CONVIVENCIAS DE SEGUNDO DE CONFIRMACION

Los pasados días 17, 18 y 19 de Abril, en la Residencia Fray Luis de León que tienen los Padres Agustinos en Guadarrama (Madrid) celebramos, pues eso fueron, una celebración muy grata, las Convivencias del grupo de segundo año preparatorio de la Confirmación de San Jorge. Insisto en lo de la celebración, porque fueron unos días de fiesta para todos los que participamos en ellas. Fiesta, por comprobar que llevamos al Señor dentro de los corazones, por descubrir, en algunos casos, que, efectivamente, Dios puede llenarlo por comprender que no tenemos que buscarle, sino dejar que sea Él quien nos encuentre.

Son buenos chicos y chicas, y no es por alegrarle a nadie los oídos. Son gente de su época, a veces desorientados, aunque parezca un contrasentido, a pesar o porque reciben tanta y tanta información que a penas, les da tiempo a recogerla, a comprenderla, a discernir sobre aquello que escuchan o ven. Información a veces equivocada, incompleta, que asumen sin revisarla, sin contrastarla, dándola por buena, confiados en su verosimilitud, pues son aprendices de hombre, de muy buena fe, y, gracias a Dios, todavía sin mucha malicia.

Es un gozo contemplar sus rostros, oírles hablar, comprobando cómo, poco a poco, Dios “se apodera” de ellos, cómo contactan con Él de una forma distinta a la que estaban acostumbrados, cómo van comprendiendo algunas cosas que no tenían muy claras o sobre las que ni siquiera habían pensado antes. Cómo han visto, durante unas jornadas, que hay algo más que “lo de todos los días”. Recuerdo en especial la visita al Santísimo, ¡qué intensidad de sentimientos!, ¡qué transformación en los rostros!, ¡en las actitudes!, y sobre todo ¡qué silencio!; roto en algún momento por algún sollozo…

Tocamos temas como la confianza en Dios , en ellos mismos, en los demás , en la Iglesia; el noviazgo, contado por una pareja de catequistas ya próximos a contraer matrimonio,(¡gracias en especial a Coru y a Jaime por su testimonio!) desde una práctica cristiana del mismo, que choca con los “modelos” que hoy en día se imponen como “normales”, y que, vistos desde el punto de vista de los chicos les resultó sorprendente, como una “alternativa” perfectamente válida y factible para ser también felices. Por último, también les hablamos de la vocación, pero dirigida a sus almas, no sólo a sus profesiones futuras, sino a qué les llamaba Dios. Que Dios les llama a ser santos, aunque nadie les tome por tales, porque para Dios no hay Santos anónimos. Que no sólo son santos los que canoniza el Papa. Que, además, el ser cristiano es la mejor forma de ser y estar alegres, pero eso, dependerá de ellos.

Y antes de partir para volver a Madrid, nos decían cosas como que porqué no duraban más las Convivencias, que cuándo serán las próximas, o qué a gusto o qué bien habían estado. Como comprenderéis, esto, para los catequistas, nos llena y damos por buenos los malos ratos que también se pasan, los esfuerzos por llegar a ellos, porque nos comprendan, por hacerles ver que no somos nosotros los que les damos la catequesis cada viernes, sino que es Dios quien les ha elegido a cada uno de ellos, y que Él es quien llama a las puertas de sus corazones para entrar en ellos, iluminándoles con la alegría de la Verdad.

Una vez más los sembradores salimos a sembrar, y quisiéramos ser más, porque a la vista de la “buena tierra” sobre la que arrojamos la semilla, nos damos cuenta que se necesitan más “brazos”, pues la cosecha será mucha, y para que nada se pierda, confiamos en que Dios envíe más trabajadores a sus campos.

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