¡¡INCREÍBLE!! “El Dios de Picos de Europa” también está en San Jorge

Este verano de diferentes maneras he sido invitada a plantearme la siguiente pregunta: ¿Cuál es mi responsabilidad en la Iglesia? Y tú, ¿sabes ya cuál es la tuya?

 

Comenzó mi verano como monitora en Picos de Europa. Siempre me habían dicho que para ser catequista en Picos, hay que ir bien preparado, pues los chavales a los que acompañas están sedientos del Señor y necesitan que alguien les ayude a descubrir esa intuición que ya está en su corazón, de que existe un Amor que los inunda y que completa absolutamente todos sus deseos. Yo traté de cuidar mi oración con el Señor los meses antes y durante el campamento, y procuré llevar bien preparadas las catequesis, pero sin duda quien hizo el milagro en cada corazón fue Cristo, que quiso mostrarse a cada uno de los que estábamos allí. A todos nos hacía una llamada: “Venid a mí” (que ha sido el lema de este año). Y cuando decides escuchar, cuando decides ir a Él, transforma toda tu vida.

 

Esto que muchos de nosotros hemos experimentado, no sólo en Picos de Europa, es para toda la vida. Esto es lo que más tratamos de transmitirles a los chicos que tienen el famoso “subidón” en Picos, y que vuelven a Madrid donde parece que ya no hay Dios. Estoy segura de que el Señor ha hablado a todos los jóvenes que hemos participado en los campamentos de León y Picos de Europa y en Guriezo. Todo lo que Él nos ha dicho, todo lo que hemos vivido este verano, cada uno desde donde haya estado, es para toda la vida, y continúa también aquí. Por eso me pregunto ¿cuál es mi responsabilidad en la Iglesia? Porque sé que el Señor me ha elegido para invitar a todo el mundo a participar de todo esto que llena mi vida como cristiana. Y esta invitación empieza en lo más concreto, sencillo y cercano: mi parroquia, esta pequeña Iglesia y pequeña “familia sanjorgiana” que sin duda me ayuda a vivir y a fortalecer mi fe.

 

Ahora tengo una misión. Tenemos una misión, que es la de despertar a este mundo dormido e infeliz, porque les falta Cristo en sus vidas. Podemos hacerlo, porque el Señor nos llama a esto y porque está siempre con nosotros. No podemos esperar a que el mundo cambie. Como un buen amigo me dijo en una ocasión, el cambio tiene que ser de dentro hacia fuera. Si cambiamos nosotros, si cambia nuestro corazón y somos hombres nuevos, cambiará el mundo porque todos querrán contagiarse de nuestra alegría.

 

Si alguien está a gusto como está, si piensa que su vida es plena y que no necesita mucho más de la Iglesia de lo que ya tiene o de lo que ya participa, que siga viviendo feliz. Y si alguien tiene la certeza en su corazón de que somos en todo privilegiados, que aún hay muchos dones por desenterrar y que el Señor nos llama para anunciar a todos que Él ha venido y que existe una vida en abundancia, que comience entonces a VIVIR abundantemente, porque esto es lo que nos quiere regalar y está en nosotros aceptarlo y acogerlo.

 

Poder ser testigo en Picos de Europa y ahora también en Madrid, de cómo tantos jóvenes se mueven por lo mismo que yo, me invita a seguir anunciando a Cristo, a seguir viviendo mi fe con intensidad y a entregar mi vida cada día más. No sé qué hacer exactamente, pero no puedo tener un regalo tan grande en mis manos y no abrirlo.

Filed Under: Portada

193 Visitas



Comentarios (2)

Trackback URL | RSS Feed de comentarios

  1. miguelangel dice:

    yo cuando leo articulos/testimonios de este tipo me entra cierta envidia sana de ver como hay gente (en este caso, tú pati y los q fuisteis a picos) q sentis claramente q os
    habéis encontrado cara a cara con Dios
    evidentemente todo esta experiencia no se puede tratar en un artículo pero me quedo con sus detalles: vivir intensamente, vivir en abundancia…esto es poesía pura, pero como tú dices, pati, al final…¿qué podemos hacer exactamente? yo tampoco lo sé…pero leo esto y me gusta…

  2. maria castellanos dice:

    Yo, que afortunadamente he vivido la “experiencia de Picos”, puedo asegurar que cuando te encuentras cara a cara con Él, sientes que el corazón se te ensancha y que eres plenamente feliz. Quizá vivir así en Madrid no es tan fácil, la rutina siempre atrapa;  pero, qué bonito reto es el poder seguir buscando su mirada de nuevo. Sobre todo, porque, como bien dices Pati, si tu estás cerca de Él, harás que los demás  lo descubran.

Dejar un comentario