¿Por qué no tomas carne hoy?

Es una pregunta que con frecuencia nos plantea en estas fechas la gente que nos rodea y es consciente que somos practicantes. Es importante poder contestar con argumentos en vez de “es lo dice la Iglesia”, que avalarán nuestro ejemplo con alguna razón. Este artículo intenta aportar algo en este sentido.


Para introducir el tema consultaremos los mandamientos de la Iglesia. De ellos el Catecismo dice: Los mandamientos de la Iglesia se sitúan en la línea de una vida moral referida a la vida litúrgica y que se alimenta de ella. El carácter obligatorio (…) tiene por fin garantizar a los fieles el mínimo indispensable en el espíritu de oración y en el esfuerzo moral, en el crecimiento del amor de Dios y del prójimo.


De entre ellos, el cuarto nos atañe en este

caso: El cuarto mandamiento (ayunar y abstenerse de comer carne cuando lo manda la Santa Madre Iglesia) asegura los tiempos de ascesis y de penitencia que nos preparan para las fiestas litúrgicas; contribuyen a hacernos adquirir el dominio sobrenuestros instintos y la libertad del corazón.

 

Intentemos desmenuzar estos dos párrafos. En primer lugar, los Mandamientos de la Iglesia están dirigidos a los creyentes practicantes con objeto de animar de manera efectiva nuestro espíritu de ascesis y vida de fe. Son un mínimo, es decir, para crecer en nuestra vida de fe, la Iglesia nos marca una senda en la que el ritmo mínimo es este. Si queramos aumentar la intensidad de nuestra relación con Dios se nos invita a cultivar estas enseñanzas en nuestra vida. Pero como se dice es un límite inferior. Nuestra religión ante todo es libertad. Por puro amor a Dios se nos invita a profundizar, a aumentar, a donarnos gratuitamente a Dios y a los demás. El Islam establece rezar cinco veces al día. Dios a nosotros, sin embargo, nos pide sólo ir una vez en semana a la iglesia. Pero estamos invitados a muchísimo más.


Respecto al cuarto mandamiento, un medio concreto, veamos qué hacemos y porqué lo hacemos. La Iglesia nos propone abstenernos de comer carne los viernes de Cuaresma, Miércoles de Ceniza y Viernes Santo para prepararnos mejor para la Semana Santa. La Iglesia además marca unas pautas para no caer en extremismos y da además más alternativas. El objetivo es buscar que la persona se prive voluntariamente de algo cotidiano y habitual que le suponga un pequeño esfuerzo.

 

Con esto conseguimos renunciar un poco a nosotros mismos, a nuestros caprichos, mejorando nuestra generosidad. Cuanta gratitud, por ejemplo, hemos encontrado todos en nuestros padres cuando se han tenido que privar de algo para poder dárnoslo. De igual modo, en la vida espiritual, la renuncia nos lleva a dominar nuestras apetencias y ganar en libertad. Desde esta pequeña privación es desde la que se explica también la caridad cristiana.

 

Sólo el que experimenta, o lo intenta de forma auténtica, su propia indigencia puede ayudar a los demás con amor. Porque no se sitúa por encima sino al mismo nivel del necesitado. El espíritu de pobreza es fundamental para nuestra vida de fe. Si no podemos caer en la hipocresía de vivir una doble moral, la que afirmamos y la que practicamos. La abstinencia es un gran medio para esto. Nos lo tenemos que recordar constantemente, el que escribe estas líneas más que nadie, porque somos débiles y caemos, frecuentemente en los mismos errores.

En definitiva la abstinencia trasciende lo material. No dejamos de comer carne por practicar una vida más sostenible o por recordar una tradición. En mi opinión dejamos de comer carne porque es un medio para elevar un poco nuestro espíritu. Nos recuerda lo limitados que somos y nos ayuda a ser más generosos con los demás y con aquel que es generoso con mayúsculas. Es, en definitiva, un gesto de amor, y en el amor, por cierto, están implícitos la naturalidad y la discreción.

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Comentarios (5)

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  1. Álvaro dice:

    Qué buen artículo… y qué útil.

  2. miguelangel dice:

    yo, que soy un poco rebelde con este tipo de tradiciones (no sabía nada de eso del ”cuarto mandamiento”) estoy de acuerdo en que lo importante es que el símbolo sirva para algo, el que nos privemos de algo voluntariamente para concienciarnos de algo…

    pero mi mayor duda es…y por qué sólo en cuaresma? el resto del año no habría que ejercer la misma “penitencia”? y cuál es el límite de este “sacrificio voluntario”? porque por otro lado se nos dice que tenemos que vivir la vida y disfrutarla intensamente…para mi, este siempre ha sido uno de los debates que no logro solucionar. disfrute sano vs sacrificio voluntario.

  3. Juan Coloma dice:

    Hola Miguel Ángel,
    Voy a intentar responder a lo que planteas. Empiezo con la pregunta de, ¿y por que solo en cuaresma? Es un poco pedante que me remita a mis palabras, pero como decía en el artículo, la abstinencia cuaresmal es un mínimo. Pero estás invitado a mucho más. Conozco mucha gente que practica la abstinencia todos los viernes del año.
    El límite del sacrificio voluntario pienso que es doble. Nosotros mismos, por desgracia la mayoría de veces el límite lo ponemos nosotros al desinflarse como un globo la fortaleza de nuestros propósitos. Segundo, el respeto al cuerpo humano. No hay que hacer burradas, pero siendo serios nos va a pasar absolutamente nada por no comer carne en un día o en una semana o en un mes.
    Creo que la paradoja que encuentras entre disfrute sano-sacrificio voluntario se puede enfocar de otra forma. De hecho volviendo a tu primer párrafo pienso de otra forma sobre lo último que dices. En mi opinión no nos privamos voluntariamente de algo para concienciarnos de algo. Mucho más que eso. A lo largo del artículo intento explicar mi opinión que es: nos privamos voluntariamente no sólo para concienciarnos sino para obtener un montón de beneficios espirituales que ahondarán en nuestra vida y nos darán mayor presencia de Dio y por ello felicidad. No se trata de una fumada, es algo real. En ese caso, por hacer un razonamiento rápido: un poco más de privación voluntaria y personal = un poco más de presencia de Dios y de vida interior = un poco más de felicidad. Luego un poco más de privación personal y voluntaria = disfrute sano de la vida, vivir la vida + disfrutarla intensamente.
    Espero contestar a tus preguntas. Un abrazo desde Suecia

  4. Florentino dice:

    Cuaresma supone cuarenta días de preparación. Cuarenta días ayunó Jesús y a su término, si leemos el capítulo 4 , 1-11 de San Mateo, que recomiendo vivamente releer un par de veces, al menos como ejercicio de conocimiento y de entendimiento, dice el Evangelio que ”tuvo hambre”,  que es algo muy humano, y entonces es cuando el diablo trata de tentarle, pero no olvidemos que al principio dice San Mateo que el Espíritu le llevó al desierto para que “fuese tentado por el diablo”. ¿No pensais que Dios a veces aunque creamos que estamos llenos del Espíritu Santo nos pone a prueba para fortalecernos? No creeis que el intento de “tentar a Jesús-hombre” trataba de reducirlo a la condición de un ser humano sometido a las pasiones humanas, a sus posibles flaquezas, a sus posibles deseos de poderes extra-humanos, a sus posibles deseos de estar por encima de todos , incluso de Dios; y, además,  tratando de engañarle con una contraprestación falsa (si tu me adoras te daré todo esto). ¡Cuántas veces nos dejamos engañar por un faldo dios (dinero, fama, apariencia de ser o estar por encima de los demás) ¡cuántas veces, utilizando nuestra debilidad por hambre de Dios, nos asaltan las tentaciones!. ¡Cómo Dios nos enseña que de la flaqueza humana se puede sacar la fortaleza de Dios !. Cuarenta días de ayuno humano, pero de banquete de y con Dios. Y a nosotros sólo se nos pide una pequeña abstinencia  y tres días de ayuno al año, y no sabemos porqué…  ¡Algo no está bien…!

  5. miguelangel dice:

    releyendo mi primera intervención, creo que no me supe explicar…

    sobre el tema de los mínimos estoy de acuerdo, yo soy de los que piensa q todo el año es cuaresma, todo el año es pascua, todo el año es navidad, y en definitiva todo el año debemos purificarnos, debemos hacer ayuno, oración y limosna todo el año etc..

    tb estoy de acuerdo en que sacrificar  voluntariamente algo que nos gusta y que es lícito, nos da fortaleza espiritual de alguna manera. mi pregunta es…porque ese sacrificio es no comer carne los viernes? seamos sinceros, hoy dia, no comer carne los viernes de cuaresma no supone sacrificio alguno…vivan las mariscadas no??? o decir (y eso sí que me escandaliza pq me parece el colmo del hombre al servicio de la ley y no al revés) esperamos a las 0.05 h del sábado y nos ponemos moraos a carne…

    lo ´”bueno” (espiritualmente hablando) de hacer un sacrificio es que el sacrificio duela, hacer ayuno un día entero por ejemplo (mucha gente por desgracia lo hace). o sin ir más lejos en nuestros acomodados ambientes juveniles….algún voluntario que sea capaz de pasarse toda la cuaresma sin salir de fiesta por las noches, o sin escuchar música los viernes, o donar a caritas todo lo que nos gastamos un fin de semana? en mi opinión, eso sí que es un verdadero ayuno.

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