotros. Cómo me juzgarán los nietos de mis nietos. La sociedad se ha ido civilizando en formas, expresiones, derechos y moral, pero paradójicamente estamos viviendo y presenciando el periodo histórico de la mayor barbaridad que el hombre puede llegar a cometer. Matar a sus propios hijos antes de nacer. Estamos por debajo incluso de algunas especies animales que se comen a sus crías al nacer…Por lo menos nacen, y tienen una mínima posibilidad de escapar y vivir. Esa es la diferencia con gladiadores, esclavos, galeotes, judíos, etc…Ellos tenían una oportunidad de vivir. La propia vida les brindaba esa oportunidad.
Nosotros no damos ni eso. Y dormimos tranquilos…
Es terriblemente curioso cómo una sociedad puede asumir hechos tan atroces. Los romanos asumieron como lo más normal del mundo la existencia de gladiadores, esclavos, penas de muerte, etc… Y nosotros asumimos como un derecho normal el poder abortar (con la ley de plazos, ya no será delito, sino un derecho). Esto es lo más terrible. No tanto la cantidad de abortos, sino que todos nosotros, como ciudadanos del siglo XXI, como personas humanas con razón, con fe, con moral, que filosofamos, que buscamos la felicidad, que tenemos aspiraciones de ser mejores personas, y nos enorgullecemos de ser la mejor sociedad humana hasta ahora conocida, realizamos nuestra vida cotidiana con una sonrisa, sabiendo que somos autores directos (madres, médicos, gobiernos) o indirectos (cualquier sujeto pasivo) de lo único por lo que se nos juzgará en un futuro espero que no muy lejano.
¿Y tú podrás decir lo mismo respecto al aborto?
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Impresionate columna Álvaro.
Conmovedora. Me ha estremecido, y me hace pensar, de nuevo, ¿qué hago yo para defender la vida de los no nacidos?
Gracias por agitarme de esa forma tan vigorosa, tan intensa.
Se nota que ardía tu corazón al escribirla.
Yo pienso muchas veces, cuando muera, y me encuentre con el Señor, me preguntará: ¿qué hiciste tú para evitar la matanza socialmente aceptada de los seres humanos más indefensos?
Gracias Yonkihuete.
Vivimos en el tiempo de la soledad, el individualismo, la pertenencia a la masa, la comunicación a distancia, el nihilismo, la falta de identidad del hombre, la confusión entre los papeles de hombre y mujer, las libertades públicas y los derechos, la democracia televisiva, la cultura de masas, el poder de los medios de comunicación… y también en el tiempo del aborto concebido como derecho.
Todo va en el mismo pack: con la pulverización de las utopías, la pérdida de un horizonte trascendente, el eterno presente, el entendimiento erróneo de que las mujeres y hombres seremos iguales cuando nosotras podamos decidir que no queremos que nuestros hijos nazcan…
En medio de esta vorágine, con razonamientos a veces infinitos y complejos, se pierde la perspectiva de lo básico: que la vida del hombre es buena y es valiosa siempre, del principio al fin. Y ningún interés, ningún derecho, ninguna duda, ningún dilema moral, ningún problema social, por profundo que sea, puede estar por encima de ella.
Pongo un comentario de Nacho Arsuaga (Presidenete de Hazte Oír) en su blog que describe, con dura ironía, lo que pretende el Gobierno con el aborto libre:
“El Gobierno traslada a los adolescentes españoles el siguiente mensaje:
Tú no te preocupes: ten todas las relaciones sexuales que quieras, cuando te apetezca. Si te entra un calentón, no lo dudes, ¡adelante! Y si te quedas embarazada, don’t worry, no hay problema, tienes XX semanas para ejercer tu “derecho al aborto”. Y ya sabes que ejerciendo tus derechos, democráticamente establecidos en el Parlamento, te conviertes en una mejor ciudadana. Así que ya sabes: Rollos sí, embarazos sí, pero bombos, no te preocupes, abortas a tiempo a esa masa de células que tienes en la tripa, pagas unos pocos euros a unas empresas que sólo quieren ayudarte, y verás que bien te sientes. Por cierto, aunque tengas 16 años, ni se te courra decirle nada a tus padres. Los que realmente quieren tu bien son esos señores que te van a animar a que ejerzas tu derecho a y que, de paso, se van a forrar ayudando a niñas y mujeres a acabar con la vida de sus hijos – digo, células.”
uena duro, pero ES ASÍ DE CLARO.
Aberrante
Para los que no lo sepan, ayer la Comisión de Igualdad del Congreso de los Diputados aprobó el informe de la Subcomisión (ya antes aprobado, con un voto particular del PP digno de orgullo para los cristianos y todo aquel que defienda la vida), y además de aprobar el aborto libre (no establecen plazos todavía), aprueban:
- Que las niñas entre 16 y 18 puede abortar son autorización paterna. Se requiere para casi cualquier operación, pero para el aborto no hace falta
- Se obstaculiza la objeción de conciencia de los médicos. ¿Cómo? Que tengan que hacer una declaración previa y éste ser registrada.
Son muy malas noticias.
Y encima ponen la guinda con el Registro. Crear un Registro de objetores me parece muy grave. Lo considero una medida represiva.
Lo de la ley de plazos, además de inconstitucional, es aberrante. “Derecho al aborto”, derecho a decidir sobre la maternidad, a decidir sobre la gestación…todo eufemismos para decir: derecho a matar al propio hijo.
Lo de que las niñas mayores de 16 años puedea abortar sin autorización paterna es deuna maldad que supera todos lo límites. Para hacerse n piercing, se requiere autorización paterna, pero abortar, no (claro,es tu derecho). Las niñas, asustadas, abortarán sin comentárselo a los padres. Se está fomentando tres acciones malísimas:
- Desconfianza, falta de comunicación y distancia entre padres e hijas
- Dolor, drama, tristeza de las niñas que abortan, y además, a escondidas de sus padres
- Aborto como método más anticonceptivo
Y, encima, obligar a los médicos a una declaración previa de objeción de conciencia, que sea registrado en un Registro Nacional, y no cabe que objete el centro entero ni los profesionales que no fuesen a realizar directamente el aborto. Alucinante.
Esta ley se aprobará salvo una reacción contundente de la sociedad en contra de la misma.
¿Cómo? Por un lado, oracióny oración.
Por otro, acción: Conferencias, charlas, conversaciones, columnas, mails. Y, en concreto, apoyar las acciones y actividades propuestas por http://www.hazteoir.org y http://www.derechoavivir.org.
No podemos, ni debemos permitir que se apruebe esta ley.