¿Qué es el Adviento?

Una vez más, los cristianos estamos de fiesta: comienza un nuevo –siempre nuevo- año litúrgico. No deja de asombrarnos que el Dios Todopoderoso, Señor del Tiempo y de la Historia se ha metido en nuestro tiempo, se ha mezclado con nuestra historia, para mostrarnos un camino de vida y esperanza, una historia de Salvación. Y nosotros lo celebramos cada año con estos tiempos, llamados litúrgicos (Adviento, Navidad, Cuaresma, Pascua…), expresando así el Misterio de Jesucristo a lo largo del año. Los tiempos litúrgicos –como cada celebración de la misa- no son ‘aniversarios’ de los hechos de la vida histórica de Jesús, como si fuese un mero recuerdo subjetivo de un acontecimiento pasado, sino que son Presencia del Dios Trino y Uno que sigue actuando ‘hoy’ a través de las acciones rituales y los signos litúrgicos. Cada celebración es por tanto un tiempo de gracia, una oportunidad para quien lo celebra –todos celebramos-, donde objetivamente se hace eficaz, actual, hoy, para mí, la salvación realizada por Jesucristo.

El tiempo de Adviento es el comienzo del año cristiano y prepara el tiempo de Navidad o Epifanía (manifestación), como la Cuaresma prepara el tiempo Pascual. Consta de cuatro semanas, donde las tres primeras, a través de las lecturas de la misa y las oraciones de la mañana (laudes) y la tarde (vísperas), nos sitúan en la perspectiva de la Venida gloriosa de Jesucristo ‘al final de los tiempos’ (Parousía), y la última semana, a partir del 17 de diciembre,  nos prepara para celebrar la venida histórica (Encarnación): el que ha venido, viene cada día y vendrá de nuevo con gloria –así lo confesamos en el Credo- para el Juicio universal.

Es por tanto el tiempo de la Esperanza y así lo celebramos en la fe, en conexión directa con la vida, donde prolongamos lo que hemos celebrado. Estamos ‘preñados’ con la semilla de la esperanza, y se nos tiene que notar en nuestro día a día, en cómo pensamos, sentimos, en cómo vivimos en definitiva. Lejos de estar ausentes del mundo, los cristianos juzgamos la realidad a la luz de la fe para sacarle todo el partido a la vida, enriqueciendo perspectivas, ensanchando horizontes, sembrando esperanza, preparando los caminos del Señor.

En las celebraciones dominicales veremos el encendido progresivo de las cuatro velas de la Corona de Adviento –símbolo de la esperanza y la fe-, notaremos una mayor austeridad en las flores y los cantos, el color de las vestiduras será morado y seremos acompañados en las lecturas de la misa por personajes como Isaías, Juan Bautista y, cómo no, María, Madre de la Esperanza, todos espejo de esperanza en que mirarnos.

La actitud del cristiano al celebrar el Adviento es por tanto de constante vigilancia, porque el Señor vendrá cuando menos lo pensemos. Esta se realiza en un clima de fidelidad, de espera ansiosa, de sacrificio. El grito del Apocalipsis “Ven, Señor Jesús” resume la actitud radical del cristiano ante el retorno del Señor. En la medida en que nuestra conciencia de pecado es más intensa y la experiencia de nuestra debilidad más patente, más ferviente es nuestra esperanza y más intenso el deseo del retorno del Señor: sólo en Él está la Salvación. Ese es el motivo de nuestra confianza y nuestra alegría.

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Comentarios (7)

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  1. josé antonio dice:

    Lo recomiendo vivamente. Merece la pena por tema y el ponente.

  2. josé antonio dice:

    (la conferencia sobre la teología del cuerpo)

  3. Yonkihuete dice:

    Qué gusto da tener las actividades a mano!

  4. Yonkihuete dice:

    Qué gusto da tener las actividades a mano! Gracias

  5. Mota dice:

    Con un indeseado retraso, SJD ha publicado la columna del Padre José Antonio sobre el Adviento.
    Esta columna debió ser publicada, junto con el resto, el 1 de diciembre.
    Pedimos disculpas al Padre y a los lectores por nuestro error.

    Esperamos que la disfrutéis. Es muy buena.

  6. coque dice:

    Me encanta esta época de Adviento cargada de Esperanza.
    Que bonito el último párrafo tan “paradójico” y tan cierto: Cuanto mas débiles nos sentimos,mas “mimados”estamos de Dios,y eso nos hace fuertes.
    Muchas gracias,Jose Antonio.Una suerte tenerte!

  7. jose antonio dice:

    mira que sois majos, coco y coque. Un abrazo.

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