Navidad, tiempo de reconciliación

Perdonar no significa olvidar lo pasado, sino recordar sin dolor. No funcionamos como autómatas que con una simple orden dejamos de funcionar o empezamos a hacerlo, olvidando todo lo anterior. Nosotros no podemos hacer eso, pero podemos purificarnos del rencor. El rencor es como el agua estancada que si no se deja correr, llega a oler mal. Así nos ocurre a nosotros con nuestras almas y con los odios no limpiados que en ella se estancan, tienden a corromper y darle un sabor amargo a nuestra existencia.
Los niños nos adelantan en el arte de saber perdonar. Para ellos un “¡perdóname!” bien dicho, basta y sobra para borrar una trifulca. Los mayores, cuanto más crecemos y más “importantes” nos creemos, nos volvemos más obstinados y tercos para pedir perdón y para darlo. Cristo nos dice que quien fuera como un niño entraría en el reino de los cielos, por algo será. No es por casualidad que quienes más se alegran y disfrutan de la Navidad, son los niños.
Pero perdonar es sencillo. Es duro poner la otra mejilla a quien te ha abofeteado. La humildad se suele confundir con la cobardía y por eso no está de moda. ¿Quién es más valiente, el hombre que perdona las ofensas, o aquel que no lo hace y acumula el rencor en su alma? De vez en cuando debemos hacer una cura de humildad no tomándonos demasiado en serio a nosotros mismos. “Pellizcarnos” en nuestro orgullo a veces resulta hasta “medicinal”.
Si alguien quiere seguir los siguientes pasos, verá como esta Navidad será distinta:
1. Da tu perdón antes de que te lo pidan. Esto evita el esfuerzo de enojarse y tener que alegrarse de nuevo, no se gasta ni tiempo ni humor.
2. No pienses mal de quien te ofende. Verás como se cumple muchísimas veces el siguiente refrán: “Caras vemos; corazones, no sabemos” .
3. Adelántate a perdonar al que te ha ofendido. La mitad del camino de una reconciliación ya lo tendrás hecho.
4. Si has perdonado, te has liberado de tu rencor. No tiene objeto pensar en algo que ya pasó y que no te va a producir nada mejor que lo que te dio el perdón.
5. Manifiesta a los que te ofendieron que los perdonas verdaderamente. Si perdonas real y verdaderamente, muéstralo con la bondad y con pequeños detalles que te dicte tu corazón.
La mejor forma de vivir una auténtica Navidad es adornar el alma con el perdón sincero.
Me contaron hace algún tiempo que en Polonia el espíritu de reconciliación, se refleja en la costumbre de partir una hoja de oblea (oplatek) el día de Navidad. Los polacos llevan en el bolsillo un par de ellas por si se encuentran con algún amigo o conocido. Cuando dos polacos comen una opłatek juntos, significa que se perdonan todo lo malo que se pudieron haber hecho el uno al otro. Así la Navidad polaca tiene un auténtico sentido cristiano, ¿no os parece?.
Las obleas son grandes, rectangulares, finas, hechas al horno con harina de trigo, sin sal y con agua, generalmente tienen el relieve de alguna imagen religiosa. Esas obleas son blancas y representan el símbolo de la Eucaristía, el Amor Sublime, o a la Virgen María. La costumbre de partir una hoja de oplatek tiene su origen en las prácticas de los primeros cristianos que se obsequiaban pan en la Iglesia en señal de perdón, comunión y fraternidad.
En 1981 un gran polaco al que conocimos todos, visitó la cárcel romana (Regina Coeli se llama. Aún siendo una cárcel tiene un nombre muy hermoso) para perdonar al hombre que había atentado contra su persona. Las dos balas que perforaron su cuerpo pasaron a unos milímetros de arrancarle la vida. Sin embargo, estuvieron lejos de arrancarle la grandeza de su corazón dispuesto siempre a perdonar. En esa ocasión, Karol, nuestro querido Papa “San” Juan Pablo II, supo partir un opłatek también con Alí Agkha.
¡Ojalá, adoptemos también nosotros esta costumbre, y hagamos de oplatek parte de nuestra “dieta”, y no sólo en Navidad!
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Precioso,tío floren.
Una tía mía que lleva mas de cincuenta años felizmente casada,me dio este consejo para mi boda:”nunca amanezca un enfado en tu cama”.Creo que este sabio consejo,no solo vale para la vida conyugal,sino para cualquier tipo de amistad.Que agradable es la Reconciliación y que tristeza la de sentir el corazón “cabreao”.
Por cierto,muchísimas felicidades en tu 20 cumpleaños!!!!!!!!!!!!!