Historia de San Nicolás de Bari o de Myra
Su fiesta se celebra en Adviento, el 6 de Diciembre, y tiene bastante que ver con la Navidad. Es Santo Patrón de Grecia, Turquía y co-patrón de Rusia con San Andrés, así como de la región de Lorena (Francia).
Nació, según la biografía de San Metodio arzobispo de Constantinopla, en Pátara, ciudad de la región de Lycia en la actual Turquía, allá por el siglo III. Sus padres eran cristianos. Su padre era un comerciante muy adinerado, lo que no impidió que el joven Nicolás fuera criado en la virtud de la generosidad y tuviera una actitud muy piadosa. Estas cualidades le llevaron, con la aceptación de su madre y cierta oposición de su padre, a no seguir la profesión paterna, sino que se inclinó hacia el sacerdocio, y su tío, obispo de Pátara, le ordenó presbítero.
Se dice que conociendo que el padre de tres jóvenes casaderas, que no disponían de dote, pues la familia era paupérrima, iba a dedicarlas a la prostitución, para sacar algún dinero y poder así comer. Nicolás, de noche, arrojó por la ventana una bolsa con monedas de oro, lo cual alivió la situación de la familia y creó expectativas para que, al menos una de las muchachas pudiera casarse. A la noche siguiente, otra bolsa con oro cayó cerca de la ventana y próxima a las medias o calzas que las jóvenes habían colgado para que se secasen, sin que ni las hijas, ni el padre pudieran ver quién era su protector. La tercera noche, estando más alerta, al caer una tercera bolsa descubrieron a Nicolás, quien les pidió que no dijeran nada de lo ocurrido. Pero el padre fue comunicando por toda la ciudad la generosidad del santo. Por eso se le representa con tres monedas o esferas de oro y existe la costumbre de dejar regalos en las medias colgadas.
Ingresó en un monasterio, y no mucho tiempo después, decidió ir, como peregrino, a Tierra Santa. A su regreso, camino de su ciudad, entró en Myra (Anatolia, actual Demre, en el Sur de Turquía) y allí fue nombrado obispo de la ciudad. Su nombramiento fue algo muy curioso. Parece ser que estaban reunidos los presbíteros de la ciudad y algunos obispos de ciudades cercanas, para nombrar al nuevo obispo, pues el anterior había fallecido hacía poco, y, no estando de acuerdo sobre quién sería el sucesor, decidieron que el primer sacerdote que entrase en el templo donde estaban reunidos ocuparía la vacante. Evidentemente, quien entró fue Nicolás. Allí mismo se le nombró obispo. De ahí su representación con el báculo, la mitra, la estola y el manto de color rojo propio del cargo de obispo.
Se cuenta que resucitó a tres niños que habían sido descuartizados por un carnicero, que los tenía en una cubeta en salazón, preparados para hacer longaniza con ellos, y así celebrar la fiesta pagana del solsticio de invierno, y así también se le representa.
Es patrón de los marineros, y entre otros hechos, se dice que hubo una época de hambruna terrible en su ciudad y habiendo arribado una nave, pidió a sus tripulantes que dejasen en el puerto parte de la carga de grano y otros comestibles que el barco llevaba, para remediar el hambre de sus feligreses, como así hicieron, tras lo cual, llegada la embarcación a su destino, pudieron comprobar que no faltaba nada de su carga.
San Nicolás sufrió persecuciones, pasó casi treinta años de su vida encarcelado y soportando todo tipo de humillaciones, como cuando le decían que el cristianismo había ya desaparecido. Al ser nombrado Constantino emperador, recobró la libertad creyendo que era el último cristiano de su tierra, pero dispuesto a reiniciar la predicación de Cristo. Comprobó que su sede episcopal había sido reconstruida y, adentrándose en ella, oyó cómo los cristianos cantaban el “Adeste fideles” pues estaban celebrando la Navidad.
También se distinguió como defensor de la justicia, pues ante un juez sobornado para condenar a muerte a tres inocentes, le reprendió de tal manera que el magistrado confesó su delito, y los condenados quedaron en libertad.
Participó en el Concilio de Nicea (donde se proclamó el Credo Niceno) del año 325 de nuestra era y Nicolás se destacó en contra del arrianismo, herejía que negaba la Divinidad de Cristo. Fue un gran defensor de la Santísima Trinidad.
Murió un 6 de diciembre del año 345 o del 352, en Myra, y en el siglo XI, en concreto en el año 1087, marinos italianos recogieron sus restos ante la invasión musulmana de la ciudad, y los llevaron a Bari, ciudad del reino de Nápoles donde ha realizado a lo largo de los siglos tantos milagros que su fama se extendió a toda la cristiandad.
De ahí que su nombre se extendió por toda Europa, y se fue transformando: Sinterklaas en Holanda de donde surgió Santa Claus, en Francia Père Noël (Papá Noel), en Alemania Nikolaus, en Rusia Santa Klaus. Y no sólo su nombre si no también su propio origen, su fisonomía y hasta su vestimenta, ha sido transformada con poca fortuna, y el resultado es un “gordito vestido de rojo y blanco” que nos “invade”, cada vez más, en las Navidades.
Filed Under: Portada


Qué interesante la historia de San Nicolás!
Lo poco que sabía, completado por esta gran columna, me ayuda a encariñarme más con este gran Santo.
Muy bonita la historia de las tres hermanas casaderas, quizás la más conocida.
Desconocía por completo el calvario que tuvo que pasar. Me da mucha fuerza en mi vida de fe.
Qué bueno su nombramiento de Obsipo.
Gracias Floren, muy interesante.
¡Gracias!
Qué vida tienen los santos! Me gustó mucho este relato. No tenía ni idea de la vida tan azarosa de San Nicolás. Gracias Florentino.