El don de la vida
¿Cómo recuperar la mirada icónica respecto a la vida humana? La Instrucción Donum vitae afirma: “El don de la vida, que Dios Creador y Padre ha confiado al hombre, exige que éste tome conciencia de su inestimable valor y lo acoja responsablemente” (Donum vitae n. 1). Tomar conciencia de que la vida es un don exige hacer de esta verdad un principio de reflexión. Hemos de reconocer que, debido en buena parte a los reduccionismos antropológicos de nuestra cultura, tenemos grandes dificultades en la comprensión de lo que la misma vida es y qué significa dar gracias por la vida como un don.
La cuestión del aborto provocado no puede ser comprendida en todo su alcance sino a partir del profundo misterio de la generación, que implica tanto el redescubrimiento del significado de ser padre y madre, cuanto la profundización del significado de ser hijo, es decir, qué sentido tiene venir a este mundo, ser engendrados por otros, estar aquí no por una elección propia.
El enorme déficit de estos temas en el debate público oscurece notablemente la comprensión de lo que significa la vida como un don. La vida humana es inviolable y merece un respeto incondicional no porque es una vida, sino porque es la vida de una persona. El fundamento de esta dignidad estriba en que la persona humana establece una relación única y especial con Dios. Se trata de una relación inmediata, de origen, que se dirige hacia el fin último de la comunión personal con Dios en el conocimiento y en el amor.
Por otro lado, se ha de subrayar que esta comprensión del don de la vida implica que todo el personal que circunda a una mujer que espera un hijo ha de poseer un alto perfil humano y profesional para poder acompañar esta experiencia vital. La formación moral de médicos, enfermeras, farmacéuticos y personal sanitario es de una gran importancia para que descubran la especificidad del acto médico y su naturaleza curativa y terapéutica.
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De nuevo, gran columna sobre la vida humana.
Me quedo con dos ideas fundamentales:
- Tomar conciencia de que la vida es un don exige hacer de esta verdad un principio de reflexión
- El fundamento de esta dignidad estriba en que la persona humana establece una relación única y especial con Dios
Gracias, Padre Juan de Dios.