Dicen “progresía”, es decadencia moral

Leía ayer en la Tercera de ABC una columna escrita en 1986, poco después de la aprobación de la primera Ley del aborto en España, por Miguel Delibes, que en paz descanse.

 

Recordaba cómo desde siempre el progresista era aquel que defendía al débil frente al fuerte. Así, se ponía del lado del negro, frente al blanco, del niño frente al adulto, del obrero frente al patrón. Sin embargo, apareció el aborto, y los amantes del progresismo, contra pronóstico, defendieron a la madre frente al niño no nacido.

 

He de reconocer que me hierve la sangre cada vez que los autodenominados progresistas defienden el aborto como un avance social, como un síntoma de progreso de una sociedad, como una ampliación de derechos sociales.

 

Lo mismo ocurre con la eutanasia, el divorcio Express, con Educación para la Ciudadanía o con el “matrimonio” homosexual. Bajo la bandera del progreso, introducen e imponen a la sociedad supuestos “nuevos derechos” que atentan directamente contra los valores que la sociedad cristiana occidental siempre ha defendido y vivido: el matrimonio, la familia, el derecho a la vida y la libertad de educación.

 

Si se analizan los últimos veinticinco años en España, supuestamente plagados de modernidad, progresía, liberación de la mujer y un sinfín de geniales avances, lo que nos encontramos es un paisaje demoledor: divorcio, aborto, promiscuidad, depresión, fracaso escolar, sexo sin responsabilidad y desvinculado del amor, pérdida del respeto a padres y profesores…y, como no, alejamiento cuando no ataque a todo aquello que huela a católico o religioso.

 

¿Es esa la España moderna y progresista de la que vanagloriarse?

 

Hay algo que me descuadra totalmente: ante la constatación del tremendo fracaso del “progresismo” y del relativismo moral en el nivel de bienestar social y familiar en España, no sólo no se reconduce esta situación, sino que en los últimos años –muy especialmente desde la llegada de este Gobierno al poder- se incide en esa decadencia moral revestida de modernidad.

 

Así, ante el aborto, más aborto (ahora totalmente libre). Ante el fracaso matrimonial, más divorcio (ley del divorcio Express); ante el descontrol sexual, más anticonceptivos  y píldoras del día después sin límite de edad; ante el abandono de los mayores, promoción de la eutanasia; ante la confusión sexual, “matrimonio” homosexual.

 

El Presidente del Gobierno, representante máximo del relativismo moral, insiste en su lema: “La libertad nos hará verdaderos”.

Nosotros tenemos claro el camino, marcado por Jesucristo: “La verdad os hará libres”. Y como el Señor mismo dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

 

Quien tenga oídos para oír, que oiga.

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Comentarios (2)

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  1. tuky dice:

    Ciertamente el paisaje es bastante desolador, y a nivel político cada día hay una noticia nueva de la que avergonzarnos. Sin embargo este tiempo de desolación también ha sido luz para muchas personas. No es intentar ser optimistas porque desilusione el pesimismo, es que la realidad es que hay muchas cosas buenas que han nacido y que surgen como consecuencia de esta progresía mal entendida. Basta mirar alrededor y observar como el ser humano hecho para el bien se crece ante la adversidad y se rebela ante la mentira.
    Veo a mi alrededor un camino de esperanza por el que hay que seguir luchando. Es ciertamente triste reconocer lo que apuntaba Miguel Delibes, tan certero, por otro lado. Pero hay que seguir funcionando, y no callando. Y rezando…
    Gracias Mota.

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