Entrevista a Guillermo Blasco
Apasionado, natural, entusiasta. Un “JASP (joven aunque sobradamente preparado) cristiano”. Un enamorado de su mujer, de su hija, de su familia, de sus amigos, y de Cristo.
1. ¿Quién es Guillermo Blasco? Guillermo es un chico de 26 años, felizmente casado con Silvia hace, el 24 de marzo, tres años, con una niña llamada como su madre de año y medio largo.
- Como aparejador: ¿has tenido oportunidad de trabajar en alguna obra religiosa? Bueno, he estado trabajando en alguna cosa pequeñita, un prefabricado de una parroquia en Parla, la verdad es que lo hice en un momento que no tenia mucho tiempo, niña, trabajo… ¿te gustaría? Me encantaría hacer una obra de una iglesia y sobre todo tener tiempo para dedicarle el 100% de mi atención, tendría mucho sentido para mí.
- Se dice que el mundo de la construcción es duro y, a veces, desagradable. ¿Es difícil vivir tu fe entre ladrillos, palabrotas y conversaciones tensas? La verdad es que en la construcción, como en todos los trabajos, hay de todo, lo difícil no es dónde vives la fe ni rodeado de qué complicaciones, sino el no dejarte vencer por éstas y poner tu empeño en que las batallas del día a día no te alejen del camino que has elegido. Supongo que lo de los ladrillos, las palabrotas, y las conversaciones tensas, son cosas que en otros trabajos se llaman e-mails, puñaladas por la espalda, y discusiones diplomáticas.
- ¿Cómo te describirías en 5 palabras? Alegre, esperanzado, brutote, noble y quizás un poco sensible.
- 26 años y casado desde hace tres. ¿Rompiendo estadísticas? Bueno, Silvia y yo nos casamos a los 23 años, y nos llamaron de todo. Pero una vez que en la vida descubres la vocación a la que te llama “El Jefe” y en quién se concreta, toda la felicidad depende de la respuesta, y si está clara: ¿para qué esperar?
- ¿Cómo os conocisteis Silvia y tú? Yo por aquel entonces estaba organizando la Javierada en la Congregación de la Asunción, y Silvia estaba buscando un movimiento al que empezar a ir y poner en ruta su vida cristiana, y bueno, la verdad es que fue bastante rápido una vez que empezamos a conocernos, pues todo vino de corrido, y con final feliz.
- ¿Cómo fue vuestro noviazgo (edad de comienzo, tiempo…)?, ¿cómo ves que es “la persona” que Dios quiere para ti? Empezamos a salir con 19 años, y duró algo menos de cuatro. En cuanto a la segunda pregunta, yo no habría imaginado una elección mejor que la que se me ha dado, es maravillosa.
- ¿Qué aspectos de la persona con la que te casas dirías que son para ti imprescindibles e irrenunciables? Como cristiano, la vocación al matrimonio es una vocación concreta a una persona, luego en mi caso los aspectos imprescindibles e irrenunciables es que la persona sea Silvia. Como aspectos en el caso de que no hubiera conocido a Silvia, te diría que serian imprescindibles los valores, probablemente la Fe y objetivos comunes.
- ¿Cómo se lleva eso de ser padre tan joven? Supongo que aunque sólo por las horas de sueño, se ve bastante mejor que ser padre mayor, pero la verdad es que disfruto mucho jugando con Silvia. “Como flechas en manos de un guerrero son los hijos de la juventud.”
- Sobre el matrimonio, se oyen grandes críticas de acoso y derribo, pero también –en ambientes fundamentalmente religiosos- bonitas palabras y testimonios. ¿Cuál está siendo tu experiencia? Mi matrimonio es mi vida, ellos son la razón para luchar, son mi motor por la mañana, y mi descanso por la noche, es lo que deseo, para siempre, y en ellos me siento completo. Pero no son sólo palabras bonitas, en un matrimonio hay momentos duros y dolorosos, pero supongo que la fe que tenemos los cristianos nos hace que pesen más los momentos buenos que aquellos no tan buenos, por eso salimos adelante con más fortaleza. Mi experiencia es que merece la pena.
- Girando la conversación hacia un tono más espiritual: ¿nos podrías indicar alguna/s persona/s en especial que te acercarse/n especialmente al Señor? Primero y ante todo mis padres, que me lo han dado todo desde niño; después a mi grupo de montañeros y congregación, donde además tengo un amigo que solía rezar a diario con él antes de misa en el colegio, quedábamos en el autobús, y me ayudó mucho a ser constante en la oración; tengo otro amigo que ahora vive en Holanda, del que aprendí a ser directo y apasionado en mi relación con Dios; y por último mi mujer, con la que tengo el honor de caminar lo mejor que podemos día a día, luchando con las cosas nuevas como el noviazgo, el matrimonio y la paternidad.
- ¿Te recuerdas siempre como una persona religiosa? Sí creyente, pero hasta los 14 años, que murió mi hermano, no religioso.
- Cuando le digo a la gente que si conoce a Guillermo Blasco, siempre me dicen: “Ah, sí, el que habló en Cuatrocientos (2003) cuando vino el Papa” ¿Cómo fue aquella experiencia? Mi recuerdo es de una enorme tranquilidad y una paz sin límites, recuerdo con enorme fuerza la presencia del Espíritu Santo, que me ayudó de una manera casi sensible.
- A veces tendemos a querer más a Dios cuando la vida nos sonríe y a olvidarnos de Él o rechazarlo, cuando ésta nos sacude. ¿Cómo has vivido tu esto en tu vida? Bueno en mi caso siempre ha sido al revés, los momentos en que la vida es más como yo la quiero, me olvido más de Él, y quizás le quito las riendas pensando que yo lo puedo hacer mejor. El caso es que Él me deja dirigir, pero no tarda la situación en hacerme ver que Él es quien debe llevar las riendas de mi vida. Me rindo a la evidencia, que cuanto menos estás en tus propias manos, más estás en las suyas, así que debemos abandonarnos más a la providencia y dejarle hacer a Él.
- ¿Cómo y por qué aparecisteis en San Jorge? Bueno, veníamos de estar un año en Zaragoza de recién casados, y acabábamos de tener a la niña, y además vivíamos pegados a San Jorge. Luego empezamos con la misa, que era la más sencilla, y pronto comenzaron las reuniones de matrimonios y los amigos. Al final Dios nos pone los medios independientemente del lugar donde te encuentres, San Jorge nos ha ayudado mucho a reubicarnos en Madrid, y a crecer espiritualmente en una comunidad con gente como nosotros.
- ¿Qué actividades/momentos pasáis en la parroquia? Ahora debido a que hemos comenzado a asistir a los grupos de matrimonios en la congregación de la Asunción, hemos dejado de asistir a éstos en San Jorge, aunque a alguna reunión nos intentamos animar. Vamos a misa de niños los Domingos a las 11:30, y conservamos grandes amigos, nos enriquece y nos encanta vernos vinculados a San Jorge, ya que la vida de Parroquia es muy importante en el crecimiento de un cristiano.
- ¿Nos podrías señalar algunas de tus aficiones? Me gusta el deporte, la montaña, el dibujo, dar paseos y estar en casa.
- Por último: Sé que no tienes pelos en la lengua, que eres directo y atrevido: ¿cómo compaginas estas actitudes: vivir y defender la fe, ser políticamente correcto, decir la verdad sin herir sensibilidades? Bueno hacer todo eso, a la vez es un milagro, o un don de Dios, por lo pronto es raro decir la verdad y no herir a nadie, pero Él lo puede todo, y a veces actúa en la retaguardia sin que ni siquiera nosotros lleguemos nunca a enterarnos. Solo debemos rezar para que Él nos use como instrumentos, ya que sin Él, como dice mi abuelo: “No somos nadie”.
Muchas gracias por todo Guillermo, ha sido un placer.
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Me ha impresionado tu coherencia al trasladar la fe y los valores crisitianos a tu vida, a tu matrimonio, y a tu paternidad, y sobre todo me impresiona tu madurez, porque yo a los 26 era un adolescente envejecido. Enhorabuena! Y sigue viniendo a misa de niños para que tu hija Silvia siga haciendo carreras con Sol frente al presbiterio, que así debe ser esta misa!
Guillermo, me ha encantado tu testimonio de fe.
Yo también voy a San Jorge, eras mi compañero de clase en el Recuerdo, lo que es la vida, me alegro mucho que te vaya tan bien, a ver si te veo un día por San Jorge.
Un abrazo,
Carlos
Me ha llamado la atención tu respuesta ante la pregunta de los aspectos imprescindibles que pides a la persona con quien te casas. “Vocación a una persona en concreto…” que gran don.
Muchas gracias por tu testimonio Guillermo.
Me parece estupendo que los parroquianos hablen con tanta franqueza y sencillez de sus vidas como cristianos, y que acerquen a los niños a Jesús. Me ha encantado algo que has comprendido y que no todos comprenden; que hay que dejarle hacer a Él, contar con la Divina Providencia, eso es entender y vivir como cristiano convencido. Por muchos planes, motivaciones, deseos en los que pongamos nuestro empeño, si no nos dejamos llevar por Él, ¿qué conseguimos?. Gracias por tu testimonio.
Si de algo me quedo de la entrevista (aunque me quedaría con todo) es con esta afirmación tan bonita y tan verdadera: “Mi matrimonio es mi vida, ellos son la razón para luchar, son mi motor por la mañana, y mi descanso por la noche…”
Qué gran testimonio es ver a personas que viven con intensidad y alegría la vocación a la que el Señor los ha llamado. Ya sean matrimonio, cura, monja, religioso, consagrado…
Gracias Guillermo.