Entrevistando al Padre Patricio
También conocido como “Patrick”. Sacerdote y amigo. Hace que todo el que está a su lado piense que para él es especial. Bueno, elevatus, cercano. Acerquémonos un poco más a esta gran persona…
1. ¿Quién es Patricio de Navascués?
Pues será bueno que me presente como uno de los sacerdotes que tiene la gran suerte de echar una mano en esta parroquia y ayudar mínimamente a Juan Pedro y José Antonio, que no paran.
2. Bien, comencemos desde el principio: háblanos de tu infancia (padres, hermanos, colegio…)?
Nací no muy lejos de nuestra parroquia, en el sanatorio san Francisco de Asís, y desde entonces ya empecé a dar problemas a mi madre. Parece que el parto fue difícil para ella (y supongo que para mí también). Soy el menor de nueve hermanos. En mi casa se respiraba una atmósfera cristiana. Mis hermanos mayores se educaron con jesuitas y teresianas del Padre Poveda, pero para los dos últimos mis padres prefirieron el Ramiro de Maeztu. Allí recibí una formación que se me hace difícil pudiera ser mejor. Además de lo básico muy bien dispuesto, teníamos opciones de varios idiomas (inglés, alemán, francés, italiano), deportes (por supuesto, baloncesto, y también balonmano, esgrima…), se podía acceder también al Bachillerato Internacional. Pero lo que más valoro son algunos de los profesores que encontré: hombres y mujeres cristianos que enseñaban a vivir. Te trataban de tal manera que te hacían crecer. Estoy en deuda con ellos.
3. ¿Eras buen estudiante?
Es una pregunta con trampa. Sacaba las cosas, pero no me volcaba. Estudiar es dedicarse a algo con todo el corazón, es apasionarse. A eso te enseñan muy pocas personas. En general, se nos enseña a sacar buenos resultados (incluso con toda clase de medios, también injustos) sin importar nada más; se nos enseña a compararnos con otros, a juzgarnos. Por lo demás, a mí, entre los seis y los quince años, lo que me gustaba, como a la gran mayoría de los niños del Ramiro, era jugar al baloncesto. Estaba en el equipo del ‘Estudiantes’. Éramos muy buenos ‘Estudiantes’, ja, ja.
4. ¿Y tu afición por la música?
Afición, afición, no tuve desde el principio. Fue más bien afición de mi madre a que yo estudiara música. La ‘culpa’ la tuve yo solito que con seis años dije que quería aprender a tocar el piano, sin saber lo que me esperaba. Ella, mi madre, feliz con que yo me dedicara a algo productivo y no anduviera por los pasillos y habitaciones holgando donde había otros ocho hermanos más. A mí me resultaba cansado. Sin embargo, cuando tuve quince años topé con una profesora de piano que fue decisiva. A partir de ahí mi dedicación a la música fue in crescendo. Sólo quería terminar COU para poder estudiar música durante todo el día. Ya en edad universitaria iba por las mañanas a clase y a estudiar al Conservatorio (entonces en Ópera), comía algunos días allí, seguía por las tardes en clases y estudiando en los Steinway de cola que ‘asaltábamos’ en las aulas libres y al final de la tarde gratis al gallinero de alumnos, del Teatro Real (entonces era sala de conciertos, aún no había auditorio) a oír el concierto que cayera. (Mientras iba haciendo Derecho, pero sería falso decir que lo estudié). La música me enseñó qué significa ‘estudiar’.
5. En esa primera juventud: ¿cómo fue el contacto con San Jorge?
A través de las actividades que hacíamos juntos varias parroquias de Madrid. Yo pertenecía a la parroquia de N.S. de los Dolores. Y hacíamos muchas actividades con gente de san Jorge.
6. ¿Cuándo sentiste la llamada al sacerdocio?
El primer toque fuerte lo recibí en un campamento en Picos de Europa. Tenía 11 años. Podría volver hoy al sitio donde estaba rezando. Dios me hizo comprender cuál sería mi camino. Se acomodó a mi capacidad de niño y me lo dijo tan hondo… Pero luego yo me empeñé durante diez años de mi vida en tratar de olvidarlo y echar tierra encima… Como estás viendo, fue inútil.
7. ¿Tuviste alguna novia antes de iniciar el camino del Seminario? ¿Era también creyente y practicante?
Tonteé un poco aquí y allá y tuve una apuesta seria. Católica, apostólica y… española, con ojos verdes y mucho gracejo, vamos, la perfecta tentación para apartarme del Seminario.
8. ¿Te costó renunciar a tu pasión por la música y a tu novia?
Mentiría si dijera lo contrario. Fueron dos pasiones constantes. Después de unos Ejercicios espirituales vi que tenía que dejar a la novia. Eso fue primero. Quedaba la otra pasión que por momentos me absorbía. Estudiaba piano, composición y órgano. Estaba todo montado para irme a hacer dirección de orquesta en la Juilliard School de Nueva York. Tenía 21 años. Pero eso mismo fue el punto de inflexión. Intuí que de hacerlo me alejaría para siempre de aquella mañana en los Picos. Dudé, había luchado durante años lo que no está escrito. De mi director espiritual jamás recibí presión alguna. Me enseñó que Dios y la libertad son inseparables. Se fiaba de Dios más que de él. Sufría por mí, dejándome en libertad. Y así aprendía yo a obedecer al Espíritu. Y fui vencido. Luego, no decidí entrar en el Seminario por hacer una renuncia (eso sería insufrible), sino por responder a un regalo. Cuando secundaba la voz de Dios tenía más paz que con cualquier otro proyecto, por bueno y santo que pudiese ser para otros. Por eso entré al final en el Seminario y nunca me he arrepentido.
9. ¿Qué recuerdos tienes de esos años en San Jorge (grupos, curas, peregrinaciones, amigos, Picos…)?
Fueron años preciosos. De curas estaba en mi parroquia don César Franco. Con él y otros curas íbamos de Ejercicios, de campamentos, etcétera. Los que habíamos decidido entrar en el Seminario nos preparábamos antes en reuniones que teníamos los sábados por la noche en la casita de la parroquia con don Francisco Pérez Golfín y con Rafa Zornoza. Nos ayudaban mucho. En estas reuniones estábamos: Gabi GS, Emilio Pérez, Nacho Carbajosa, Álvaro Ojeda, Charlie, Borja, Jesús… Años más tarde Andrés GS. Hoy todos somos sacerdotes. De otras actividades recuerdo también a Ángeles Polo, a Pato (Santiago Font), a los que sigo viendo ahora con mucha alegría y a tantos otros.
10. ¿Y de tus años como seminarista?
Fueron siete años. Entonces la formación se hacía de modo más disperso que hoy. A mí me tocó así: Tres años en una casita en el barrio de Orcasitas. Dos en el edificio del Seminario. Dos en el barrio de Mirasierra. Es un tiempo en el que conoces mucho más la Iglesia a la que vas a servir y a los compañeros con quienes vas a estar. Pero, sobre todo, es un tiempo de maduración. Cada uno pasa por sus dificultades que acrisolan la decisión final. Guardo muy buenos recuerdos.
11. Bien, ¿cuál ha sido tu recorrido hasta hoy en tu vida y ministerio sacerdotal?
Primero en la parroquia de N.S. de las Delicias (dos años), después me mandan destinado a Roma para estudiar Patrología, o sea, Padres de la Iglesia (cinco años), vuelvo de Roma y colaboro en la parroquia de N.S. del Pilar (un año) al tiempo que empiezo a enseñar en la Facultad de Teología donde hoy sigo. Al año siguiente me nombraron Formador del Seminario (tres años) y después Director del Instituto San Justino, que es también donde estoy ahora.
12. ¿Cómo fue el retorno a la parroquia hace ya unos años?, ¿En qué colaboras en la actualidad?
Fue provocado por mi etapa de Formador. Los formadores no tienen parroquia asignada donde celebrar la misa los domingos. Juan Pedro estaba el hombre ‘trinando’ los domingos (o sea, celebrando tres misas) porque se había quedado un poco solo. Había unos seminaristas de mi grupo que estaban aquí en San Jorge y Juan Pedro me dijo que si podía celebrar una misa. Y así hasta hoy. Colaboro fundamentalmente los domingos y fiestas de guardar. Y luego pues cuando el tiempo lo permite.
13. Por otro lado, has vivido temporadas en Roma: cuéntanos algo de esas experiencias romanas.
En Roma puedes estar por causas muy distintas: peregrinación, trabajo, turismo… Para mí fueron años de estudio. Me enviaron a estudiar los primeros siglos del cristianismo. Los Padres de la Iglesia sólo se dan a conocer y a vivir a quien se entrega por completo a ellos. Esto pensaba el padre Orbe, s.j., y tuve la suerte de poder comprobarlo. A mí Roma me enseñó a vivir la soledad, la aspereza y la fecundidad del estudio.
14. ¿Has visto alguna vez de cerca y/o hablado con algún Papa?
De cerca estuve sólo una vez con Juan Pablo II. Fue en Castelgandolfo en una audiencia en la que acompañé al Cardenal y a su secretario don Salvador. Fue sólo saludarle. El Papa estaba ya bastante encorvado, pero aun así tenía una presencia que llenaba todo. Al actual Papa no era extraño cruzárselo por la calle cuando era Cardenal e iba a pie de su casa a la Congregación. Lo veíamos y él saludaba con mucha normalidad a todo el que le saludaba. Mi Instituto, el Augustinianum, estaba muy cerca de donde él trabajaba.
15. Muchos te felicitan el día de San Ireneo, ¿Cuál es el motivo?
Bueno, a ver, entendámonos… El motivo es que, en realidad, quieren que les invite a unas cañitas de verano (la fiesta es en junio). A san Ireneo, que tiene una mirada tan bondadosa sobre todo lo creado, incluida la cebada, no le importa.
16. ¿Qué nos puedes decir de las dificultades internas de la Iglesia Católica en los últimos meses (pederastia, Fundador de los Legionarios…)?
Bufff… Es doloroso. Distinguiría: por un lado, hay que ayudar y recuperar a las víctimas concediéndoles sus justas reclamaciones; pedir el arrepentimiento y la conversión de los que han pecado gravemente; por otro, conviene fundamentar la fe de todos los cristianos en la bondad de Cristo y no en la santidad de sus ministros; por último, no ignorar que, en medio de todo este pecado, además hay quien aprovecha para difundir toda clase de críticas y envenenar el ambiente en contra de la Iglesia.
Yo creo que el planteamiento del Papa en la carta dirigida a la Iglesia de Irlanda es perfecto. Sería bueno que todos la leyéramos. Cuando en el s. IV, la Iglesia africana vivía en una situación semejante de descrédito de obispos y sacerdotes, el bueno de san Agustín decía más o menos esto a sus cristianos: ‘Muchas veces os lo he dicho y ahora os lo repito: cualesquiera que seamos nosotros (los sacerdotes), nada habéis de temer vosotros que tenéis a Dios por Padre y a la Iglesia por Madre’.
No pretendía en absoluto Agustín justificar la mala vida de los ministros, sino fundar la fe de los creyentes en su verdadera base.
17. En otro orden de cosas, muchos curas son especialmente cercanos a las familias. ¿Resulta duro para un sacerdote renunciar por su vocación a formar una?
Mota, todo lo contrario. El cura, con el don recibido, no renuncia a fundar una familia, sino que colabora en la fundación de la única familia que da sentido a todas las demás: la de los hijos de Dios. Para mí, una familia cercana es una bendición. Creo que es bueno para ambos (cura y familia).
Las familias que viven encerradas en sí mismas, en sus planteamientos, sus problemas, sus hijos, sus nietos, sus trabajos, sus… se empobrecen. La simple oración de Padre nuestro que estás en el cielo nos hermana a todos; debería bastar para romper las paredes de todos los hogares cristianos y convertir las casas en una única habitación.
No existe un padre o madre que nos quiere o nos ha querido y a través del cual llegamos a la idea de Dios Padre. Es al revés. Existe Dios Padre que nos quiere y por eso un hombre, como tú lo sabes bien, puede querer bien a la hija que tiene en sus brazos.
El sacerdote sirve el pan de esta casa y conduce a los hijos hacia el cielo. La familia, por sí sola, no salva a nadie y pasa y pasa como la hierba del campo. A un hombre, sea cual sea su estado, le salva pertenecer a la Iglesia, ser hijo de Dios.
18. Por último, preguntas cortas: a) una película que te encante, b) un libro que recomiendes, c) un santo que te llegue especialmente, d) una época de la Historia, e) un Papa, f) un plan con amigos, g) un lugar para celebrar misa, h) una capilla para rezar, i) un motivo de mucha alegría, j) un plan para verano y k) una oración.
a) No sé, estoy tardando demasiado, no me decido;
b) Poesía (Luis Rosales);
c) Cualquier hombre o mujer mártires;
d) Los tres primeros siglos de la era cristiana;
e) Juan Pablo II;
f) Si es con amigos ya está hecho el plan;
g) Los Picos de Europa, en Collado Jermoso, por encima del mar de nubes; h) Las montañas, Covadonga, una playa desierta, cualquier iglesita románica y tranquila;
i) El cielo en la tierra, y los nombres de todos escritos allí;
j) Un mar de amigos;
k) Benedictus benedicat. Per Christum Dominum nostrum. Amen.
Muchas gracias por todo Patricio, ha sido un placer.
Gracias a ti por cómo has pensado esta entrevista y todas las que haces, Mota.
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Estupenda entrevista y, como siempre, gana el equipo.
No, si por algo me caía bien a mi este cura….
Casi todo lo que he leído es nuevo para mi, pero no me ha extrañado nada.
Qué suerte que cayeras casi sin querer por aquí… ¡y que te quedaras!
Como cada una de sus charlas y sermones es una lección de sabiduría, siempre da gusto oírle y ahora leerle. Por cierto Mota, ¿porqué no le fichas para SJD?
Los Padres de la Iglesia son ejemplo, fundamento y referencia para la Iglesia siempre, pero resultan poco conocidos para la mayoría de los cristianitos de a pié, sería un gozo aprender de ellos. Creo que con lo que digo interpreto el sentir de muchos y ver la firma de D. Patricio siempre será una garantía de recto saber y aprender. Espero que lo que digo no caiga en saco roto y nos deleite con algún texto.
Muchas Gracias, Mota por hacer esta entrevista. Pero no quiero dejar de dar las gracias al Padre Patricio por responder con tanta sencillez a la entrevista. Todo un ejemplo!!! Gracias.
Muchas gracias Patricio… esta vez, por recordarme la pasión que requiere el estudio y su fecundidad escondida.
Muchas gracias Patrick por todo!!!
yo pensaba dificilmente superable la última entrevista con carmen…pero esta se lo pone muy difícil tb…, eso sí, la más larga con diferencia, lo cual no quiere decir q patricio se enrolle en las respuestas (o si? jeje)
las entrevistas sirven para conocer mejor a la persona, normalmente en cosas “ajenas” al ámbito en q las conocemos…patricio jugador del estudiantes, estudiante de Derecho y con medio novia a los 21 años…inimaginable!!
por cierto, patricio si lees el boletin…te puedo hacer yo tb una pregunta-trampa?
Gracias Patricio, te queremos!
El ciberespacio tragó mi comentario a esta entrevista así que repito que me ha parecido estupenda – tanto la entrevista como el entrevistado. Me pregunto qué hemos hecho los sanjorgeanos para tener clero así entre nosotros. Gracias Patricio por todo lo que contribuyes a la parroquia y gracias Mota por revelarnos detalles desconocidos de este cura a quien queremos un montón.