La Cruz de la JMJ

Con la peregrinación de la Cruz y del Icono de la Virgen de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ) por nuestra diócesis, se ha iniciado un itinerario espiritual que culminará en la celebración con el Papa de la próxima JMJ, Madrid 2011.

En la parroquia de s. Jorge nos sentimos afortunados, porque se nos ha dado la oportunidad de acoger en nuestro Templo dicha cruz, y lo haremos con una Misa solemne y una vigilia de oración el jueves día 11de marzo a las 19:45h.

En 1984, con motivo de la Celebración del Año Santo de la Redención, el Papa Juan Pablo II entregó a los jóvenes esta cruz con el siguiente mensaje: Queridísimos jóvenes, al clausurar el Año Santo os confío el signo de este Año jubilar: ¡la Cruz de Cristo! Llevadla por el mundo como signo del amor del Señor Jesús a la humanidad y anunciad a todos que sólo en Cristo muerto y resucitado hay salvación y redención.

Los catecismos antiguos comenzaban la enseñanza de la doctrina cristiana así: ¿Eres cristiano? Soy cristiano por la gracia de Dios; ¿Y cuál es la señal del cristiano? Es la santa Cruz, porque en ella murió Jesucristo para redimirnos del pecado. Por eso los cristianos llevamos “tatuada” la cruz en nuestra vida, porque es la condición sin la cual no podemos seguir e imitar a Jesucristo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, cargue con su cruz y me siga” (Mc. 8,34; Lc. 9,23; Mt. 16,24). Y si somos capaces de cargar con esta cruz, es porque sabemos que nos conduce a un destino glorioso: a estar con él, participando de la misma vida de nuestro Señor, fiados en su promesa: “donde esté yo, allí estará también mi servidor” (Jn. 12,26; 14,3;17,24).

Cargar con la Cruz de Cristo tiene por tanto un profundo sentido Pascual, es decir, de ‘Paso’ de una situación a otra: del dolor, del sufrimiento y la muerte se pasa a la paz, la alegría y Vida verdadera. Es el camino de todo cristiano: de la oscuridad  a la Luz, del pecado a la Salvación, de la muerte a la Vida. En realidad, el crucificado es el exaltado, el que ha sido elevado gloriosamente –la cruz es gloriosa- como vencedor del pecado y la muerte. Por eso la Iglesia ha cantado y canta a la cruz como signo de victoria y triunfo.

El amor de Cristo vence sobre todos los odios, rencores, venganzas y crímenes de los hombres. Es un amor que sana, libera, purifica, rescata y pacifica. Es un amor eterno e infalible. Es un amor humano y divino, capaz de elevarnos con Él a lo más alto de la gloria. Eso es lo que vamos a confesar el próximo jueves día 11 con nuestro canto y oración.

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Comentarios (1)

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  1. miguelangel dice:

    gracias belmon (nos conocemos?) por hablar de la cruz de la JMJ e ir calentando un poco el ambiente de cara a su inminente visita

    yo llevo prácticamente todo el año siguiendo la cruz por la diócesis (de hecho pensaba escribir sobre ella en el próximo SJD, me lo has pisado jeje) y solo quiero añadir q debemos sentirnos afortunados por tenerla en nuestra parroquia, pues no todas las parroquias la han podido recibir, y además, tener el honor de ser la última parroquia de la diócesis, con nosotros termina la peregrinación diocesana que empezó en septiembre, y que continuará con la javierada, la pastoral universitaria, y el resto de diócesis.

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