El “quinto mundo”

Hartos ya de hablar del “tercer mundo” hace años alguien se inventó la denominación del “cuarto mundo” para reflejar a los pobres, mendigos y sin techos que malviven en nuestro “primer mundo”. Yo este año he tenido el placer de convivir con un joven que vive en lo que yo llamaría “quinto mundo”. Me explico.

 

Mi amigo es extranjero y vino a Madrid a estudiar. Aquí vive cuidando a una señora mayor en su casa y aparte de eso, estudia un Master y hace prácticas en un despacho (con las que poder pagarse el Master) Va a grupos parroquiales. Es simpático y sociable, y su único problema en este sentido radica en que el 100% de lo que gana lo usa para pagar el master y comer. Vive en un ambiente de consumismo pero él consume cero. Y es feliz. Y no está excluido de esta consumista sociedad.

 

Nunca le he visto entrar a un bar a tomar un simple café (salvo cuando le invitan, claro) y lógicamente ni se le pasa por la cabeza salir a cenar aunque sea al vips o entrar en un pub. Recuerdo que un día me enseñó en su mano algunas monedas (no llegaba a los dos euros) y con una sonrisa me dijo: “Mira, esto es lo que tengo para gastarme en toda la semana”. Un par de semanas volvió a hacerme lo mismo, me enseñó sus manos con las monedas y sonriendo nuevamente me dijo: “¿Te acuerdas de la otra vez? Mira, todavía tengo las monedas”.

 

En el despacho en que trabaja, todos visten de traje y corbata. El lógicamente no se puede comprar un traje pero tampoco desentona, no tiene un fondo de armario demasiado grande pero siempre va decente y correcto. Pero sobre todo, insisto, es feliz. Y eso que en 10 meses no ha salido un solo fin de semana por la noche (que se dice pronto) salvo alguna celebración parroquial gratis, naturalmente.

 

El otro día Juan Pedro en nuestro grupo, decía que uno de los mayores escándalos que tenemos los cristianos plenamente asumido y del que no nos damos cuenta, es el lujo en el que vivimos. Se abrió un pequeño debate acerca de la austeridad de nuestras vidas, (nuestras vidas de jóvenes sanjorgianos) y la mayoría decían o decíamos que en este “primer mundo” en el que estamos es difícil ser austeros y que además tampoco hay nada de malo en gastar, consumir y tener…y ahí quedó la cosa.

 

Cuando llega Cuaresma todos hacemos el “esfuerzo” de no comer carne los viernes, pero nadie hace el esfuerzo de estar toda la cuaresma sin salir los fines de semana o sin irse a esquiar o de viaje. Mi amigo lleva haciendo ese esfuerzo todo un año, y no por ello ha dejado de estar integrado en esta sociedad consumista; y no por ello ha dejado de ser feliz o ha dejado de  hacer buenos amigos.

 

Y según me dice, su vida de fe ha mejorado: ¿Alguien se atreve a probar?

 

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Comentarios (3)

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  1. Mota dice:

    Sólo puedo decirte: GRACIAS.

    Por este testimonio, con cara y ojos. Nombre y apellidos.

    Porque nos hace mucha falta. A mí, sin duda, el primero.

    Porque nos recuerda lo importante, lo esencial, y lo marginal.

    Por ello, y por todo lo que te remueve dentro cuando lees esta columna, GRACIAS.

  2. miguelangel dice:

    cualquier dia te lo presento (te doy mas pistas? trabaja en un despacho de ABOGADOS, jeje)

  3. Juan Coloma dice:

    Enhorabuena por el artículo, Miguel Ángel. Me ha parecido una reflexión muy interesante!!

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