Dar limosna al pobre…

Hace algo más de un año, peregrinando en Covadonga, me asombré al ver a un compañero y amigo de la Deleju ir en búsqueda de una mujer que pedía limosna y darle unas monedas. Con sencillez le pregunté si siempre daba limosna…y con mayor sencillez me respondió: “Sí, siempre”. Le pregunté cuánto solía dar, y me contestó: “todo lo que puedo en ese momento”. Desde entonces nunca jamás alguien que pide me ha dejado indiferente

Me hace gracia la gente (y yo mismo me incluía y me sigo incluyendo) que al ver a alguien pedir, pensamos que posiblemente no necesite el dinero y lo quiera para “vicio”. Es la famosa leyenda urbana (y lo llamo leyenda urbana porque al menos yo no lo he vivido nunca) de: “fui a darle un bocadillo a un mendigo y no lo quiso”. O la gente que tranquiliza su conciencia pensando que para eso están los poderes públicos, o la propia Iglesia y que es mejor mandar a la gente allí a que pidan, a darles algo de nuestro dinero. Por eso lo primero que pregunto es: ¿cuánta gente de la que no da limosna colabora con Cáritas? ¿O cuántos nos paramos aunque sólo sea para hablar con esta gente? Pregunta en el aire

Vivimos en una época muy dura. Y las ayudas no llegan a todos, porque para empezar, no todos saben pedir las ayudas. Y la gente no puede esperar días o semanas a que llegue la ayuda, trámites burocráticos, etc. Desde que hablé con mi amigo en Covadonga, hice propósito dar limosna a todo el que pide. Y me gusta. Cada vez que la doy, siento que no estoy juzgando al que pide (eso es lo que hacemos cuando pensamos “es que este no lo necesita”). Siento que le estoy ayudando de verdad, y hasta me da igual lo que haga con el dinero. Porque ese dinero “mío” que le he dado y que tanto me ha costado ganar, no es realmente mío. Y si dar ese dinero me cuesta y me quita de algún capricho mejor. Porque no hay nada más peligroso en la vida que unir estas dos palabras: “mi” y “dinero”. Por eso, si damos dinero y vemos al que pide meterse a comprar un cartón de vino…¡pues también gloria a Dios! (esto me recuerda el sensacional libro “La leyenda del Santo bebedor”) ¿Sensación de haber tirado el dinero? No, certeza de haber dado al dinero su justo valor. A ver si nos tiene más esclavizados de lo que pensamos

Ayudemos al que pide. Respetemos al que ha decidido pedir en lugar de ir a un albergue o en lugar de ir a Cáritas. Porque pedir no es agradable. Y la inmensa mayoría pide porque lo necesita. No seamos jueces de las necesidades ajenas. Y sobre todo desprendámonos de lo que no es nuestro

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Comentarios (10)

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  1. Ana dice:

    Pues muchas veces hablamos sobre si es conveniente dar o no a quién pide, idependientemente de que contribuyamos por medio de la Iglesia.
    Mi madre, ya pasados los 80 años, siempre lleva monedas a mano y da antes de que se lo pidan.A veces le han pedido comida, tijeras para ir al campo a recoger naranjas, etc.., siempre va acompañando su limosna de algunas palabras, interesandose por la persona.
    Curiosamente, en los momentos de necesidad, estas mismas personas le han tendido una mano.El año pasado saliendo de Misa, se cayó y les faltó el tiempo para parar un taxi, ayudarla a subir y mandarla al Hospital.El dia de su Santo, le llaman al telefonillo para felicitarla y si va iba a Misa, le dan un par de flores seguramente “robadas” con cariño de la misma Parroquia.
    Mi padre, ya desde sus comienzo como médico, dejaba a veces junto a la receta el importe de la medicina….. Todo esto los hijos lo guardamos en nuestro corazón y tratamos de hacer lo mismo y transmitirselo a sus nietos.
    No toda la gente joven cristiana es generosa en este aspecto…..pero todo se andará, confío que sepamos transmitirle el valor de la limosna.
    En estos momentos, no hay duda de que se pide porque hace falta para lo mas elemental, sobrevivir.

  2. Santiago Font dice:

    ¡Qué buen comentario, Miguel Angel ¡Qué bueno es recuperar esa ingenuidad del niño que se conmueve cuando ve un pobre! Pero ingenuidad de la buena, de la que nos pide Jesús cuando dice que seamos como niños… y que vamos perdiendo poco a poco con la cáscara de los años. La ingenuidad del que se conmueve sin juzgar, simplemente porque ve lo que no debería ser. Porque sabemos, en el fondo, que nuestro hermano, el pobre, no debería estar ahí. Porque sabemos, en el fondo, que en la pobreza hay un misterio, el misterio del que es rico sin tener nada, el misterio del que pudiendo ser rico nació siendo pobre, el misterio del que es libre aun sin poder ir a ningún sitio… El misterio que dice que ese harapiento es igual a nosotros y tiene nuestra misma dignidad, porque Jesús se ha hecho pobre por él. Gracias, Miguel Ángel, por recordarnos el justo valor del dinero, y por recordarnos lo peligroso para nosotros que es judgar las necesidades ajenas. Ahora bien, es fácil decirlo, ¿pero hacerlo?

  3. tuky dice:

    Thanks MiGuel Angel…y sabes qué?? a mi me enseñó una persona a mirar a los ojos del que pide

  4. Mota dice:

    Muy buena columna M.Ángel.
    Gracias por remover nuestras conciencias.
    Siempre me han enternecido los que piden en la calle, en los semáforos, en el metro..Pido al Señor que nos haga sensibles, que nos dé un corazón de carne.

    Me han encantados vuestros comentarios. Ana, me ha enternecido lo que cuentas de tu madre y tu padre. Gracias.

  5. Ingrid dice:

    Siento ser la voz de la discordia después de los comentarios que leo arriba.  Como decirlo.  Sensibilidad toda; respeto, más todavía; juzgar, de ninguna manera.  Quizás mi opinion se basa en mi limitada experiencia en Cáritas Diocesana cuyos miembros – jefes – desaconsejan dar limosna.  Por qué?  El razonamiento es que así perpetuamos una situación que a todas luces es triste.  Nuestas monedasa no le ayudan al pobre.  Nos ayudan a nosotros que pensamos que así estamos haciendo el bien.  Entonces?  Donde queda la caridad, el amor al prójimo que forma una parte tan fundamental de nuestra fé católica?  La caridad es otra cosa.  Dar al prójimo no es echar unas monedas a una gorra tirada en el suelo ni a la mano extendida.  Es dar de verdad, tanto una donación monetaria a ONGs como Cáritas, a proyectos específicos de misioneros que han montado colegios, comedores etc. en tierras lejanas, o dar de nuestro tiempo visitando a enfermos o trabajando como voluntario en las muchas iniciativas que hay en Madrid y en otras ciudades.  Por qué no dedicar unas horas a la semana a un comedor social de los varios que dan de comer a los sin techo? O ir al Mercado Central a las 5 la mañana para coger comida y llevarla a las monjas que atienden a los más necesitados. Me parece que ese tipo de caridad es el que realmente llega.  Y espero que nadie se ofenda con mis palabras.

  6. miguelangel dice:

    ingrid, me alegro que haya una voz discordante (que últimamente en el SJD sólo se leen felicitaciones a los columnistas) y yo desde luego no me siendo ofendido, en condición de redactor inicial de la columna jeje

    estoy de acuerdo contigo en que lo más EFICAZ Y EFICIENTE es contribuir de forma sistemática con ONG que se encargan profesionalmente de esta gente, pero no todo el mundo lo hace, de hecho lo que digo en mi artículo es que la gente que critica a quienes dan limosna, normalmente ellos tampoco hacen luego nada por arreglar la situación; y sobre todo, que una cosa es compatible (recomendable) con la otra. por poner un ejemplo es como quien contribuye mensualmente al sostenimiento de una parroquia y luego echa monedas en el cepillo los domingos

    para mí, el hecho diferencial y lo que impulsa a promover el dar limosna es el hecho de que jesús en el evangelio habla muchas veces de la opción preferencial por los pobres. y eso algo tiene que interpelarnos. yo por ejemplo, que tengo una vida espiritual demasiado poco profunda, en cambio sí que he tenido la certeza de ver a Cristo vivo en el hombre que pide en el semáforo. lo más fuerte fue cuando vi a una pareja (madre e hijo de mediana edad) buscando en unos cubos de basura. miré a la mujer y os prometo que vi en ella la mirada triste de la Virgen en el calvario. 

    Hagamos caso a los pobres, si no les damos dinero, al menos pararnos y hablar con ellos pero por favor, nunca pasar de largo ignorándoles o mirando para otro lado. 

  7. Tuti dice:

    Hola  a todos:

    Lo de recurrir a la Caridad organizada está muy bien y es necesario. Pero desgraciadamente la burocracia está metida en todas partes, y no todo el que necesita ayuda la recibe.  A menudo quien necesita ayuda, es juzgado, por las personas más cercanas, (creo que por una necesidad de justificar el trabajo que les cuesta dar). Todos somos muy amigos, pero a la hora de apretarse el cinturón, ¡a ver quien se aprieta el cinturón por otro!.
    Conozco a una pareja, que actualmente están los dos en el paro, mientras no empiezan a cobrar el paro, que sólo les da para pagar el alquiler y los gastos de luz, agua..etc. Los he acompañado a muchos sitios, a arreglar papeles, solicitar ayudas, en fin, un desastre, pues todo son evasivas y denegaciones. Una familia con cuatro hijos que alimentar, y no encuentran salida. Me fui a  mi parroquia, a pedir ayuda para ellos, y me vine con una triste bolsa de legumbres y pasta. “Es que si en la Iglesia se entera la gente que se da para los necesitados, habría cola por que hay cientos”. Bueno ya me dejó el cura claro, que  no iba a pedir a los parroquianos ayuda para esta familia, porque son muchas….¡Vale!. Cogí mi carro de la compra, y me fui a pedir comida, a gente conocida y de confianza,  para una familia necesitada, sin desvelar  quiénes eran.  Me llenaron dos carros de comida y me dieron 50 euros.  Quise involucrar a personas cercanas, para ayduar todos juntos, pero ésto no funcionó, pronto empezaron los juicios. Mi cuñada, consiguíó durante tres semanas, hacer una pequeña recolecta en su lugar de trabajo, y de esta manera,  ya va para casi un mes, que todas las semanas se le hace una compra, con lo que esta familia puede necesitar (ellos hacen la lista), hasta donde llegue.
    Pero la gente no es constante, y no entiende que una situación así no se soluciona en una semana… al final, mi cuñada, que también anda ella en apuros, y yo juntamos lo que podemos y le hacemos una compra, con lo que buenamente podemos, de todo corazón y desinteresadamente….Y esta familia, está comiendo gracias a la caridad directa. Seguimos investigando y llevando papeles, a ver cómo podemos ayudarlos.

    Yo estoy  un poco desengañada, con los amigos que desaparecen y ni quieren hablar del tema, y si hablan es para juzgar y justificarse.  Con mi parroquia, que no ha sabido darme ninguna solución. Me queda ir a  Cáritas, a ver si a través de esta organización, con la que he colaborado tantas veces,  tienen algún tipo de ayuda, para gente en esta situación. En fin, es muy triste, que uno se vea en esta situación, y vea tantas puertas cerradas. ¿Qué familia con cuatro hijos  quiere verse así?.

    Luego están los listos, que piensan que como eres “pobre”, tienes que agarrarte a trabajos indignos y abusivos. Y si no aceptas, es que eres un vividor.

    Una persona, contrató a esta madre necesitada para limpiar en su casa, 40 euros a la semana,  cuatro horas, una ayuda, luego pensó que mejor le buscaba un trabajo de hacer encuestas, 240 euros al mes, la chica lo aceptó, pero  después de dos días, cuando vio que tenía que estar mañana y tarde fuera de casa, sin atender en todo el día a sus hijos, y que descontando el autobús, trabajar todo el día, le salía por 120 euros al mes, pues dijo que no. Esto le ha costado que la otra la castigara sin “limpiar su casa”. En cuanto entra el juicio sale la compasión….

    La picaresca ha existido siempre, pero en los tiempos en que vivimos hay mucha gente necesitada. No hace falta mirar muy lejos. Me parece triste que para ayudar a otra persona, le exijamos que tengan un pasado intachable, buena reputación, vamos, que los pongamos en el banquillo, para decidir si se merecen o no que nos esforcemos por ellos.
    Tampoco es justo, que porque algunos se aprovechen nos desentendamos de los demás.
    A la gente que no se ha visto en “necesidad”, les da vergüenza pedir, y a veces necesitan de personas, que les den un empujón, o que lo hagan por ellas.

    Seguro que cada uno tiene a su alrededor personas a las que podría ayudar. Creo que todos deberíamos ser más solidarios con todos. Corren tiempos difíciles, y quienes más lo notan son siempre las personas con menos recursos.

  8. miguelangel dice:

    Bravo, tuti.

  9. Tuti dice:

    Dado que este espacio va sobre la limosna, y aunque se que muchos  leeréis La Palabra de Dios para cada día, quiero compartir con vosotros la Palabra de hoy, es preciosa, hace reflexionar y está llena de sabiduría.

    Para todos aquellos, que se plantean dudas o cuestiones sobre la limosna, La Palabra de hoy puede arrojar un poco de luz:
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    PRIMERA LECTURA
    Al que da de buena gana lo ama Dios
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9,6-10

    Hermanos:
    El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.»
    El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.
    Palabra de Dios.
    Sal 111, 1-2. 5-6. 7-8. 9
    R. Dichoso el que se apiada y presta.

    Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R.
    Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo. R.
    No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos. R.
    Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad. R.
    EVANGELIO
    A quien me sirva, el Padre lo premiará
    Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 24-26

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    -«Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»
    Palabra del Señor.

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    PRIMERA LECTURA
    Al que da de buena gana lo ama Dios
    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios 9,6-10

    Hermanos:
    El que siembra tacañamente, tacañamente cosechará; el que siembra generosamente, generosamente cosechará. Cada uno dé como haya decidido su conciencia: no a disgusto ni por compromiso; porque al que da de buena gana lo ama Dios. Tiene Dios poder para colmaros de toda clase de favores, de modo que, teniendo siempre lo suficiente, os sobre para obras buenas. Como dice la Escritura: «Reparte limosna a los pobres, su justicia es constante, sin falta.»
    El que proporciona semilla para sembrar y pan para comer os proporcionará y aumentará la semilla, y multiplicará la cosecha de vuestra justicia.
    Palabra de Dios.
    Sal 111, 1-2. 5-6. 7-8. 9
    R. Dichoso el que se apiada y presta.

    Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R.
    Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo. R.
    No temerá las malas noticias, su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta que vea derrotados a sus enemigos. R.
    Reparte limosna a los pobres; su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad. R.
    EVANGELIO
    A quien me sirva, el Padre lo premiará
    Lectura del santo evangelio según san Juan 12, 24-26

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
    -«Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.»
    Palabra del Señor.

  10. Tuti dice:

    Bueno, espero que no os liéis con tanto garabato que ha salido en el mensaje, es que le he dado a copiar,  y me ha salido así.

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