¿En qué estrella estará?
Hace pocos días he vivido una experiencia humana y espiritualmente muy dura.
No solía asistir directamente a rescates de mujeres que piensan en abortar, para ofrecerles la ayuda de la Fundación Red Madre, de la que soy voluntaria. Pero me encontré implicada directamente en el rescate de una mujer guineana que ya tenía una hija, un claro síndrome post aborto de un aborto anterior y embarazada de 21 semanas. Se encontraba ingresada para abortar en un hospital público cuando fuimos a verla.
Era una mujer bastante guapa, de unos treinta años, con una operación de corazón realizada este año por una cardiopatía y con los problemas económicos habituales entre los inmigrantes.
Impresionaba ver su ya voluminoso vientre con un niño que se movía en su interior (con pocas semanas más viviría fuera de su madre e incluso de ese tiempo, con los cuidados adecuados tendría muchas posibilidades), con firme sentencia de muerte que se ejecutaría dos días después.
El estado emocional y la capacidad de discernimiento que tenía la madre, estaban claramente alterados. Creo, no debería habérsele permitido decidir abortar, sin recibir ayuda psicológica previa.
Además, según nos explicó un ginecólogo, debido a su problema cardiaco, su vida corría más riesgo interrumpiendo el embarazo que llevándolo a término.
Después de verla la primera vez y observar su estado, fue a verla el psiquiatra Jesús Poveda. En un principio, se negó a que entrase en la habitación, pero luego, accedió a conversar.
A la mañana siguiente, cuando fuimos a verla, la había visitado también el psiquiatra del hospital, señalando a la enfermera que no entendía que le llamaran si tenía claro que quería abortar.
Prescribió una muy fuerte medicación ansiolítica que conseguimos convencerla, al menos esa tarde, no la tomara, ya que la dejaría dormida y ya no tendría la posibilidad de reflexionar.
Al día siguiente, cuando parecía que se planteaba la posibilidad de no abortar, nos prohibieron la entrada a verla por orden del psiquiatra. Ya la habían dado la medicación.
Como delincuentes, escondiéndonos por los pasillos y huyendo de las enfermeras entramos en la habitación, pero se encontraba muy adormecida.
El día anterior, conversando con ella en el hospital, la pregunté si era cristiana y respondió afirmativamente, ante lo cual la regale una medalla de la Virgen de Lourdes y ella la besó.
Cuando, con lagrimas en los ojos, nos marchamos también a escondidas de la habitación, sentí el impulso de bautizar al niño dentro de su madre.
Al día siguiente, cuando la provocaran el parto, los segundos que el niño viviera antes de morir por falta de madurez (ya que así es como se iba a practicar el aborto) nadie lo bautizaría. Y así lo hice.
Jamás en la vida se me olvidara ese momento. Era tal la sensación de impotencia ante el afán asesino de todos los que rodeaban ese aborto, colaborando de manera directa o indirecta.
Sólo nos queda la oración pensé, pero ¿Cómo solo? Es nuestra mejor arma de lucha, anterior a cualquier acción, medité después.
Una amiga me dijo, y creo produce gran consuelo, que ese niño se fue al cielo contento porque en la tierra alguien lo quiso y peleó por su vida.
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Gracias Paloma.
Lágrimas en los ojos se me han puesto a mí al leer este relato.
Me ha conmovido.
Gracias por bautizar a ese niño.
Gracias por todo lo que hacéis en RedMadre.
Por supuesto, oración y acción.
Una historia entañable, y con final feliz. La madre, a pesar de la tremenda presión familiar y social, no abortó.
Aquí: http://blogs.hazteoir.org/hopordentro/2009/12/16/historia-real-de-una-voluntaria-de-dav/
Mota siento decirte que la madre sí abortó. Cuando después volvimos a verla la habían cambiado de habitación para que no la visitáramos, pero la encontramos y ofrecimos ayuda psicológica pero hasta hoy no nos ha vuelto a llamar.
Qué pena, y qué vergüenza, estos negocios de muerte llevados por profesionales de la “sanidad”. Un embarazo “interrumpido” a los 4 meses largos de gestación, que ya nadie podrá retomar nunca… Pero ánimo con seguir intentándolo, la única lucha que se pierde es la que se abandona.
Hola Paloma.
Me segundo comentario es sobre otra noticia, la que está en el link que puse justo después. En ese caso, la madre siguió con su embarazo.
Gracias por todo lo que hacéis.
Un abrazo,
Mota
La realidad del aborto en vivo. Un asesinato perfectamente orquestado, no es de película, es en uno de nuestros hospitales. HAY QUE PARARLO !!!